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1 de octubre de 2014

Musicales 4 - La falta de equilibrio en el baile y por qué no existe el porno perfecto (one track mind)




¿Es un tío listo o no, el señor Miyagi?
Equilibrio.
Y en los musicales no lo suele haber.
Es lo que explica la mezcla de incredulidad y horror de ese amigo mío que viendo una película de Howard Keel (por ejemplo) exclama: “¡Oh, Dios mío! Va a cantar otra vez!”
Y efectivamente lo hace.
Tal vez en la situación en apariencia de lo más inofensiva: ¿una cena...?
Levantará la vista del menú y sin ninguna excusa ni razón entonará: “me va a traeeeeer un fileeeete con patatas!”. (¿Es esa forma de hacer un pedido??)
...Y no te quejes demasiado si canta, porque lo mismo lo remata poniéndose de pronto de pie y bailando encima de las mesas (como en “Fama” o “High School Musical”) y/o se sumarán los de las mesas de al lado (“La Boda de mi mejor amigo”, “I say a little prayer for you”).
O, ya en el extremo del despropósito, la clientela de un MacDonalds al completo, como en ese Mega-Truño de product placement (vendiendo marcas en mitad de una peli):


"Pero qué cohone hase er nota?!"
pregunta el prota (en traducción libre andaluza).
(¡Y no os perdáis a los tiernos infantes que viendo bailar a sus mayores se suman en un pis-pas y se aprenden del tirón los pasos y ya tienes flash-mob montada!)

Pero volviendo a las películas respetables...,
Incluso las mejores tienen una cierta característica monolítica, limitada, unívoca, que va más allá de la especialización del género.
Te tiene que ir mucho el tema, para ver una película sin acabar suplicando "Kirk to Enterprise: beam me up, quickly!"
Los argumentos (¿realmente los hay?) suelen ser pamplinas muy gordas o excusas para que la chica, el chico, el grupo bailen o canten. Como si se hubieran gastado todo el dinero en coreógrafos y no les hubiera quedado un duro para guionistas. O como si estuvieran tan concentrados en encontrar bailarines maravillosos que no tienen dinero para buenos actores...

O sea, como el porno.

El porno, que es repetitivo, monótono, previsible, intelectualmente idiota, estéticamente hortera, literariamente bazofia.
Los argumentos son lastimosos e inverosímiles (“¿han pedido una pizza?”), los diálogos propios de subnormales, los actores carentes de cualquier talento interpretativo y el rango de sus emociones y de las que pueden despertar en su trabajo sólo es comparable en su escasez a su indumentaria habitual.
No hay historia, sólo gimnasia. No hay trama, sólo “efectos especiales”, despliegue de atributos apabullantes y siliconizados.

No sé cuántos de los que leerán esto, han visto porno. Ni cuánto, esos cuántos.
Yo sí. Y mucho.
En muchas ocasiones, repartidas (lógicamente) en cinco o diez minutos cada vez, : )
No es algo de lo que esté orgulloso, pero estoy dispuesto a asumirlo como algo que me ha definido toda la vida: siempre he sido, y lo reconozco, un tío de mente sucia y calenturienta... Un salido. (Ah, y un romántico también, para mi desgracia).

