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10 de julio de 2016

CIEN AÑOS DE SOLEDAD: UN NÚMERO REDONDO PARA UNA HISTORIA CIRCULAR un comentario de rafarrojas

Otro más para mi particular Rincón del Vago, otro trabajo hecho (no pedido) para Literatura Hispanoamericana, esta vez con García Márquez.
El dibujito que incluyo, reutilizo un diseño que hice para una alfombrilla de ratón hace mil o dos mil años, por eso de representar la jungla que lo cubre todo y el negro que es donde todo acaba, :  )



CIEN AÑOS DE SOLEDAD:
UN NÚMERO REDONDO PARA UNA HISTORIA CIRCULAR
un comentario de rafarrojas
CIEN años de soledad” es la historia de la estirpe de los Buendía, que es lo mismo que decir la historia de Macondo, pueblo que fundaron, o más concretamente de la casa de los Buendía en Macondo, esta casa de locos como la definió Úrsula.
Y es una historia circular.
como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubiéramos vuelto al principio”. (Úrsula)
Pero no exactamente igual. El Universo de Macondo y los Buendía es un universo entrópico, que camina hacia su destrucción.
Así quería pintarlo GM,
un siglo de naipes y de experiencia le había enseñado que la historia de la familia era un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad, de no haber sido por el desgaste progresivo e irremediable del eje”. (Pilar Ternera)
Círculo o círculos, concéntricos o viciosos, repetidos como espejos o espejismos
Se cansó de la incertidumbre, del círculo vicioso de aquella guerra eterna que siempre lo encontraba a él en el mismo lugar, sólo que cada vez más viejo, más acabado, más sin saber por qué, ni cómo, ni hasta cuándo.” (el coronel Aureliano)

Para lograr ese efecto, para hacer valer su idea de la repetición imperfecta, GM utiliza todos los recursos que puede encontrar:

- LA ENDOGAMIA EXTREMA, el incesto constante del libro.
Donde dos hermanos comparten mujer (José Arcadio y Aureliano, con Pilar Ternera) y luego lo harán sus nietos (José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, con Petra Cotés), el hijo se intenta acostar con la madre (Arcadio con Pilar Ternera), el sobrino se acuesta con la tía (Aureliano, el bastardo, con Amaranta Úrsula) o el sobrino que se baña con la tía y pretende acostar con ella (Aureliano José con Amaranta).

El árbol genealógico de los Buendía es como el mangle, árbol de los manglares, con ramas que cuelgan y se hunden en la tierra, y se convierten en raices y y se entrelazan formando impenetrables barreras en las que se refugian peces y se adhieren y viven moluscos (nada más propio en el paisaje de Macondo, la tierra de cayos y ciénagas de América Intertropical). El árbol genealógico de los Buendía es arbusto, mata enmarañada, dogal pensado para perder al incauto en el pantano.
La limitación de esos lazos tan contra-natura o, todo lo contrario, tan naturales:
El padre Nicanor [...] se espantó con la aridez de los habitantes de Macondo, que prosperaban en el escándalo, sujetos a la ley natural, [...] durante muchos años habían estado sin cura, arreglando negocios del alma directamente con Dios, y habían perdido la malicia del pecado mortal.
es la superstición que mantiene que de esas uniones ilícitas, animales, nacen hijos con cola de cerdo, animalizados:
«No me importa tener cochinitos, siempre que puedan hablar.»” - Jose Arcadio a Úrsula
«Aunque nazcan armadillos.»” - Aureliano José a Amaranta
El final, lógico, es que lo imaginado se convierte en real:
Sólo cuando lo voltearon boca abajo se dieron cuenta de que tenía algo más que el resto de los hombres, y se inclinaron para examinarlo. Era una cola de cerdo.

- LA NATURALEZA COMO DESTINO.
La Naturaleza triunfa, una Naturaleza incontestable, inexorable, caótica, eliminando la ficción de orden humano, de permanencia:
no vió las peladuras de cal en las paredes, ni los sucios algodones de telaraña en los rincones, ni el polvo de las begonias, ni las nervaduras del comején en las vigas, ni el musgo de los quicios, ni ninguna de las trampas insidiosas que le tendía la nostalgia
triunfa la bestia sobre el hombre
percibía el trueno continuo del comején taladrando las maderas, y el tijereteo de la polilla en los roperos, y el estrépito devastador de las enormes hormigas coloradas que habían prosperado en el diluvio y estaban socavando los cimientos de la casa”,
el insecto sobre el hombre
las últimas trincheras de la guerra inmemorial entre el hombre y las hormigas”,
lo verde se enseñorea y sepulta la construcción humana.
la casa se precipitó de la noche a la mañana en una crisis de senilidad. Un musgo tierno se trepó por las paredes
Universo entrópico, de Versalles abandonado a su decadencia.
José Arcadio convirtió la casa en un paraíso decadente”.

La Naturaleza, inmensa, suprema, extremosa:
llovió cuatro años, once meses y dos días”.
Primero desaparecen las bestias afines al hombre, sus mascotas
los pájaros desorientados se estrellaban como perdigones contra las paredes
y los animales domésticos
Petra Cotes los había visto morir a racimadas, y apenas si se daba abasto para destazar a los que se quedaban atollados.”,
 y finalmente, los hombres, las huellas de su paso, sus construcciones,
Macondo estaba en ruinas [...] anticipación del viento profético que años después había de borrar a Macondo de la faz de la tierra

 “El primero de la estirpe está amarrado en un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas”

- LA REPETICIÓN CON CUALIDADES DE ESPEJO, que comienza con la propia reutilización de los nombres, generando la confusión, un juego de engaño al lector.
Hay tres Remedios (la niña, la bella, la adolescente reprimida del clavicordio), a las 4 generaciones de Aurelianos (el coronel, el Segundo, el bastardo hijo de Meme, y Aureliano Rodrigo, el bebe comido por las hormigas) se suman los 17 hijos de la guerra, marcados con la cruz de ceniza que sirve después de diana para sus asesinos (entre ellos, Aureliano Triste, Serrador, Arcaya, Centeno el torpe, Amador el último de todos); cinco son los que llevan el nombre de Jose Arcadio (el patriarca, el de la masculinidad inconcebible, Arcadio el tirano, el Segundo y el niño otoñal destinado a ser Papa y cuyo bautismo en la pila le costó la vida).
Pero no sólo comparten nombres, también rasgos de personalidad:
Los hijos heredan las locuras de sus padres”,
las mujeres de esta casa son peores que las mulas
la tenaz repetición de los nombres le había permitido sacar conclusiones que le parecían terminantes. Mientras los Aurelianos eran retraídos, pero de mentalidad lúcida, los José Arcadio eran impulsivos y emprendedores, pero estaban marcados por un signo trágico
Con la temeridad atroz con que José Arcadio Buendía atravesó la sierra para fundar a Macondo, con el orgullo ciego con que el coronel Aureliano Buendía promovió sus guerras inútiles, con la tenacidad insensata con que Úrsula aseguró la supervivencia de la estirpe, así buscó Aureliano Segundo a Fernanda, sin un solo instante de desaliento”.
Pilar Ternera no sólo disipó el error (de Meme), sino que le ofreció la vieja cama de lienzo donde ella concibió a Arcadio, el abuelo de Meme, y donde concibió después a Aureliano José”.
Buendía en su celda de sentenciado, y una vez más se estremeció con la comprobación de que el tiempo no pasaba, como ella lo acababa de admitir, sino que daba vueltas en redondo”.
La envejecida Úrsula se convierte en la profeta de la repetición
-Lo mismo que Aureliano -exclamó Úrsula-. Es como si el mundo estuviera dando vueltas”. (referido a Jose Arcadio Segundo, convertido en lider sindical)
los dieciséis hijos restauraron la apariencia de la casa, Úrsula confirmó su impresión de que el tiempo estaba dando vueltas en redondo

Repetición de los actos, de las actitudes, de los eventos.
Era José Arcadio [...] había dado sesenta y cinco veces la vuelta al mundo, enrolado en una tripulación de marineros apátridas
Y Amaranta rechaza por igual primero a Pietro Crespi y luego a Gerinaldo Márquez...
cada miembro de la familia repetía todos los días, sin darse cuenta, los mismos recorridos, los mismos actos, y que casi repetía las mismas palabras a la misma hora
Pero igualmente insiste que esa repetición dista de ser perfecta, que no es igual, tan solo semejante:
el sol iba cambiando imperceptiblemente de posición” porque “los años de ahora ya no vienen como los de antes” o “el mundo se va acabando poco a poco y ya no vienen esas cosas
Entropía, degeneración, decadencia, pérdida continua (en ocasiones tan sutil que casi puede pasar desapercibida).

- LOS PAPELES CAMBIADOS
Para terminar de crear ese espejismo de continuidad y al mismo tiempo destruirlo, GM pone a sus personajes en situaciones donde intercambian los papeles:
Jose Arcadio segundo sin saberlo repitió una antigua frase de Úrsula
-Qué quería -murmuro-, el tiempo pasa.
-Así es -dijo Úrsula-, pero no tanto.
dando la misma réplica que (ella) recibió del coronel Aureliano
Y el ejemplo definitivo está en el destino de los gemelos, los Segundo:
Úrsula seguía preguntándose si ellos mismos no habrían cometido un error en algún momento de su intrincado juego de confusiones, y habían quedado cambiados para siempre”.
Y acaban
los borrachitos tristes que los sacaron de la casa confundieron los ataúdes y los enterraron en tumbas equivocadas

¿Quién es quién? Si una persona se define por sus actos, ¿qué definición cabe cuando no se sabe quién hace qué o porqué? Se revisitan los sentimientos y, allí están, cambiados de signo:
Elaboró el plan con tanto odio que la estremeció la idea de que lo habría hecho de igual modo si hubiera sido con amor, pero no se dejó aturdir por la confusión” - Amaranta
El carácter firme de Rebeca,absorbieron la descomunal energía del marido, que de holgazán y mujeriego se convirtió en un enorme animal de trabajo
«Esto es un disparate: los defensores de la fe de Cristo destruyen el templo y los masones lo mandan componer.»
«La única diferencia actual entre liberales y conservadores, es que los liberales van a misa de cinco y los conservadores van a misa de ocho.»

- LA VIRTUD (O EL VICIO) DE PENÉLOPE, como estrategia vital, como forma de cambiar sin cambiar y perpetuar situaciones:
resolviendo problemas domésticos que ella misma creaba y haciendo mal ciertas cosas que corregía al día siguiente, con una diligencia perniciosa que habría hecho pensar a Fernanda en el vicio hereditario de hacer para deshacer
La vida se le iba en bordar el sudario. Se hubiera dicho que bordaba durante el día y desbordaba en la noche, y no con la esperanza de derrotar en esa forma la soledad, sino todo lo contrario, para sustentarla.
el vicio de hacer para deshacer, como el coronel Aureliano Buendía con los pescaditos de oro, Amaranta con los botones y la mortaja, José Arcadio Segundo con los pergaminos y Úrsula con los recuerdos”.

- LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO.
Una manera de influir en la percepción que el lector puede tener del tiempo en la obra es relativizar sus características secuenciales, volverlo maleable, negar o reformular sus límites.
También hoy es lunes.
Los personajes no viven de acuerdo con unos cómputos temporales normales:
- Ursula: “La última vez que la habían ayudado a sacar la cuenta de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, la había calculado entre los ciento quince y los ciento veintidós años
- Pilar Ternera: “Años antes, cuando cumplió los ciento cuarenta y cinco, en el tiempo estático y marginal de los recuerdos [...]
- Francisco el Hombre “Meses después volvió Francisco el Hombre, un anciano trotamundos de casi doscientos años”.
Pero va más lejos. La cronología se desdibuja también cuando la muerte no es el fin, sino una especie de limbo, prolongación, en una forma de vida distinta, que amplia la presencia como actores de los personajes. Los muertos se les aparecen a los vivos, les acompañan, forman parte de la vida, del paisaje.
Úrsula salió a tomar agua en el patio y vio a Prudencio Aguilar junto a la tinaja. Estaba lívido [...] inmensa desolación con que el muerto lo había mirado” - Úrsula
Cuando entraba al dormitorio, encontraba allí a Petronila Iguarán, su bisabuela” - Úrsula
Era Prudencio Aguilar. Cuando por fin lo identificó, asombrado de que también envejecieran los muertos, José Arcadio Buendía se sintió sacudido por la nostalgia. «Prudencio -exclamó-, ¡cómo has venido a parar tan lejos!» Después de muchos años de muerte, era tan intensa la añoranza de los vivos, tan apremiante la necesidad de compañía, tan aterradora la proximidad de la otra muerte que existía dentro de la muerte, que Prudencio Aguilar había terminado por querer al peor de sus enemigos” – José Arcadio, el patriarca, quien mató a Prudencio Aguilar.
Había visto en el Caribe el fantasma de la nave corsario de Víctor Hugues” – José Arcadio, el marino
fue a orinar en el patio. Faltaba tanto para que saliera el sol que José Arcadio Buendía (ya muerto) dormitaba todavía bajo el cobertizo de palmas podridas por la llovizna. Él no lo vio, como no lo había visto nunca, ni oyó la frase incomprensible que le dirigió el espectro de su padre cuando despertó sobresaltado por el chorro de orín caliente que le salpicaba los zapatos.” – el coronel Aureliano
Había estado en la muerte, en efecto, pero había regresado porque no pudo soportar la soledad.” – Melquíades.
el olor de Remedios, la bella, seguía torturando a los hombres más allá de la muerte, hasta el polvo de sus huesos
Contra la reverberación de la ventana, sentado con las manos en las rodillas, estaba Melquíades. No tenía más de cuarenta años. Llevaba el mismo chaleco anacrónico y el sombrero de alas de cuervo, y por sus sienes pálidas chorreaba la grasa del cabello derretida por el calor, como lo vieron Aureliano y José Arcadio cuando eran niños. Aureliano Segundo lo reconoció de inmediato, porque aquel recuerdo hereditario se había transmitido de generación en generación, y había llegado a él desde la memoria de su abuelo.
-Salud -dijo Aureliano Segundo.
-Salud, joven -dijo Melquíades.
Desde entonces, durante varios años, se vieron casi todas las tardes.” – Aureliano Segundo
La muerte le deparó el privilegio de anunciarse con varios años de anticipación. Fernanda estuvo presente y no la vio, a pesar de que era tan real, tan humana, que en alguna ocasión le pidió a Amaranta el favor de que le ensartara una aguja”. – Amaranta.
Fernanda vagaba sola entre tres fantasmas vivos y el fantasma muerto de José Arcadio Buendía”.- Fernanda
en el espanto del insomnio vio pasar al caballero vestido de negro que en una distante víspera de Navidad llevaron a la casa dentro de un cofre de plomo” -Meme
Santa Sofía de la piedad creía que Aureliano hablaba solo. En realidad, conversaba con Melquíades. Por primera vez en su larga vida Santa Sofía de la Piedad dejó traslucir un sentimiento, y era un sentimiento de estupor
Muchas veces fueron despertados por el tráfago de los muertos. Oyeron a Úrsula peleando con las leyes de la creación para preservar la estirpe, y a José Arcadio Buendía buscando la verdad quimérica de los grandes inventos, y a Fernanda rezando y al coronel Aureliano Buendía embruteciéndose con engaños de guerras y pescaditos de oro, y a Aureliano Segundo agonizando de soledad en el aturdimiento de las parrandas, y entonces aprendieron que las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte” – Aureliano el bastardo y Amaranta Úrsula.

Con esa costumbre de indefinición que caracteriza el texto, en ocasiones el lector se queda en la duda de si esas apariciones son sólo recuerdos, memorias tan vívidas que parecen tomar cuerpo, o efecto de la añoranza que hace presente lo pasado. Incluso alucinaciones, delirios, locura:
aquella casa donde los recuerdos se materializaron por la fuerza de la evocación implacable, y se paseaban como seres humanos por los cuartos clausurados” – Rebeca.
seguir viendo con la memoria cuando ya no se lo permitieran las sombras de las cataratas” - Úrsula
capturado en una trampa de la nostalgia “ – el coronel
Melquíades. aquel recuerdo hereditario se había transmitido de generación en generación, y había llegado a él desde la memoria de su abuelo
poco a poco fue perdiendo el sentido de la realidad y confundía el tiempo actual con épocas remotas de su vida”- Úrsula
a través de la neblina del polvo lo vio en la neblina de otro tiempo” – Rebeca, reconociendo en el rostro de Aureliano Triste el de su marido muerto.

El tiempo se presenta como una burbuja, una esfera que se mantiene perfecta, conteniendo el pasado e incluso el futuro, hasta que se pincha, se acaba. El pasado no sólo se escribe, sino que se reescribe, como cuando la enfermedad del insominio hace buscar en las cartas adivinatorias no el futuro sino el pasado. El futuro se anticipa, se hace presente en las predicciones de las barajas o en las notas en sanscrito de Melquíades. Semejante a Nostradamus, el gitano une pasado y presente en un sólo ciclo y el último de los Buendía (penúltimo) lee su propia historia en tiempo real en sus libros, como Bastián Baltasar Bux en aquel libro de Ende, “La Historia Interminable” (¿leyó Ende “100 años de soledad”?)
García Marquez sigue haciendo sus juegos de trilero, diciendo sólo para desdecirse a continuación, y por un lado reivindica el azar, la casualidad, como factor determinante de la realidad, para en seguida insistir en una especie de destino inevitable de sus personajes, de hado irremediable.

- REALISMO MÁGICO, CIENCIA O MARAVILLA
La distancia entre lo real y lo mágico es igualmente relativa. Hay un totum revolutum, un ni sí ni no sino todo lo contrario. Es la expresión más auténtica de aquello que decía Arthur C. Clarke “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.
poner a prueba toda capacidad de asombro, nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad.
Con el paso del tiempo y, asombrosamente, de acuerdo con su tiempo, aparecen por el libro avances científicos y tecnológicos: el imán, un catalejo y una lupa, el astrolabio, la brújula y el sextante, la pianola, el primer automóvil, el teléfono de la estación, el gramófono, el biplano. El problema es que también aparecen otros elementos que rivalizan con los primeros por un sitio en la realidad:
globos cautivos, que había llevado por medio mundo con excelentes ganancias, pero no había conseguido elevar a nadie en Macondo porque consideraban ese invento como un retroceso, después de haber visto y probado las esteras voladoras de los gitanos”.
En qué mundo pueden coincidir alfombras voladoras y globos aerostáticos? Sólo en Macondo.
Macondo es tierra de prodigios. Si en algún sitio puede hacerse una foto Kirlian del aura de Dios, un daguerrotipo que pruebe su existencia es en Macondo (Y, como anécdota al margen: me resultó curiosa la coincidencia de fechas, que la técnica del daguerrotipo se inventó en 1839 y la cámara Kirlian justo cien años más tarde en 1939 para la investigación con campos electromagnéticos de alto voltaje).
Macondo es la tierra donde los prodigios son comunes, están integrados en la existencia de sus habitantes. Y así la sangre del muerto recorre el laberinto de sus calles y no para hasta hacer el anuncio de la muerte. Todas las bestias se contagian de la fertilidad de los conejos y la lubricidad de una pareja humana (que sin embargo no tiene descendencia). Y la bella Remedios provoca cambios en la química del cerebro y las grietas del cráneo no manaban sangre sino un aceite ambarino impregnado de aquel perfume secreto suyo que enloquecía a los hombres. Y allá donde estaba Mauricio Babilonia el aire se poblaba de mariposas amarillas. Y el cura levitaba con un chocolate. Y la Bella subía al cielo como en asunción de virgen profana. Y los futuros colonos de Macondo se perdían en una región encantada. Etcétera.

POLÍTICA, RELIGIÓN Y FICCIÓN
Salpicados por el texto hay sucesos que son crítica de la politica y la religión. Algunas escenas realmente crudas, que reflejan una realidad hispana-bananera, como la práctica del pucherazo en las elecciones, o el retrato del dictador Arcadio, que se inventa bandos, se abandona a la corrupción y acaba siendo el gobernante más cruel de Macondo. O el asesinato de los 3000 líderes sindicales, atrapados en un círculo de metralletas (y la negación posterior: aquí no pasa nada, no ha pasado nada, nunca ha pasado nada), con el gobierno haciendo de ejecutor o títere de las multinacionales americanas. O las 32 guerras del coronel Aureliano, que no sirven para nada realmente, y el coronel acaba por desencantarse de toda forma de afiliación política. O las muertes sistemáticas, como a perros, de los 17 Aurelianos, para evitar un resurgimiento de la rebelión.
La religión, aunque merece un trato más amable, no deja de ser vista como una forma de negación de la propia humanidad, que convierte a Fernanda, la pudibunda (la asesina), en el personaje más odioso de toda la historia.
El hombre (parece decir García Márquez) está mejor cuando le dejan tranquilo, a su ser, sin gobierno, sin pecado, sin corregidor. En estado de inocencia natural, de buen salvaje. Es una idea más anarquista que comunista, más romántica que soviética.

