12 de noviembre de 2010

Superhéroes y la reivindicación del humor y de lo ligero en la ciencia ficción

No sé si llegará el tiempo en que contaremos estos días como los últimos en que habitaron los superhéroes sin edulcorar, ahora que Disney compró la Marvel (por 4000 millones de dólares y un comic viejo de DC). [Me viene a la cabeza un Spawn de McFarlane que no es un engendro del demonio, sino sólo algo "traviesito" como diría Flanders, y sería adolescente y posiblemente skater o amigo de skater y tendría problemas con dos granos -no con 32.000 como tuve yo, pero claro, ahí se distinguen a los héroes de los que son del montón... del montón de granos- y ese Spawn reciclado y políticamente correcto tendrá una amiga con la que comparte sus secretos... claro q Spawn es de Image, pero todo se andará si la Disney sigue en este plan de "¿q´me voy a comprar hoy?"]

Aunque la verdad sea dicha: el otro día estaba considerando una vez más el suicidio como opción vital... ¿y quién me sacó del hoyo? Un cd con canciones de Mulán, Robin Hood y Pocahontas...




os la dejo aquí, just in case. Jerry Goldsmith (uno de mis héroes musicales) hizo esta preciosidad de melodía.

Bueno, a lo que iba. Entre las múltiples series con las que intento huir de mi realidad de puto parado y en general del mundo real está volver a ver por decimo-octava vez "Lois & Clark, las nuevas aventuras de Superman", "Flash, el relámpago humano" (la versión de Howard Chaykin de finales de los 80), sigo la temporada final de Smallville y la nueva aparición de Sony "No ordinary family. Los increibles Powell".


Entre eso, escribir este blog, sacar al perro, ponerle comida al gato que maulla como si se muriera de hambre pero luego sólo come un par de bocados y entonces me toca evitar que se coma su comida el perro y subir el plato del gato a lo alto, bajar el plato del gato a la media hora que vuelve a maullar como si desfalleciera, echarle la bronca al perro que ha visto ahora su oportunidad de comerse la comida del gato, desear matar al gato que tiene siete vidas así que habrá que tirarle por la ventana siete veces, desear matar al gato hasta setenta veces siete porque es mascota que le da lo mismo quien sea el dueño o si el dueño está triste que tendrá el dueño los suspiros se escapan de su boca de fresa con tal de que le ponga la comida siempre que la pida, hacer la comida, recoger chismes, echarle broncas a mis hijos que vuelven del cole por tener que recoger sus chismes, echarles bronca por cualquier cosa (que les tengo o machacados o hasta los mismísimos, a cada uno según su carácter o su biorritmo), echarme broncas a mí mismo por echarles broncas, dedicar tiempo a autofustigarme y luego a autocompadecerme, surfear la web, hacerme una paja por la noche, leer libros que ya leí pero no recuerdo (viva la memoria... ¿o será la edad?), escribir emails a amigos que tienen muchas otras cosas que hacer y no sólo esto como yo, comer un bocata de barra y engordar 100 kilos más, escribir emails a ofertas de trabajo para los que soy como Dustin Hoffman cuando buscaba un papel en Tootsie o demasiado alto o demasiado bajo o demasiado viejo o demasiado cualificado o demasiado poco, escribir a alguien que me dió su emilio en una fiesta después de insistirle mucho porque hay que hacer como quien anda sobre hielo fino y repartir el peso y uno es muy pesado y quiere tener muchas relaciones y en realidad tiene muy pocas, y no soy nadie, y hoy estoy así, un poco chof, y para eso está este blog, no?... vida vacía y ... ¡rápido, rápido! ¡a ver el video de Mulan!

Bueno, Smallville ha sido toda una decepción de la que tengo las 10 temporadas, como no podría ser de otra forma porque Supes es mi personaje favorito. Las primeras temporadas se pasaron en una especie de orgía de guiones pobrísimos tipo Charmed (Embrujadas), plagados de lugares comunes y rollo sobrenatural barato. Llegué a odiar a muerte al personaje de Lana, esta actriz que es medio alemana medio esquimal medio boba, que ríe, llora o hace pucheritos de las formas más lamentables del mundo. No había por donde cogerla.
Bueno, y Clark es un modelo reconvertido a actor, santurrón tipo Bush (y con eso lo digo todo), criado por unos padres que son modelo del Bible Belt, granjeros fascistas y retrógrados (para nada los Kent de Lois y Clark, amables y majos).
Hasta la canción que sirve de entrada de la serie es potosa. Nada de orquesta y marcial, como debe ser, como le toca, una música que te haga desear tirarte por la ventana en el buen sentido, como a Woody la opera de Wagner le daba ganas de invadir Polonia. Una música que despierte el Superman que hay en uno mismo, y no esta mierda de "somebody save me". No, que no le salven. Que le maten. Enterprise también cometió ese error de poner cancioncilla country donde debía haber puesto fanfarrias espaciales y por eso es de lo peorcito de la franquicia de Star Trek.
Afortunadamente para mí, y para la serie, creo, Lana ha desaparecido del mapa. Esa chica era la demostración palpable de que no es suficiente con estar buena. Ni siquiera muy buena. El personaje era gilipollas, una rolleras de los pies a la cabeza, y el espectáculo de sus dudas y sus buenas intenciones y de sus comeduras de tarro era insoportable....
Afortunadamente para mí, y para la serie, creo, han incorporado a una Lois que cumple todos los requisitos del personaje, y que es sin duda lo mejor con diferencia de este pastel con efectos especiales, lioso y blando, con grandes tragedias que importan un comino, y chicos monos a punta pala.
¿Qué tenían Lois & Clark q no tiene Smallville? Humor.
El humor es fundamental para una historia de superheroes. Un cierto espíritu infantil que hace que los buenos no resulten ñoños, que los héroes no sean empalagosos.
Flash, con todos los fallos y su estilo horterilla (pelos cardados, chaquetas con hombreras, etc), y con esa sidekick con acento de Cambridge, Tina McGee, bigotona, que siempre aparecía enfurruñada y haciendo reproches y sin embargo parecía plana en su interpretación, tenía su punto de humor, de comedia, de broma.

