30 de enero de 2011

Cuadernos de arqueología: Edades.

(Del programa "cuadernos de arqueología". Extractos)

Buenas tardes. Un día más nos encontramos sobre el terreno desvelando los misterios de una civilización desaparecida. Una civilización, cuya historia ha inspirado a nuestros artistas a través de los tiempos y de la que solamente ahora empezamos a saber algo más gracias a la ciencia de la arqueología y a los nuevos avances tecnológicos. Nos referimos, por supuesto, a los H., cuyos logros y realizaciones aún palpitan en forma de mitos y leyendas.
Aquí mismo, en este altiplano hoy azotado por los vientos inclementes y donde parecen aún resonar las voces perdidas de este pueblo, su número se contaba por millones...
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Hoy resulta generalmente aceptada entre los estudiosos del tema la división en seis edades en la cronología de este pueblo
- la Primera Edad o Edad de la Indefinición
- la Edad de las Respuestas Prácticas
- la Edad del Gobierno (también llamada la Edad del Orden y la Construcción).
- la Edad Del Sentimiento Desaforado.
- la Edad de la Creación.
- la Edad de la Entropía y las Preguntas sin Respuesta, o Edad del Fin.

Primera Edad o Edad de la Indefinición. El mundo estaba poblado por infinidad de seres, bullía de vida vegetal, animal, ectoplasmática o espiritual. Miles y miles de especies luchaban por sobrevivir y conquistar el entorno y, entre ellas, confundida como una gota más en ese caldo primigenio, los H. No es posible establecer el momento exacto en que esa gota adquirió el color, la personalidad propia de la especie. Los primeros H. era una mezcla indeterminada de rasgos y características de muchas de las otras especies, producto aún inacabado que iba forjando su esencia tomando de aquellos que compartían su espacio elementos al azar, cadenas de péptidos, moléculas de causalidad, variables estadísticas sentimentales....
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Edad de las Respuestas Prácticas, tras muchos intentos evolutivos, que incluyen pero no se limitan a dotarse de un cuerpo físico visible en varios segmentos del espectro radioeléctrico, los H. consiguen hacerse un hueco en la biodiversidad del mundo y prosperan, a costa de sus compañeros de viaje. Una época que cubre desde su descubrimiento de la fuerza intencionada al desarrollo de herramientas de movimiento y discusión. Los H. medran gracias a la acción violenta, que tiene como consecuencia colateral la destrucción de otras especies, la dominación de otras y la separación del resto (a las que luego intentarán recuperar, sin conseguirlo realmente, en eras posteriores).
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En la Edad del Gobierno (renombrada por parte de la doctrina como la Edad del Orden y la Construcción), los H. ponen en funcionamiento su maquinaria intelectual, y cortan y sajan y corren y vuelan, y elevan sus principios y valores hasta el cielo. Diversos constructos mentales se suceden con rapidez y profusión, y hay una actividad constante de memes de gran valor artístico y ensoñador, de la que todavía existen restos en muchas ideas de nuestra propia cultura. Si bien ingenuas y torpes, sus edificaciones espirituales les permiten el grado de organización necesario para alcanzar el siguiente estadio. Los H. son limitados, pero ese mismo carácter les dota de un impulso jamás visto antes ni después, y en sus cantos de eterna repetición (sólo contaban con un sistema, después de todo, apenas un par de teorías y tan sólo tres ecuaciones cósmicas), logran llevar a quien ahora revisa su historia a un tiempo finito, como un mantra, de encantadora solidez
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la Edad Del Sentimiento Desaforado. Todo parece indicar que fue entonces cuando los H. se volvieron sobre sí mismos, en una carrera vertiginosa sin salida. La tragedia, y también la belleza de esa lucha perdida de antemano, está perfectamente reflejada en la obra de nuestro colega K. llamada "Vortex Umbilical", de la que luego se venderían tantas copias [...] el Ombligo como centro y agujero negro que absorbe todas las radiaciones del ser y emite a cambio poderosas explosiones de rayos sentimentales y gamma. Los H. se desgarran entre ellos, caníbales de los otros y de sí mismos, buscando el regreso a tiempos de comunidad con el Universo, anhelando el estadio original de indefinición y al mismo tiempo negándolo. Víctimas de Amores y Odios sin límite ni freno, condensados en magmas de pasión, destrozan todo lo que se había creado hasta entonces, los H. se reducen a fuerzas emotivas sin control.
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la Edad de la Creación. Resulta asombroso a la par que destacable, que en el ocaso de su civilización surjan las que tal vez sean los mayores exponentes de la civilización de los H. Su literatura de gritos y aullidos, sus obras de dolor y angustia, muestran en esta época tal vez sus mejores resultados.
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Edad de la Entropía y las Preguntas sin Respuesta, o Edad del Fin. Poco a poco, pero inexorablemente, los H. se extinguen. Caen por doquiera en la trampa de la búsqueda del sentido de la existencia dejando en el proceso de tener para ellos sentido su existencia. Al haber renunciado a ser Almas, se consumen añorando ser lo que no son, y olvidan cuidar sus cuerpos y su presencia física (lo que sí son). Muchos no han sobrevivido a las Guerras Anímicas de la Edad del Sentimiento Desaforado y los individuos supervivientes (tal vez unos cuantos miles de millones) que alcanzan la Era de la Creación eligen en su gran mayoría el aislamiento y el suicidio de las preguntas sin respuesta. Sus huesos son comidos por el absurdo y la locura.
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(El último de los humanos
sigue sin saber cómo, ni porqué,
preocupado por el cuándo y si él....
Colapsado sobre sí mismo, se detiene y cae)
by rafarrojas

1 comentario:

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