SOLEDAD, SOLEDADES
Aunque ya me vence la pereza en este comentario, y no deseo alargarlo más, no quiero dejar de compartir esa impresión de que el título del libro igualmente podría haber sido 100 años de soledades, porque es la suma de los muy distintos tipos de soledad que se pueden dar: desde la desgarradora hasta la productiva, desde la que viene del aislamiento involuntario o la incapacidad para amar hasta la soledad reveladora gracias a la cual (y sólo a ella) uno descubre la verdad, sobre el mundo o sobre sí mismo.
En más de una ocasión, es la pobreza la que vence la inevitable distancia entre los seres humanos, como si despojados de todo se pudieran encontrar en un espacio sin ruido. Soledades compartidas que, en ocasiones, se convierten en verdadero amor, milagro mayor que todo el resto de los expuestos ya.
Y si todo se pierde, se va, o precisamente porque el fin está cerca, el amor lleva un calor especial al corazón: de Aureliano Segundo y Petra o de Aureliano y Amaranta Úrsula (mi pareja protagonista favorita).

CONCLUYENDO
Existe desde siempre una ficción científica, algo nunca logrado, que es el sistema de movimiento perpetuo. Es imposible porque no hay sistema que escape de las leyes de la entropía, aunque durante un tiempo pueda parecer lo contrario: como la máquina autorreplicante de von Neumann que funciona pero, tarde o temprano, acaba. Así también el Universo de Macondo, esa familia que parecía ir a seguir por los siglos de los siglos, pero que ya desde el principio tenía los días contados: 36500 días, 100 años.
Y como dice GM, “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra
Fuera como fuera GM a nivel particular, y aunque el resto de su producción no consiga convencerme, sólamente esta novela le hace absolutamente merecedor de ese Premio Nobel. Porque 100 años de Soledad es una pura maravilla, literatura con todas las de la ley.

(p.d.y nota aparte en zona hater- Me revienta la gente que habla de los autores consagrados como si fueran íntimos o primos o se hubieran bañado juntos en la misma bañerita de chicos que decía Salinger, esos tipos que llaman a Gabriel García Márquez, Gabo o a Federico García Lorca, Federico, y se les llena la boca y suelen ser tipos muy guay que sólo les falta decir "me encanta el Arrrte!" como auténticos memos. PedorrosPedantesPretenciosos, o como diría mi hijo Posers.)

10 de junio de 2015

ESPAÑA EN LAS CARTAS MARRUECAS DE CADALSO: Montando el puzle. La resolución de las paradojas (por rafarrojas).

El quinto y último de los trabajos del XVIII es éste de  Reseña Crítica sobre el Tema de España en Cartas Marruecas. Otro para el rincón del vago, fabricado (cómo no) por vuestro amigo y vecino, rafarrojas. Si queréis ver los anteriores los encontráis a un clic de distancia en:
2. Sobre un sainete de Gutiérrez del Castillo. (al final, como no sé controlarme, revisé unos cuantos) 
3. Sobre un poema del XVIII a elegir (y aproveché y hablé también de otros cuantos)
4. Sobre algunos ensayos de los de la época.
Ya me diréis que os parece este 5 
(Al final será sólo S. y tal vez Sergio DS y con suerte alguno más... De hecho, no creo que se lo lea ni el profe al que están destinados, jajajaja).
 Como siempre, el rollo de pasarlo al blog ha sido decidir qué hacer con las notas al pie, y al final las he integrado, aunque me parten un pelo el discurso



 
«Yo no soy más que un hombre de bien, que he dado a luz un papel que me ha parecido muy imparcial, sobre el asunto más delicado que hay en el mundo, cual es la crítica de una nación»

1. IDEAS (PREVIAS PERO INELUDIBLES)-
 Feijoo, ese señor de babero benedictino que creía que la razón puede penetrarlo casi todo, se atrevió a explicar aquello que decimos todos -“tiene un noséqué”- al juzgar algo bueno-bonito pero no saber justificar nuestro gusto.
Para Feijoo, los objetos se dividen en simples y compuestos, y ese no-sé-qué que nos salta a la lengua al describir la hermosura de algo que juzgado por sus partes no lo es tanto, es “la misma composición [...], la proporción y congruencia de las partes que los componen”.
B.J.Feijoo. “El no sé qué”. Tomo IV. TCU

Cadalso me ha resultado objeto compuesto.
Compuesto de afirmaciones que suenan antitéticas en ocasiones, como paradojas aparentemente no resueltas.
Eso que Jesús Gómez llamaba “ideas sueltas”, “orden no sistemático”, “estructura fragmentaria” como características del ensayo , siendo todo muy cierto, no sé hasta qué punto es aplicable a Cartas Marruecas. "Carencia de estructura prefigurada o prefijada: utiliza una lógica particular fundada en la asociación de ideas y el juicio de valor. Su estructura es digresiva, llena de ideas sueltas. Por lo tanto el orden es no sistemático y con frecuencia su estructura fragmentaria.”
Los seres humanos tendemos a ver patrones, continuos, incluso cuando no los hay. Y, para mí que no eran ideas sueltas las de Cadalso, aunque las
pusiera en 90 piezas. Y hay orden, si bien es el orden-desorden propio de un ente orgánico, como objeto de estudio de Edward Lorentz y la Teoría del Caos“Ningún método que el mundo guarda en sus cosas, [...], así también yo quiero escribir con igual desarreglo”- Carta XXXIX : su estructura, la propia de un “sistema complejo”.

UNA entidad multifacética.
Y su descripción, perspectivista, desde mil puntos de vista.

Y en mi opinión más que en ninguna otra de las cuatro realmente conocidas (Ocios, Noches, Eruditos, Cartas) de Cadalso, las C.Marruecas reflejan esa unicidad en la diversidad.
-Ocios es juventud (aunque sea recordada), y anacreóntica y rococó.
 -Noches, extremosa y sentimental e imitativa de Young y ... (algo Tediosa-Tediato).
-Eruditos, ejercicio de sinceridad en sátira, desahogo en burla.
Pero las Cartas Marruecas es un supermegamix con un poco del espíritu de cada una. O sea, para mí que en extracto y esencia el mismísimo complejo Cadalso.

Y su punto de unión, la ligazón, su amor por España: que se expresa a ratos
en bucólica idealizada (tal Ocios),
a veces destilada como pesar del que ve enterrada a su amante (tal Noches),
 o desde la inteligencia y la indignación por sus parásitos (tal Eruditos) convertida en látigo fustigador.

Basta con ver las cifras: 93 veces se menciona la palabra “España”. 126 veces, “español”, en 49 ocasiones habla de “patria” (y se le puede sumar 4 de “patriota”), de nación en 70.

De forma que si hablamos del tema de España, hablamos de las Cartas. “Estas cartas tratan del carácter nacional, cual lo es en el día y cual lo ha sido.
Y si hablamos de las Cartas, hablamos de Cadalso, inevitablemente.
No creo poder hablar de la idea de España de Cadalso, sin hablar de la España que vivió Cadalso (que no es exactamente la misma que la soñada pasada, ni la pretendida futura, ni la conflictiva presente) y del propio Cadalso.
Como diría un agente inmobiliario, la clave es “ubicación, ubicación y ubicación”.

1. España en los tiempos de Cadalso. 
  ... Y en el principio del siglo llegaron los Borbones, sangre nueva para revitalizar el tronco ya enfermo de esa monarquía de los Austrias que dejó a un babeante Hechizado abrazado a la tumba de su mujer. Y con Felipe V se fuerza una elección: ¿estás con el pretendiente austriaco o con el nieto de ese francés que ha sido el Absolutismo encarnado, poderoso vecino?
Y como ocurre en estos casos, cada bando se hizo su propio vestido ideológico (habrá que distinguirse, no?) y los carlistas eligieron el disfraz de la tradición imperial y los del nuevo Felipe la modernidad cercana.
En realidad, el cadáver de España (ese “esqueleto de gigante” del que hablaba Cadalso) estaba siendo repartido y disputado entre extranjeros, y probablemente tuvimos suerte de que el que se llevara el gato al agua fuera el partido de los que deseaban aprovechar la ocasión para darle un nuevo aire al gobierno y a la gestión, ese despotismo ilustrado, culto, con aspiraciones de progreso, que venía de los galos.
Carlos III, el de Nápoles, fue el mejor ejemplo. Le cayó la corona por casualidad y, salvo porque al traerse a su equipo italiano consigo permitió a los que se arropaban en la bandera del nacionalismo fundamentalista una excusa para montarla Triste, De Gregorio, marqués de Esquilache , lo hizo mejor que bien, y durante casi 30 años España dió un par de pasos hacia adelante, hacia ese objetivo de progreso...
Las Cartas se publican justo al año de su muerte (1789 en El Correo), pero se escriben cuando sube al trono en Francia el Borbón que acabará siendo guillotinado en la Concordia (1774, aunque las fechas todavía se discutensi no miente el calendario, es el [...]16 del reinado de nuestro religioso y piadoso monarca Carlos III”- c. LXVII).
Lo cierto es que es un tiempo de crisis (en el sentido de cambio inminente e impredecible): a las ideas despóticas-ilustradas les han salido pulgas con las que no contaban, semillas internas de destrucción del sistema, ya que algunos llevan sus ideas implícitas hasta su lógica conclusión.
 ...Y de la libertad nació la Revolución.

2. Cadalso. 
Me consuela saber que es hoy un clásico, que triunfó al final al menos en literatura (aunque no lo sepa) y que el tiempo le ha dado su sitio y es uno alto y merecido.

Porque en su vida, a cambio, tuvo mil reveses y golpes de los que dejan huella (huella que mantengo se queda indeleble en las Cartas).
En Cartas, y repito que Cartas es Cadalso y España, es un huérfano, y un viajero, un turista, y hasta un exiliado (de esos que desarrollan querencia casi obsesiva por esas raices que le faltan).

Consigue el reconocimiento que busca (pasa el “examen” de la Orden de Santiago: ¡ya es noble con título que lo acredita!) sólo para que esa condición le impida tener una relación como Dios manda con la mujer de la que se enamora -
¡Una actriz, nada menos! (Maria Ignacia), ¡dónde vamos a ir a parar!, y ¿cómo se va a permitir que se ensucie el brillo de la medallita de Santiago, su respetabilidad y dignidad, con un matrimonio con alguien tan mundano?!
... A cambio, era la chica de su pueblo (Cádiz), the girl next door... ¡Y lo bien que interpretaba sus palabras!, ¡le completaba!
Y no era mala mujer, que le fue fiel, con lo difícil que tienen eso las actrices, dicen.
Pero da lo mismo, porque murió.

Y en la carrera elegida, en la militar, no va mejor, que intenta e intenta subir, pero le ignoran..., le dejan de lado... No asciende por más que pida y se empeñe.
O sí, y justo cuando lo consigue, muere de la forma más tonta, volando con enorme petardo final (en el desempeño de su función).

