En ocasiones pasa con las conversaciones lo mismo que con las borracheras. Te pasas la mitad del tiempo intentando conseguir una, meterte en ella... y la otra mitad, intentando salir. Y es entonces, al final, cuando te preguntas mirando a tu interlocutor con mirada turbia o apoyando la cabeza en la baldosa blanca del asqueroso urinario "¿cómo coño me he metido en esto?"
(como siempre, saludos del autor de esta reflexión q no va a ninguna parte, rafarrojas)
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Y en la página 365 tampoco lo he entendido. No voy a hacer balance de 2025
porque ya tal, pero la sensación conjunta es que ha sido malo por
comparación...
Hace 2 días









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Sin embargo, qué gusto tener gente que acude a mi convocatoria (soy muy simple)