Los Increibles, esa obra maestra de Pixar (otra más, ¡qué Dios bendiga a John Lasseter!!!), lo tenía.
Mi super ex-novia lo tenía. Superheroe Movie lo tenía en grandes cantidades (de las escasas pelis de ese estilo "LoQueSea Movie" reciente que tiene gracia de verdad: la escena del chico matando a sus padres en una sucesión de accidentes, cuando lucha con el villano en una parodia de la muerte de los padres de Bruce Wayne a la salida del teatro, es de mearse). Sky High lo tenía. Zoom, Academy for Superheroes o Pequeños Grandes Héroes como la llamaron aquí, tenía algo (ni la suma de Chevy Chase, Tim Allen y la Geller de Friends consiguieron sin embargo pasar de un aprobado raspado). Megamind promete tenerlo (para niños).


Y la nueva serie de Sony que imita en muchas cosas a los Increibles, empezando en la versión española por el nombre: los increibles Powel, lo tiene. No ordinary family es la absolutamente ordinary family de superhéroes. Nosotros en España hicimos Los Protegidos, que con poquito presupuesto por comparación con los productos yankis, consigue un aprobado y tenía su gracia (incluyendo morbo incestuoso copiado de Los Serrano). Mi temor, con la serie de los Powell, que me está encantando, es que se deje tentar por el reverso tenebroso pastelero y se convierta en Kile XY, una familia donde los padres parecen psicopedagogos rolleras. ¿Qué tiene de disfuncional una familia donde se quieren tanto todos y se pelean tan poco y ni siquiera se odian a ratos como Dios manda?

Una nota sobre los Powell: por ser ordinary lo es hasta en el detalle de que el invulnerable-mazas es el tío, y la mujer tiene un poder más propio de su condición y sexo (más rápida que el rayo... con la fregona). Sin embargo, reproduce mi propia familia con bastante acierto. Él, originalmente con deseos de ser artista, no ha conseguido nada en la vida. Ella, una mujer lista y competente, que es la que pone la pasta en la casa y a quien respeta el mundo (no así al marido). La niña mayor, la lista, que machaca al pequeño, supuestamente "el tonto de la familia" que es un chaval apocado, tímido, que se ve a si mismo como un pringao natural, un loser.... [Por si no lo he dicho antes, no me gustaría tener a otra mujer y a otros hijos que los que tengo]

En mi opinión, en el guión de una historia de superhéroes debería ser el héroe, el papel principal, el Humor, Captain Humor. Un poco como hizo con el comic de la Liga de la Justicia, J.M. DeMatteis en la época de comandita con Keith Giffen). Y con ese super, a su lado en plan compañeros, el amor (una historia en desarrollo, medio resuelta, entre los personajes) y la ilusión (que el mundo es bueno, que puede ser mejor, que existe el altruismo, la bondad, el bien, la justicia.... ¡engañame!, como decía el abad del cuento de Luis Valera), y la aventura....
El humor, incluso cuando es ácido, todo lo salva, es Super en sí mismo, y le da al amor esa superficie brillante, resplandeciente, que no le da el babeo continuo. Y le da a la aventura su puntillo (incluso a las historias de terror como en las pelis de Abott y Costello). Y a la ilusión, que no falte. Si hace falta, recurrid a Disney (Only in case of emergency)

Seguiré otro día.

1 comentario:

  1. Ah no!por ahí no paso!los protegidos es cutre cutre además de una horrorosa interpretación!
    Al igual que hispania,dios qué horror,que podría haberse llamado "bravehispania".Qué poca originalidad.
    Una historia de un superhéroe que a mi me ha gustado siempre ha sido Superlópez,pero claro entra en la sección de cómic.
    Me quedo con los increíbles.
    Besillos

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