Culto -y cultivado para serlo-, refinado, experimentado, con idea muy clara de su sitio y de su clase, noble, noble, noble, pero con dificultades para realizarse, realizar aquello para lo que estaba destinado, se había preparado... Y todo ello sale y se derrama en sus letras (cartas).
 ● Como persona que ha viajado (y en estudios, como un Erasmus más, hasta de turista, que es una forma especial de viajar) y ha aprendido lo extranjero [...]los quiere como paisanos suyos,[---]pues tales le parecen todos los hombres de bien del mundo, siendo para con ellos un verdadero cosmopolita, o sea ciudadano universal”. Carta LXXX , es inevitable que compare a su país con los otros, y que sea capaz de reconocer lo que le falta que los otros tienen. Y quererlo para España.
 ● Como noble, alienta una imagen de dignidad y de respeto hacia la tierra que dió tanto hombre grande como Cortés o Pelayo. Imagen de leyenda (merecida), fe en la tradición y en el pasado glorioso.
 ● Como hombre de su tiempo, ilustrado, busca la utilidad, poner en práctica la reforma.
 ● Y al cabo, como ser inteligente y a partir de lo que descubre en propias carnes, a lo duro, ve al mismo tiempo todas esas máculas, enfermedades, defectos que comen a su amada España. La realidad de un mundo poblado de gente vacua, o que tira su vida por la borda en lo superficial, en la pose, en la pretensión vana y chorra, en el consumismo, la moda y la tontería.

Ah, pobrecito Cadalso mío! Y pobrecita España!
Y dice mucho de su carácter que no se deje devorar por la frustración. Que, a pesar de todo, tenga esperanza, esperanzas, de cambio. Que crea que hay cosa buena suficiente para enmendar tanto mal rampante, tanta alimaña y muñeco pintado. Y su fe es la educación, que es lo que él ha conocido, lo que a él le ha servido: hagamos hombres de bien enseñándoles, digámosle a todos la verdad y recordémosles lo que pueden ser y tener.

3. España en Cadalso. 
Como decía, la mira de mil formas. Pero especialmente desde un punto de vista de historiador (más que literato), desdoblándose en tres avatares:
- como sociólogo de campo, estudiante de intercambio en viaje de descubrimiento cultural – (Gazel ) yo no soy político ni aspiro a serlo; deseo sólo ser filósofo” C LIX   
 - como filósofo moralista, objetivo porque lo ve desde fuera - del tiempo, es mayor; del espacio, vive en otro país (Ben Beley),
 - como patriota pragmático, un tanto cínico, es decir, desde dentro pero con distanciamiento intelectual (Nuño).

Dicen que lo más francés de la Ilustración fue su consideración de la Historia como una evolución en curso. “Avanzamos” decían.
Pedro Bayle fue el primero que con su “Diccionario histórico y crítico” (2 vols., 1695-1697), empieza la revisión fáctica de la historia “nada más insensato de razonar contra los hechos”, en su caso enmendando la plana y corrigiendo al diccionario histórico de Moréri (anterior 20 años al suyo). Montesquieu, en su "Defensa del espíritu de las leyes" (1750), dió un paso más y habló de orden que se manfiesta en leyes (si bien no necesarias, porque condicionan los acontecimientos históricos, no los determinan ). Voltaire, por su parte, paralelamente a Turgot y Cordonet, completa la nueva visión de la historia, la idea de progreso, y más concretamente de progreso de la razón o por la razón, una “historia del espíritu humano”. Epistemológicamente hablando, este análisis y revisión se realizan ahora desde la experiencia:  hoy tenemos que aguantar carga más pesada que sostuvieron ellos. A los historiadores modernos se les exige más precisos detalles, hechos comprobados, fechas exactas, [...]. Sucede con la historia lo que con las matemáticas y la física: su progreso se ha acrecentado prodigiosamente”. Voltaire, “Diccionario filosófico” (1764)
Y Cadalso, que mira con especial interés a esta nación, le da muchas vueltas a esto,... y lo pone en duda.
Pregunta como historiador filósofo las dos preguntas inevitables: ¿de dónde venimos?, el pasado; y ¿a dónde vamos?, el futuro. Y entre medias queda un presente de crisis y cambio.

- Mirando el pasado. ¿qué afirma?
 a/ Que no son las cosas como las venden los maledicentes propagadores de la leyenda negra.
 b/ Que fuimos no sólo grandes, sino Grandes también de corazón. (en Cartas III, IX-"Si del lado de los españoles no se oye sino religión, heroísmo, vasallaje y otras voces dignas de respeto, del lado de los extranjeros no suenan sino codicia, tiranía, perfidia y otras no menos espantosas. [...] los pueblos que tanto vocean la crueldad de los españoles en América son precisamente los mismos que van a las costas de África a comprar animales racionales de ambos sexos" , XVI-"una relación de todos los hombres grandes que ha producido la nación desde don Pelayo... mucho número... tantos insignes..." , XXI-"En medio de esta decadencia aparente del carácter nacional, se descubren de cuando en cuando ciertas señales de antiguo espíritu" , XLIII-"La ciudad en que ahora me hallo es la única de cuantas he visto que se parece a las de la antigua España [...] admiro como singular mérito en estos habitantes la reverencia que hacen continuamente a las cenizas de sus padres", LVII -"amigos de mi mayor estimación, [...] los Ordoños, Sanchos, Fernandos de Castilla, los Jaimes de Aragón").
c/ Y no sólo eso, la lengua española, maravilla de maravillas, y los que bien la sirvieron (XLIX - "el castellano y latín de Luis Vives, Alonso Matamoros, Pedro Ciruelo, Francisco Sánchez llamado el Brocense, Hurtado de Mendoza, Ercilla, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Garcilaso, Argensola, Herrera, Álava, Cervantes y otros." , LXXXIII -"don Francisco de Quevedo, uno de los mayores talentos que Dios ha criado")
Fuimos los numantinos y Cortés, que se superaron a si mismos y enfrentados a pruebas las vencieron como caballeros, héroes.... Aunque eso hace inevitable el Ubi sunt: ¿Qué se fizo de tanto español, austero, decidido y valiente?
Este tiempo grande está limitado: duró hasta el “siglo de oro” (expresión repetida varias veces, el siglo XV), hasta Carlos V y Felipe II. Puestos a ensalzar, hay que ser crítico con la corrupción y degeneración que lo siguió, objetivo: (Carta XLIV-"La predilección con que se suele hablar de todas las cosas antiguas, sin distinción de crítica, es menos efecto de amor hacia ellas que de odio a nuestros contemporáneos." ).

 - Mirando el presente, lo que pone en duda es la inevitabilidad del progreso, como si sólo por ser algo moderno fuera bueno, porque modernos son también vicios y tonterías “a fuerza de querer sacar la quinta esencia del modernismo, han llegado a perder la cabeza” C. LXXXII . Hay muchas cosas que pueden hacer peligrar y caer el ansiado progreso. De hecho, es en el presente donde más claro se ve el conservadurismo de Cadalso, y su clasismo de noble. Su visión es revisionista y regeneracionista, pero maticemos: Es reformista,sí, pero sólo en la medida que la reforma lleve a la recuperación de los valores que nos hicieron grandes. Y la palabra clave es AUSTERIDAD.

Cadalso hace como dicen que hizo el exsecretario D. Rumsfeld que participaba en think-tanks pensados para estudiar los ciclos históricos e impedir así cometer los errores que pudieran llevar a la caida del “Imperio” (USA, claro está). Por eso, su Carta LXVIII me parece fundamental. Analiza el mecanismo histórico y llega a la siguiente conclusión: los pueblos pasan por varias fases, a saber, austeridad, abundancia, lujo, afeminación, flaqueza, ruina. En ninguna parte ejerce la ironía Cadalso como cuando se burla de eruditos, banales, coquetinas, proyectistas, etc. y deja en entredicho el presente (y así en la carta 64. O en la 88, donde habla de un Siglo del placer y de su desarreglo... "Un pueblo acostumbrado a delicadas mesas, blandos lechos, ropas finas, modales afeminados, conversaciones amorosas, pasatiempos frívolos, estudios dirigidos a refinar las delicias y lo restante del lujo, no es capaz de oír la voz de los que quieran demostrarle lo próximo de su ruina.")

Aquí está el Cadalso quejoso-quejica también, el más pesimista. Que se resisten al cambio y a la crítica y se pregunta si será infructuosa empresa la de llamar a la austeridad. Y aquí la apelación a la clase superior intelectual (que no los políticos, a los que tilda de veletas y falsos, sin entendimiento, en la carta 63): Pocos pero escogidos. Y esa idea del deber, que resumirá Nelson años más tarde “(our country) expects that every man will do his duty”, propia de noble de conciencia y militar. “Hagan, pues, ellos lo que quieran; yo haré lo que debo”. (Carta 65) Y “merecen aprecio por el valor, pues no es poco el que se necesita para reprehender a quien se halla bien con sus vicios, o bien cree que el libre ejercicio de ellos es una preeminencia muy apreciable”. (66)

 - Mirando el futuro, ve razones para la esperanza: porque “no dudaba yo que pudiese haber hombres de bien entre vosotros” (62), y “el genio español en las materias de entendimiento es como la gruesa artillería, que es difícil de transportarse y manejarse a mudar de dirección, pero, mudada una vez, hace más efecto dondequiera que la apuntan” (77)
la península se hundió a mediados del siglo XVII y ha vuelto a salir de la mar a últimos del de XVIII”. (78)

CONCLUSIONES OPINABLES: Las Cartas son una obra moral y patriótica, propia de quien busca la verdad y anima a la virtud. “tú me enseñaste a amar la verdad”.(1) Aspiración en la que está el autor, en un camino casi ascético “Dichoso amanezca el día feliz cuyas divinas luces acaben de disipar las pocas tinieblas que aún oscurecen lo oculto de mi corazón!” (90)
El ingenio, ese sentido del humor irónico, y su nobleza de espíritu (no confundir con la de sangre) le salvan de ser un santurrón insufrible, y le convierten en mi humilde opinión, en un buen escritor, un buen hombre, un buen español.
Y sus contradicciones (¿quien no las tiene?) se resuelven, por aquello que contaba Feijoo: “Todo lo hizo según regla; pero según una regla superior

ANEXO: Las piezas del puzle, en resumen- Carta a carta.
1. presentación de los 3 personajes: Gazel, Nuño y Ben-Beley. Viaje de conocimiento.
2. dificultad de la tarea: variedad.
3. repaso a la historia de España
4. vs la apología de las ventajas de ese siglo frente a los anteriores
5. conquista de América: clave de las alteraciones de la nación.
6. falta de mecenazgo, apoyo, para las ciencias: dedicatoria a Domingo.
7. la falta de instrucción en los jóvenes
8. el nuevo diccionario y la crítica literaria.
9. (continuación del 5) conquista de América 2: leyenda negra aventada por los extranjeros y ejemplo en contra de Hernán Cortés.
10. mujer, maltrato
11. inadecuación de los modos sociales
12. profusión de nobles
13. nobleza solo por herencia es vanidad idiota
14. vs las guerras idiotas que no resuelven nada.
15. desencuentro de los actores sociales (toda profesión es susceptible de ser ridiculizada)
16. historia heróica de España
17. beatus ille. Se cansa uno de todo en la Corte. Quiere escapar del escapismo.
18. falta de respeto filial, pleitos que demuestran corrupción de valores
19. (respuesta) que siempre conserves tus principios
20. incredulidad ante la realidad tal como la cuenta Gazel
21. (respuesta) España sigue igual, en lo bueno y en lo malo. Imitar lo bueno extranjero no es malo. Vs el patriotismo mal entendido.
22. Burla de matrimonios de conveniencia
23. Vs las disputas vanas propias de los escolásticos
24. defensa del clasismo y la jerarquía. Cada uno a lo suyo, que tiene su función.
25. la mona, aunque se vista de seda. Sobre los ennoblecidos.
26. España geográfica: diferencias por habitantes y sus bondades respectivas. La competencia es buena. 27. Fama póstuma es vana: lo que cuenta no es acumular poder y dinero
28. (respuesta) Pero busqueda meritoria si se basa en hacer por los demás aquí y ahora.
29. comparación con Francia a la que se critica especialmente por su éxito, el error de dormirse en los laureles (corrupción del lujo), cada uno tiene lo suyo.
30. sobre los violetos, inútiles.
31. esclavitud de la moda
32. sólo un puñado de cosas son buenas: el resto es paja y repetición.
33. (variante del 15), todos fastidiosos, vicios hispanos presentes.
34. proyectistas, un género de ilusos que hacen perder tiempo y dinero. Esfuerzos mal colocados.
35. corrupción del idioma, plagado de extranjerismos que vienen con la moda.
36. descendiendo a lo concreto: vs el gusto por las antítesis en el discurso.
37. (variante del 35), falla el idioma porque faltan los principios (dónde ha quedado el referente?).
38. equivocado concepto de grandeza, vanidad.
39. el mundo como mezcla y paradoja, y sobre escribir del gobierno inútil porque es paja o repetición (o peligro).
40. el hombre, en general, es bueno. Pero sólo es venerable el que sirve, el que es útil.
41. a favor del mercantilismo, pero al mismo tiempo a favor de consumir producto nacional.
42. maurofilia (África es beatus ille, variante del 17), austeridad y verdad.
43. la ciudad que respeta (y donde aún vive) la antigua España. Características
44. (variante del 21) tradicionalismo sin crítica es postura idiota.
45. alabanza de Cataluña, donde los nobles aspiran a ser útiles.
46. la amistad, que se da entre los buenos, como el recelo y la doblez entre los malos.
47. (respuesta) (como decía José Antonio Marina, es mejor preferir lo preferible). Si algo es bueno, como la amistad y lo que lleva a ella, debería ser lo que hacemos. Pero no.
48. Matiza la crítica al siglo presente, que también tiene sus cosas buenas.
49. (variante del 35, relacionado con el 37) el idioma castellano echado a perder, cuando fuera tan grande. La lengua refleja y a la vez provoca el éxito (papel de la literatura en el progreso).
50. Cada país es singular, y su lengua lo refleja. Literatura intraducible, pero los ejemplos en cualquier cosa de vicios y virtudes si son transferibles.
51. corrupción de la política: la ambición, la inutilidad y el egoismo.
52. el hombre de bien está en minoría y no caben medias tintas.
53. el hombre, mísero desde la cuna (recuerda Nuño la idea de Tediato, de Noches).
54. Sobre las apariencias como forma de hacer fortuna.
55. (respuesta) El dinero (la fortuna) sólo tiene sentido para hacer el bien.
56. banalidad moderna: se queja por no encontrar una cinta.
57. historia universal? no, desconocimiento entre naciones. Propuesta de Intelectuales Sin Fronteras. 58. Críticos y críticos. Los malos, eruditos a la violeta, como toros. Los buenos, no hablan mucho.
59. La verdad del presente se escapa (importancia de estar informados, especialmente para los gobernantes).
60. (variante del 57) problemas de comunicación y desentendimiento entre naciones (España y Francia)- cuentecillo de los anteojos.
61. Ironiza comparando el contenido y forma de la literatura de las naciones europeas. Referencia al Quijote.
62. Ben-Beley se identifica con Nuño.
63. Políticos veletas y falsos. Les falta entendimiento.
64. 3 memoriales ridículos (la superficialidad en sombreros, vestidos y zapatos), ironía.
65. El bien denostado injustamente (el bien minoritario, élite)
66. 5 clases de escritores: el mejor, el q reprende vicios (que debe no tenerlos); el peor, el mentiroso. 67. literatura: el erudito (a la violeta) recomienda clásicos.Ironía.
68. Ciclo de los pueblos: austeridad, abundancia, lujo, afeminación, flaqueza, ruina.
69. (contraste con el 7) el auténtico yeoman español, frente al ahijado del tío Gregorio. Hospitalidad.Beatus ille, por un lado, y la función social del caballero.
70. (respuesta de Nuño) Pide más compromiso con la sociedad, sacrificio por la patria. Ser buen ciudadano.
71. (continuación).
72. Toros: salvajismo.
73. Elogio de los Borbones.(si él supiera...)
74. Extranjeros que proyectan el bien de España sin conocer su singularidad. El ideal: Fernando el Católico.
75. Los 6 maridos: el enfermo, el viejo, el capitán, el jugador, el tonto, el sabio. A favor de casarse por elección libre de la mujer, amor-gusto.
76. Tiranía de las coquetinas
77. Sb literatura: el mal siglo XVII... y los malos libros modernos (desde el 57), igualmente hinchados y pedantes. Inercia española.
78. Vs el escolasticismo. A favor de las ciencias positivas. Estudio secreto.
79. jovenes vs viejos, justo medio.
80. multiplicación de dones (y señores) superfluos: clasismo (que no se me mezclen).
81. el maltrato de los otros: no se sabe cómo acertar.
82. cada era, su locura. De éste, enumera sus axiomas (despropósitos). Hedonismo, superficialidad. Juicio de la Hª... y de la edad madura.
83. crítica literaria (desde el punto de vista del autor).
84. (sb fama póstuma) Consuelo de hombre de mérito desgraciado. No somos todos ituales.
85. (cont. y respuesta del 84). Mayoría de los incapaces, la vida sin propósito, banal.
86. pregunta sb Santiago, héroe del pasado, y don Ramiro, batalla de Clavijo
87. (respuesta al anterior): la fe mueve. No tocalla si sus efectos son útiles al Estado. El vulgo debe creer.
88. Siglo del placer. Desarreglo. Infructuosa empresa la de llamar a la austeridad.
89. Critica primero escribir para no decir nada nuevo y luego critica a los filósofos modernos y su interpretación del orden natural: C quiere jerarquías.
90. Despedida: me ha sugerido ideas nuevas.
NOTA: dice que había 150 cartas. Consigue verosimilitud y señala que son inconexos.

21 de abril de 2015

El ensayo español en el siglo XVIII: probando a cambiar

una vez más, otro trabajo mío para el que quiera saber (o no saber y copiar)...

PROBANDO A CAMBIAR:
el ensayo español en el XVIII
un trabajo de rafarrojas
No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que querría y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece.” (Bilbo Bolsón, “El Señor de los Anillos”, J.R.R. Tolkien)

NOTA PREVIA
Pensaba ahora: el escritor siempre tiene una idea en la cabeza que es lo que quiere compartir. Tal vez la fabule, porque esté en su carácter perderse por los cerros de Úbeda al contar algo, y es entonces bajo (o entre) la historia escrita donde hay que buscar ese tejido original de realidad oculta – verdad propia.
O será timidez lo que le impide mostrarse directamente sino bajo disfraces de relato.
O lo hará así porque piense que tendrá más fortuna en colocar tal idea si la ofrece envuelta-bañada en exterior de narración y escapismo y entretenimiento, como si novela y cuento no fueran al cabo sino el ejercicio de publicidad o marketing de un producto-idea mucho más básica, previa a adornos y añadidos.
O acaso, también, sentirá cariño y orgullo de padre por sus ficciones,... pero la ficción, como el hijo nace del padre, nace de su realidad y de su experiencia (“¿hasta qué punto su último trabajo es autobiográfico?” suelen preguntarle a los autores de éxito) y la manzana (de Newton) nunca cae demasiado lejos del mismo árbol.
Ahora supongamos un tiempo en que al escritor se le invitaba a hablar de la realidad sin más, a decir directamente lo que pensaba sin tener que preocuparse de darle un envoltorio de historia. Nadie espera literatura de unas instrucciones de manejo de una lavadora, sólo que sean útiles y claras y vayan al asunto que importa.
Lo que es más, un tiempo en que se valorara especialmente la capacidad, no de inventar sobre lo real, sino de transmitir directamente, periodísticamente, el qué, quién, cuándo, dónde y por qué, ser informativo, didáctico, ... ilustrativo.
¿Y si ese tiempo era el XVIII, la Ilustración? ¿Y si no sólo se permitía al escritor no usar filtros de imaginaciones sino que se le animara a escupir directamente el meollo de su preocupación?... Ciento y uno escribirían ensayos y cartas y reflexiones... (q.e.d.)
¡Bienvenido al XVIII!

¡Ah, sí! ¡sé muy poquito! tan poco...
Así que las posibilidades de equivocarme al opinar son inmensas (“¿culo o codo?” dijo aquel mostrando en una foto, ventana reducida de un cuerpo humano, algo que podría ser tanto una cosa como la otra).
A cambio, si algo me han enseñado estos hombres (y mujer) tan listos (lista) es a confiar en el sentido común, en la capacidad de la razón para descubrir aunque sea en parte la verdad.
Porque si algo caracteriza a los ensayistas del XVIII es su

OSADÍA
No le temían a pensar y se atrevían con cualquier cosa: economía, medicina, historia, política, biología, antropología, geografía, botánica, filosofía.... “hacer una buena carta o mapa, sin omitir lo que pudiera ilustrar la geografía física, la historia natural de las aves y cuadrúpedos, y finalmente lo que pudiera conducir al perfecto conocimiento del país y sus habitantes”...(1)

Saltamos con movimiento pendular hegeliano desde los paseantes filósofos griegos de la Antigüedad tan celebrada, que discurrían sobre cualquier asunto sobre el que posaran el ojo (el tercero interior también), a aquel Hombre del Renacimiento, MacGyver de gorguera, jubón y calzas; y, de ahí, un nuevo bote hasta estos Enciclopedistas de enorme erudición que lo mismo elucubran sobre un roto que sobre un descosido.

¿Hay algo con lo que no se atrevan? Si se atreven como Feijoo incluso a explicar “El no sé qué”!(2)

Y eso porque cuentan, como ya decía, con lo que ahora creen Armas Definitivas y Poderosísimas. Son creyentes fundamentalistas de una nueva Fe en la que solo hay dos dioses: la experiencia y la razón.(3)
Decía Cadalso en su Carta 52 “apenas puedo llamar hombres a los que no cultivan su razón(4) y Félix de Azara comentaba “Yo, que he procurado investigar las cosas originalmente...

Y, allá salen!, nuestro quijotes con su adarga de experiencia (libresca, en el caso de Feijoo: “habiendo, en el largo discurso de mi vida leído libros de todas clases [...], apenas pasé los ojos por alguno, a cuya lectura no debiese algo de instrucción apreciable en una materia, u otra.” Carta XVIII (5)) y su rocín de sentido común a desfacer entuertos por ahí.(6)

Lo importante no es tanto que tengan éxito, sino que es su intención. Desde un punto de vista volitivo SON científicos, admiradores de Newton, Copérnico, la filosofía natural, las artes manuales, la ingeniería civil (aunque aquí cabe introducir como salvedad ese cierto desdén que manifestaba Cadalso por los “proyectistas”, que el papel lo aguanta todo, parecía decir). Y tienen un candor y una honestidad que les honra, están dispuestos a reconocer (en ocasiones) sus limitaciones (“Sería a mi ver muy del caso repetir mis observaciones en distintos parajes y provincias por sujetos de mayor instrucción que la mía”- Azara. “Yo confesaré que la Filosofía discurre por los fenómenos naturales, e inquiere sus causas inmediatas; pero palpando siempre sombras, tropezando en ignorancias, y duda” – Feijoo) y se mueven sobre todo por un espíritu muy loable de servicio, de ser útiles a los demás, al bien común (como en esa República de Platón).

Lo que tiene dejar suelto el pensamiento individual en el análisis y el debate, es que los molinos o gigantes son lo que se ha dicho, escrito o pensado antes. Y hay una parte importante en los ensayos de refutación y enmienda, que no siempre es absolutamente mesurada o tranquila:
Félix de Azara (Paraguay):
-“ no están bien situados los ríos Uruguay y Paraná de Corpus para el norte
- “escritores ignorantes y maliciosos que, por sus fines particulares, tratan ...”
- “Se tiene en Europa ideas falsas de los caciques
- “También se dijo que extraían grandes sumas del comercio y manufacturas, lo que tampoco es creíble
Joséfa Amar y Borbón (Defensa de las mugeres):
- “¿Cómo es posible que se oygan nuevas impugnaciones sobre esta verdad? Pues ello es cierto, que se oyen, y que son de tal naturaleza, que no debemos desentendernos de ellas, porque acreditan, que no está aun decidida la questión.”
Feijoo:
- “Algún embustero inventó esa patraña: otros le siguieron, y la esparcieron”, Carta XX (Vampiros).
- “Encuéntranse, un Profesor nuestro con un Extranjero bastantemente instruido en las materias físicas. [...]¡Qué vergüenza para el nuestro, que haya de enmudecer, porque enteramente la ignora, y aun tal vez, ni aun sabe el significado de las voces, en que le habla el Extranjero!” Carta XXI(7)
- “Una pluma destinada a impugnar errores comunes, nunca se empleará más bien, que cuando la persuasión vulgar que va a destruir, es perjudicial e injuriosa a alguna República
Cadalso:
- “los pueblos que tanto vocean la crueldad de los españoles en América son precisamente los mismos que van a las costas de África a comprar animales racionales de ambos sexos”, Carta IX

Pero estos primeros ensayistas que se definen ciudadanos de esa República de las Letras... sólo incluyen en ésta a ellos mismos. No el “vulgo”, no la “plebe”. En sus opiniones se muestran “censitarios”, al estilo de lo que luego defenderán Wilfredo Pareto o Gaetano Mosca en el terreno político: “El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas” Feijoo, Discurso Primero de su TCU. “...(es) noble, cualidad que basta para que le admitáis (!)” y “si se redujese siquiera su ambición de ennoblecerse al deseo de descansar y vivir felices, tendría alguna excusa moral este defecto político” Cadalso, Cartas XI y XXIV respectivamente.
Estos en su mayoría “niños-bien”, gente de posibles, no se daban cuenta de que habían abierto la veda, la caja de Pandora de la libertad de opinión. Que luego pasa lo que pasa, lo que decía Kant con aquel “extraño e inesperado curso de las cosas humanas”: “el hecho repercute poco a poco en el sentir del pueblo (con lo cual éste se va haciendo cada vez más capaz de la libertad de obrar)(8) .

Eso explica en parte, creo yo, que vivieran tiempos de deslizamiento:
- En economía, de los mercantilistas de Thomas Mun y Colbert, como Félix de Azara (“No falta más que hallar los medios de introducir entre ellos el lujo y el conocimiento de las comodidades, para que se dediquen más a los trabajos”, verdadero pensamiento capitalista para reducir a los “bárbaros” que se sitúan fuera del sistema), a los fisiócratas de Smith, Quesnay o Turgot (“difundir los conocimientos de que pende la perfección de todas las artes útiles y particularmente de la agricultura, la primera y más importante de todas” decía Jovellanos en su Informe sobre la Ley Agraria, y en su carta III Cadalso afirma que “el amparo de la agricultura, y otras operaciones semejantes, formaron esta monarquía” y también “Los campos se cultivan, la población se aumenta, los caudales crecen” carta XXVI) hasta llegar al liberalismo del laissez-faire (tantas cosas se dejan pasar que se llega a ese capitalismo salvaje que tantos problemas dió a los siglos siguientes).
- En materia de creencias, deísmo, escepticismo, ateísmo y materialismo. Aunque en esto no somos nosotros, los de la muy católica nación de España, como esos descreídos de Francia (adios, mi admirado Voltaire), y nuestros autores trazan esa línea que no debe cruzarse, especialmente Feijoo, el benedictino. “únicamente, y no en otro alguno, tiene verdad la máxima de que la voz del pueblo es voz de Dios. El primero es, tomando por voz del pueblo el unánime consentimiento de todo el pueblo de Dios: esto es, de la Iglesia universal; la cual es cierto no puede errar en las materias de Fe, no por imposibilidad antecedente” Discurso I. Y luego en el XIII, “el Escepticismo [...] el error más desatinado, y el modo de filosofar más cuerdo, (porque) dudar de muchas cosas es prudencia, dudar de todas es locura”. Por su parte, Cadalso a través de su personaje Nuño explica: “Adoro la esencia de mi Criador; [...]. Su magnificencia, [...] llenan mi alma de reverencia para adorarle, no mi pluma de orgullo para quererle penetrar.” -Carta VIII. Y en la XXIII añade: “en aquellas cosas humanas en que no cabe la demostración es inútil tan porfiada controversia
- En política, se pasará del absolutismo del XVII al despotismo (“todo para el pueblo, pero sin el pueblo”) hasta alcanzar al parlamentarismo inglés (“el rey reina, pero no gobierna”) y finalmente a las cabezas gillotinadas. De nuevo, no así los españoles, que llevaremos nuestra devoción monárquica a readmitir al hombre más mezquino, cutre, egoísta, traicionero y vil que vió la Historia, ese Fernando cuya silla de manos quería ser llevada por tantos (a falta de caballos, buenos son asnos).

HACIA EL OTRO
Nos movemos...¿o derivamos?. Y son “viajes útiles”, como los que pretendía Azara o como los que hacía el Gazel de Cadalso, maurófilo, ... ¿o inevitables?
En una época de mejora progresiva de las comunicaciones, de periódicos y buenas carreteras (Watt inventa por aquellos días la máquina de vapor, pero no habrá trenes hasta el siglo que viene), de pronto parece que miramos más hacia el exterior, hacia lo que está más allá.
Hacia “el Otro”, que ¿quién es?: La mujer, los habitantes de las colonias, los esclavos.

- Literatura de género:
De pronto, el papel de la mujer pasa a despertar el interés de los autores.
Se ocupa de ellas, la que aspira a ocupar y mantener la plaza en esas sociedades de amigos, la sra. Amar, feminista antecesora de todas las feministas, que defiende la instrucción para su sexo “No contentos los hombres con haberse reservado, los empleos, las honras, las utilidades, en una palabra, todo lo que pueden animar su aplicación y desvelo, han despojado a las mugeres hasta de la complacencia que resulta de tener un entendimiento ilustrado.” y reconoce (y condena implícitamente) su particular “techo de cristal”: “La ventaja que llevan los hombres [...] de ser Juez a Abogado: nuestra sentencia está en sus manos, si se decide, que seamos admitidas a sus conferencias, dirán siempre que nos hicieron esta gracia, si nos niegan la entrada, ya se ve quanta superioridad encierra este procedimiento, pero no por eso hemos de desmayar, mientras no esté concluido el pleito.”
Revisa igualmente su situación Cadalso, al que nadie podría acusar jamás de feminista: “la mujer por sí sola es una criatura dócil y flexible [...]:veo que es un fiel traslado del hombre con quien vive.[...] un solo hombre, igual a ella hasta en las accidentales circunstancias de lo que llaman nacimiento; por todo había de ser y continuar siendo buena”. Pero siendo en esta materia de lo más tradicional, de “mujer cerrada”, señala que en los cambios de orden, en ese contrato de androcentrismo de sus antepasados, se ha perdido la contraprestación debida a la mujer por limpiar, cuidar, etc. “Éramos entonces como los dioses Penates que los gentiles guardaban encerrados dentro de sus casas, pero con suma veneración; ahora somos como el dios Término, que no se guardaba con puertas ni cerrojos, pero quedaba expuesto a la irreverencia de los hombres, y aun de los brutos”. Carta X. Ligereza de cascos, superficialidad y coquetería de ellas y oportunismo sexual de ellos, con más mujeres “prisioneras” que en el serrallo de un emperador persa.
Feijoo les dedica su Discurso XVI del TCU, y con un tono que recuerda al paternal párroco en la homilia, pero una erudición realmente asombrosa (9), reconviene a sus feligreses del género masculino y les afea por su comportamiento, cuando esta claro que “de prudencia política sobran ejemplos en mil Princesas por extremo hábiles”. Habla de la lucha de sexos, y de la injusticia de los hombres y su ignorancia, y les rebate el lugar en que han colocado a la mujer utilizando la más clásica estructura dialéctica (10). Achaca a los propios hombres el origen de los malos comportamientos de las mujeres (i.e., sus infidelidades).

- Nuestros primos, los americanos (y contra la leyenda negra):
Otro objetivo de la revisión y de un nuevo interés son los habitantes de las colonias(11). E íntimamente ligado a ello, el desmentido de esa leyenda negra que nos pinta a los peninsulares como monstruos crueles, genocidas.
Ya mencioné a Cadalso diciendo que los que nos tachan son los mismos anglos esclavistas.
Azara hace cuentas y no le sale el genocidio: “su número total no ha disminuido. ¡Qué nación europea de las que han pisado la América podrá decir que conserva los mismos y más indios que halló en ella! Favorece este cálculo el que muchos indios han pasado a ser españoles y otros están confundidos con las castas mestizas” (...y eso aunque siga manteniendo prejuicios, como aquel que le lleva hablar de “bruto hediondo como todos”, refiriéndose a un indio).
Feijoo en su Discurso VI se dedica a limpiar de bulos el conocimiento que tenemos de nuestros primos, como esa “opinión tan injuriosa”: “reine la opinión de que en éstos se anticipa la decrepitez a la edad decrépita” y que “no menos es falso que en ellos amanezca más temprano que en los Europeos el discurso”. A la primera, sobre todo, mediante el uso de ejemplos de personas reales y conocidas: viejos pero sabios. A la segunda, “que este adelantamiento se debe únicamente al mayor cuidado que hay en su instrucción, y mayor trabajo a que los obligan”.

Pero una vez más hay más de una consecuencia a ese reconocimiento del Otro, se alcanza inadvertidamente un punto de no retorno.
Y los diputados de La Pepa que animaron a la creación de Juntas en el otro lado del mar, debían saber que estaban dando su bendición de hecho a la libertad (puesto que la reclamaban para ellos mismos), que sus socios, sus aliados de ultramar, ya nunca más después formarían parte de España y que aunque todavía se hable de los reyes que vinieron como de las Españas, serán si acaso sólo de “la España y dos décimas”.

Dejo, por no alargarme aquí más, el otro gran tema pendiente, el verdadero elefante en la habitación, el tema del patriotismo y el desarrollo de España (cuando analizado ese Otro y nuestras relaciones con ellos/ellas, acabamos en movimiento de retorno por volver la vista a nuestro propio ombligo). Será para cuando hable de las Cartas Marruecas de Cadalso, en el trabajo siguiente.
(Continuará...)

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Notas al pie:

[1] “Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata”. Felix de Azara- Prólogo. Madrid: Alianza Editorial, 1990.
[2] En el extremo negativo de este ansia de conocimiento, una vez más, los rolleras, contra los que nos precave Cadalso “puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia, y deseo de ser tenido por sabio universal”.
[3] Es lo que contaba Feijoo de “así yo, [...], escucharé siempre con preferencia a toda autoridad privada lo que me dictaren la experiencia y la razón”, resonando en aquella zaragozana de poco agraciado rostro pero mejor dialéctica “cosas que qualquiera que tenga ojos, y una mediana razón, sabrá entenderlas” "Discurso en defensa del talento de las mugeres,...." Josefa Amar y Borbón. “No faltan luces bien claras para desengañar a los hombres de mil envejecidos errores: sólo falta reflexión para usar de ellas”. Feijoo. Discurso Sexto. Españoles americanos.
[4] “¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! : he aquí el lema de la ilustración”. No lo digo yo, que lo decía Kant en 1784... 20 años después de la muerte de Feijoo.
[5] “Impúgnase un temerario, que a la cuestión propuesta por la Academia de Dijón, con premio al que la resolviese con más acierto, si la ciencia conduce, o se opone a la práctica de la virtud; en una Disertación pretendió probar ser más favorable a la virtud la ignorancia que la ciencia”.
[6] Cadalso se veía hijo de Cervantes “Desde que Miguel de Cervantes compuso la inmortal novela en que criticó con tanto acierto algunas viciosas costumbres...” dice en la Introducción de sus C.M. y lo cita mil veces luego como toca a un vástago amante, hasta en esa referencia al Licenciado Vidriera “cuento del loco que se figuraba ser tan quebradizo como el vidrio” – Carta XXXII
[7] “Progresos del Sistema Filosófico de Newton, en que es incluido el Astronómico de Copérnico”. [8] Op.cit. Y me llama la atención que Feijoo viera el efecto, pero no se viera a sí mismo como causa: “Los que dan tanta autoridad a la voz común, no preveen una peligrosa consecuencia, que está muy vecina a su dictamen”. (Voz del Pueblo)
[9] Hasta el punto que me pregunto si no fabularía un tanto el insigne gallego –que lo es, por más que se empeñen los asturianos-, al estilo de su paisano Cunqueiro, que maneja mil y una fuentes y habla de todos los tiempos y lugares con igual familiaridad... hasta del Dalai Lama!
[10] Así opina el catedrático de Oviedo, Gustavo Bueno, en su trabajo “Sobre el concepto de ensayo”: “muy próxima a la quaestio escolástica, sin contener explícitamente esta organización, antes bien ocultándola cuidadosamente” publicado en los Cuadernos de la Cátedra de Feijoo.
[11] “Cosa vergonzosa es para nuestra Nación, que no sean conocidos en ella aquellos hijos suyos que por sus esclarecidas prendas son celebrados en otras”, dice Feijoo.

rafarrojas

15 de abril de 2015

SOBRE ALGUNOS SAINETES DE JUAN (O DON JUAN IGNACIO), GADITANO DE PRO, un trabajo de rafarrojas

Otro trabajillo mío, que dejo aquí por si le sirve o interesa a alguien (a modo de rincón del vago particular)




SOBRE ALGUNOS SAINETES DE JUAN (O DON JUAN IGNACIO), GADITANO DE PRO.
 En frasco pequeño: perfume, veneno y microcosmos.
un trabajo de rafarrojas

Dos días antes de que empezara a escribir este trabajo murió Sir Terry Pratchett, el creador de la serie de Disworld. Que vendiera 85 millones de libros traducidos a 37 idiomas ayudó algo a conseguirle el título de Sir.

En su primer libro contaba la historia de un turista que llega al Mundo Disco, lugar donde reina la magia, desde una dimensión donde reina la ciencia, lo que da pie a toda suerte de parodias sobre la realidad (la nuestra, la de hoy). En su viaje, el personaje de inocencia virginal e inicial buen talante, se va topando con una gran variedad de tipos humanos (y no tan humanos), los habitantes de Discworld. Y, entre ellos, muchos que ven en el turista la oportunidad de hacer negocio, ladrones, aprovechados, listos y listillos. Ve a afanosos ciudadanos, a mercaderes y mercachifles, a guerreros y a sabios...
Me pregunto si Pratchett leyó a Juan Ignacio González del Castillo o qué habría dicho si hubiera leido su sainete “El Lugareño en Cádiz”.

Todos los sainetes en:
http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=162320

El objeto de la crítica y sus dimensiones
El Lugareño parece un simple chiste de catetos en la gran urbe (“qué generoso el hombre que me regala la calesa”, pensó el pánfilo)
De Paterna(1) , que hacia 1755 contaba con 120 vecinos/420 habitantes(2) , a Cádiz, que contaba más o menos sobre esas mismas fechas con 70.000 almas(3) . Un mundo de diferencia(4) .
Digo que parece chiste de catetos y, sí, probablemente, en parte lo es, y el retrato de los apuros y desventuras del paisano estaba pensado para sacar una rápida sonrisa autocomplaciente del público gaditano.
O quizá no. Quizá presenta al sano rústico, confiado-confiable, como oposición al maleado, banal, pretencioso urbanita. De hecho, si se miran estas escenas un poco de través, como aquellas imágenes en 3D que escondían tigres y faros y paisajes completos, es posible que el objeto de la burla o del chiste no sea el hombre de campo, sino el hombre de ciudad, como en aquel cuentecillo del Arcipreste de Hita sobre el mur de campo versus el mur de ciudad.

Es posible, y sigo especulando, que ocurra en esta ocasión como sucedía en “La Comedia Nueva o el café” de Moratín, y que junto al supuesto objeto de irrisión, acaso oculto en su sombra, esté el verdadero objeto de la crítica.
En la obrita de Moratín el aparente protagonista de lo ridículo era aquel criado plebeyo metido a escritor. Pero si se mira más profundamente, se podría ver que no es el hombre de baja condición la (única) diana y se presentan también al escrutinio de la audiencia tres tipos de la clase alta:
 - don Hermógenes, el que sólo usa el conocimiento para su propio beneficio – y cómo!, tal cual la definición que de ese tipo daba Cadalso, el amigo de Moratín:
Las ciencias no han de servir más que para lucir en los estrados, paseos, luneta de las comedias, tertulias, antesalas de poderosos, y cafés, y para ensoberbecernos, llenarnos de orgullo, hacernos intratables, e infundirnos un sumo desprecio para con todos los que no nos admiren. Este es su objeto, su naturaleza, su principio y su fin.
- don Antonio, que sabe y por tanto reconoce el error en que incurren los otros, pero no se compromete y se limita a disfrutar desde su espléndido aislamiento con las barbaridades ajenas. (¿Es eso correcto desde un punto de vista ético?, parece estar preguntando Moratín)
- don Pedro, el hombre de bien, grave pero esencialmente bondadoso, que predica con el ejemplo y es motor de cambio.

La crítica es arma de doble (o triple, o a saber cuánto) filo: ¡Cuidado con lo que corta!

Igualmente, don Juan Ignacio, el joven teatrero, también dice más de lo que pinta, y tras la risa y la sonrisa (muchas de las cuales supongo que se me escapan por no ser yo ni gadita ni hombre del dieciocho) hay perdigonadas escondidas: junto al salero (la gracia), la sal (que pica en la conciencia). Hay una gradación en ese espectro del humor, desde la sátira a la broma amable, y para mí que el joven creador las recorrió todas.

Y aun más, que los tipos que pinta, ¿son sólo como he dicho locales y temporales, o son universales y eternos?
Porque eso tiene este género menor, hijo del entremés, primo de la zarabanda, y antepasado de la zarzuela, un carácter de pura medicina homeopática (en una gota de agua están contenidas todas las propiedades del océano del que proviene), pequeño pero matón.
Y Cádiz, siendo en aquel entonces ya, una especie de embudo de las Españas por las que entraban y salían hombres y bienes, ya muestra ese punto de crisol, cajón de sastre, resumen de todo y de todos nosotros, entonces y ahora. (¿Quién se atreverá a negar su ascendencia y a decir que no, que no somos todos hijos de La Pepa? Pues la buena señora ya estaba cociéndose en ese barullo y mezcla, en ese sainete humano, carnaval cotidiano, que era Cádiz).

... El cani que hoy mismo se viste para su boa con chaqueta que le prestó su protictor, un pariente o conocido, (él que no la lleva nunca) para casarse con su chica y por un instante se ve maqueado y elegante como un pincel es mismamente como aquel Pechuga de “La Boda del Mundo Nuevo”.
... Nicolás, el marido bueno-para-nada, amante de tabancos y bodeguitas, informal amo del chapó-chapú-chapuza, que retrata “El Gato” sigue pululando hoy por las calles de Cádiz, o de Jerez (o de Ponferrada ya puestos), y sigue hoy, él o su trasunto actual, martirizando con su desidia y su escaqueo continuo a la mujer que sólo tiene a su gato (que no a su hermano) como fuente de dicha.
... ¿Y quién no ha subido en el ascensor, volviendo de la Feria, con una pretenciosa Doña Eusebia de “La Casa de Vecinos”, autonombrada señora de altísima cuna, tan alta como sus sueños y sus ínfulas de dignidades pasadas perdidas?...

Del Castillo tiene en su trabajo la marca del buen costumbrismo, ese que le incluye y relaciona con una tradición que llega hasta Los Simpson, con verdades humanas continuas y constantes y que trascienden sus lugares de origen.
Oh, sí!, somos y estamos igual que éramos y estuvimos (o muy poco distintos, en lo esencial).

El objeto de la crítica (2): La modernidad y el nacimiento de los “rolleras”
Todos los siglos saben a algo: este siglo del XVIII que le tocó vivir (poco rato, pero intenso) a “Juan del Castillo” como le rebautizó Adolfo de Castro, a mi me deja en el paladar el gusto de lo “moderno”, o más concretamente del nacimiento de lo moderno.
Es el siglo de las revoluciones (la americana, la francesa, la primera industrial) y de la filosofía política. Cierto, ambas cosas existieron antes (5) y las habrá después. Pero, para mí, que esta época señaló su alumbramiento (nada más propio del siglo de Las Luces, si se me permite el tonto juego de palabras). Es como si surgiera por primera vez el concepto y la conciencia de la modernidad (gestado tal vez en el vientre del humanismo renacentista), donde se generaliza, hasta alcanzar a más gente, ese sentimiento de futuro, terrenal y práctico, en el que antes no se pensaba acaso tanto, esa poderosa impresión de asistir a un cambio definitivo del que uno mismo (para variar) es responsable.
Igualmente, aunque se podrían citar ejemplos de ilustres antecedentes del periodismo español en el siglo anterior, desde los dos "órganos de propaganda" de aquel flamenco Bremundan, a la mayor gloria de don Juan José de Austria, los Diarios de avisos... (6) O más típicos: El Mercurio y La Gaceta (uno que devino BOE, los dos periódicos oficiales-oficialistas), parece que esa suerte de compulsión y necesidad por “sentirse informados” (7) , por discutir sobre la base de “los papeles”, por crear-manipular-dirigir una opinión pública utilizando como medio la prensa, es ahora cuando se desarrolla de una forma extensa y profesional (los primeros diarios, propiamente como tales en su periodicidad, son del XVIII).
Sin embargo, ese espíritu de modernidad fue víctima de su éxito. O por seguir la metáfora, la modernidad nació con una malformación que vino para quedarse: .... los ROLLERAS - véase, eruditos a la violeta, currutacos, parroquianos de salón (enjalbergados o enharinados), diletantes varios, falsos dandis, muñecos pintados, petrimetres, supuestos modernos, entera’os y semisabios. El sueño de la razón crea monstruos rolleras.
Personas que parece que comparten los ideales, las aspiraciones, el credo de la nueva era.... pero no. En el XVIII, esa nueva gama, subespecie resultante de la sociedad de los informados, los chicos trendy, son los que van a la moda y aún pretenden ser árbitros de ella, pero se han quedado en la pose sólo, no en el fondo de lo que pretenden los pensadores de bien...
Así que todos estos sin excepción (Moratín, nuestros gaditanos Cadalso y G del Castillo) los desprecian, intentan descubrirlos, burlarse de ellos, afear sus conductas. Su egoísmo, su banalidad, su vaciedad.... ¿su clasismo?.

Nada parece excitar más la inquina de los abanderados de un rey (la Ilustración) que los usurpadores de ese reino: los falsos ilustrados, los endinotes (indignos). Porque no son sólo lo que estos hacen, sino lo que arrastran consigo, lo que llevan a otros (a los cándidos, a los ignorantes, resignados a su tiranía) a hacer y permitir, pervertir las instituciones con la excusa de la moda (la beatita tan presta a pecar con Cirilo “El Gorjeante” en “La casa de vecindad”, la novia Anastasia que traiciona lo que es por parecer “Que con cuatro trapos viejos / se imaginan ya marquesas/ estas gentes”).

Dos ejemplos: el cortejo que hace peligrar el matrimonio y la verborrea que hace peligrar el discurso inteligente.
- El cortejo,(8) : “Mucho asunto en este ramo / hallarán los escritores / de nuestro siglo” decía don Periquito en “El Cortejo Sustituto”. “... estos hombres ociosos/ que emplean sus torpes años /en fomentar la flaqueza / del bello sexo, turbando/ la quietud dé las familias,/ rompiendo los dulces lazos /de muchos fieles esposos que fueran afortunados/ sin sus asechanzas”, don Pablo en “La muger corregida i el marido desengañado”.
La mujer comienza como víctima y acaba como ejecutora de esta moda idiota, según don Juan Ignacio, pero los verdaderos culpables son ese Conde, ese Marqués, ese don Alejandro que pretenden a la protagonista de “El marido desengañado”(9). [Un caso especial y tal vez de mis favoritos es el aquel “Cortejo Sustituto”, corrido a escobazos después de haber hablado de las petimetras ridiculizándolas en unos papeles “pensados para ser póstumos”]-
- La opinión. Que es cosa gratuita que se alimenta de aire. Como globos, los reunidos en cafés y salones, se hinchan y expulsan distintos tipos de sandeces que pasan por ingenio y dominio del lenguaje, las palabras que son aire y van al aire. Don Narciso, Martín, don Julián, tristes ejemplos de esa supuesta República de las Letras que va aventando tonterías en cualquier foro, por el sólo gusto de oir sus propias voces, sentando cátedra (de nada): “Gramática cuatrilingüe... que habrá 52 años que tomo apuntes...” “...apenas tendrá usted treinta” “es que la empezó mi padre...
Pero como decía Oliverio Goldsmith por aquella misma época en “El Vicario de Wakefield”(10) : “a listo, listo y medio”, y frente a los petimetres surge como respuesta otra tribu urbana, tan soberbia como la otra, la de los majos, amantes de la burla. Mods contra rockers, que éstos también son esclavos de la moda, sólo que de otra, pero tienen a su favor dos cosas: se ríen de los afectados currutacos y hacen gala de intentar llamar a las cosas por su nombre, socarrones.
Si los muñecos pintados son de inspiración francesa, y hablan de las extrangeras modas y modales, los otros son los pícaros patrios, los castizos, que huyen de harinas en el pelo. Como un trasunto banal de esas dos Españas que se discuten ahora, cada uno abandera un estilo: popular-populachero versus refinamiento foráneo, lo de aquí versus lo de allí. Este enfrentamiento que se queda más en lo ancilar y accesorio de dos planteamientos profundos se salda en los sainetes generalmente con el triunfo de los majos (al final son los que se llevan a la chica, por decirlo de algún modo) que burlan a los pretenciosos caballeros, especialmente cuando estos últimos no tienen donde caerse muertos, como pijos sin dinero.
Así ocurre en La Boda del Nuevo Mundo, donde se las apañan para dejar a Pechuga en la pechuga. Pasa en El Fin del Pavo, donde Mariquita y Martin se quedan respectivamente con el pavo humano (don Agapito) y el pavo de comida (la posesión más preciada del vejete). Así ocurre en La Casa de Vecindad cuando tras el enfrentamiento entre La Curra y Doña Eusebia, Pepe planta cara al casero.

Tal vez se deba a que se inclinaba más don Juan Ignacio por ese lado. O su público, que no era el de la Ópera italiana o el Coliseo francés, sino aquel de la Casa de las Comedias del que cuenta el profesor Romero que era heredero de los castizos corrales de comedia y donde trabajo, hidalgo pero sin posibles, eterno escribiente, Juan Ignacio.

...y aquí se acaba el comentario,
perdonad las faltas nuestras.
rafarrojas
Los (sainetes) de este escritor son superiores á todo encarecimiento, pues en ellos luce mas que en otros el ingenio español, bien en las trazas de sus argumentos, inventados para reprender los desórdenes públicos, bien en las sales cómicas. Después que la muerte hizo retirar del teatro su pluma pocos se han atrevido á poner la mano en composiciones semejantes, ya por la imposibilidad de imitarlo, ya por la dificultad de competirlo.” (Adolfo de Castro)

Notas al pie:


[1] (mencionada en el sainete como origen del lugareño)

[2] Compendio de las ciudades, villas, lugares, aldeas y otras poblaciones situadas en la comprehension y distrito de la Real Chancillería ... Siglo XVIII.  Contiene datos de población de 1745 y 1755.   [Manuscrito Biblioteca Nacional de España]. http://paternaderiverahistoriaypatrimonio.blogspot.com.es/2013/11/paterna-de-rivera-en-compendio-de-las.html

[3] “La población de la provincia de Cádiz en los siglos XVll y XVIII” -Trabajo de investigación realizado por el grupo Lantery, dirigido por los profesores Manuel Bustos Rodríguez y Arturo Morga­do García de la UCA. http://rodin.uca.es/xmlui/bitstream/handle/10498/9203/17212674.pdf?sequence=1
[4] Recuerda aquello que decía Javier Cercas, creo, de la distancia entre su pueblo y Madrid, a los que separaban no 200 kilómetros sino 200 años.

[5] Incluyendo primer rey decapitado tras la Revolución, Carlos I de Inglaterra en 1642, o dentro de la historia del pensamiento nuestros inigualables Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas
[6] Sáiz, María Dolores “Historia del periodismo en España. Volumen 1. Los orígenes. El siglo XVIII,” Madrid, Alianza Editorial, 1986 Colección Alianza Universidad Textos. 

[7] Toda la guerra pasada -dice Nuño- estuve leyendo gacetas y mercurios” – carta XIV, en Cartas Marruecas de Cadalso.
[8]Es afectado tormento / de un cauteloso albedrío,/ que encamina al desvarío” como lo definía Eugenio Gerardo Lobo en su décima “Definición del chichisbeo, escrita por obedecer a una dama”. Sobre el cortejo escribe la profesora Marieta Cantos en su blog “Doceañista” - http://soydeldoce.blogspot.com.es/2012/07/mujeres-en-el-siglo-xviii-traspasando.html
[9] Así lo recoge nuestro profesor, Alberto Romero en su artículo “Juan Ignacio González del Castillo y El Café de Cádiz”: “como en su día bien apuntó Carmen Martín Gaite, siempre en detrimento del concepto tradicional del matrimonio y la conducta femenina
[10] Otra obra de gacetillero metido a escritor con tal de sacarse dos cuartos, con su punto de humor