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APARTE:
Hay al menos CUATRO MOTIVOS POR LOS QUE ME HE TRAGADO TANTO PORNO.
1. La pereza: uuuh, salir de caza y pesca, con el esfuerzo que supone de preparación y disposición, disparando tus chistes malos, con el cebo de tu curriculum (ese churriculum vitae que pareces tener que hacerle a toda mujer que conoces para que vea que vale la pena meterse en tu cubo, tus mil experiencias y éxitos - lo dejamos en una docena y porque estamos generosos) y todo pá qué! si lo mismo al cabo de las horas tienes ya dolores musculares varios y ninguno en el sitio correcto, y no tienes ni conejo que llevarte a la boca ni perdiz que sobrevuele tu puesto.
2. La cobardía que, a veces, por miedo (lo cogéis?), se disfraza de pereza, pero que es distinta porque las mujeres pueden ser muy crueles y uno es un pito pero también un corazoncito, y es cutre tal vez pero también humano, y es como si fueras un terrorista con el que no se negocia ni la hora y "en realidad yo no venía a eso sino a relacionarme con personas", pero no te deben reconocer el estatus de tal, y sales dolorido de tanto desdén, desprecio, falta de aprecio, como se gastan algunas por un quítame allá esas pajas de saludar sin ser debidamente introducidos (y aquí imaginaos un par de juegos de palabras con “pajas” y “debidamente introducidos”). Al final de la noche, de muchas noches, de mil y una, justo antes de irte derrota’o a lamerte las heridas al cubil sólo deseas que no te sigan pegando en la autoestima.
3. Mi falta aparente de atractivo. Ah, sí. Porque aunque desearía parecerme a Hugh Jackman, según la temporada me parezco más a Fernando Esteso o a Woody Allen (éste último al que me encantaría parecerme en el cerebro). Y aunque las mujeres juran y perjuran que lo importante es lo de dentro, lo de fuera es lo que las hace permitirte decir el primer hola (“te veo” decía en Avatar, Cameron; y Berkeley, que sólo existe lo que es percibido; y muchas mujeres a un gordo ni lo miran ni le conceden existencia). Pero no estoy carente de atractivo, pero es de la peor clase: del que se descubre (como me han dicho todas mis novias) sólo cuando te has tomado la molestia de conocerme. O sea, como los bancos que prestan dinero al que ya lo tiene. Pues sí qué...!
4. La monogamia. Es lo que hay, que tengo ya chica y si no la mejor del mundo mundial, de lo mejor que hay al oeste del Pecos. Y yo deseo a mansalva y me liaría con todas (bueno, con unas cuantas... cada una por una razón -o varias- diferentes) y me encantaría ir cual mariposa de flor en flor... peeeero: a mi chica no le gustaría. No le gustaría nada. Así que si todas las anteriores razones no fueran suficientes, ésta última acaba de condenar definitivamente y sin apelación al recurso a la fantasía enlatada en sustitución de la interacción real con carnes ajenas (la de mi chica es casi como la propia).
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Así que sé lo que me digo cuando afirmo que “la mayoría del porno sólo vale para lo que vale” (y la mayoría del tiempo no vale ni un duro). Podéis decir ahora que no necesitaba acudir al criterio de autoridad para decir eso, jajaja.
No, debería mejor decir que el porno sólo puede tener público cautivo o no tendría público en absoluto.

Igualito que con los musicales:
solo la gente que necesita poner la música en sus vidas, sólo la gente trempada de ganas de ver pasos y movimientos, sólo los que se corren de gusto con una buena coreografía pueden aguantar las simplezas que nos ofrecen como tramas y la repetición ad infinitum de argumentos:
- grupo de chicos Con Un Sueño Que Es Bailar que se presentan a un concurso ("You've got served", Dirty Dancing 2, todas las de Step Up...),
- chicos y chicas ConUnSueñoQueEsGanarseLaVidaConElSudorDeSusMallas ("Billy Elliot", la soldadora de Flashdance, la hija del que cobra el peaje en el puente en esa peli tan pro-género políticamente correcta "Bar Coyote", la luchadora "Honey"..... hasta los parados de "Full Monty").

Los musicales de baile se miran mucho/demasiado el ombligo y por eso, junto a los chicos ConElSueño pintan los lugares donde se echan las MejoresSueñosSiestas: Cotton Club, Burlesque, Cabaret, Chicago, Showgirls.... y las academias: Fama, Save The Last Dance, ¿Bailamos?, Baila Conmigo... y las discos ("academias del baile de la vida" diría un profe que tuve muy redicho): Saturday Night Fever, Gracias a Dios que es Viernes, Staying Alive, (¿Studio 54?), etc...

Y aquí os habría puesto un video de Gene Kelly explicándole a Yves Montand cómo expresar bailando (sacado y cortado de "Let's Make Love" de 1960, mi peli favorita de Marilyn Monroe), y las semejanzas entre el bailarín y el actor que es lo mismo que decir sus diferencias, que el bailarín sólo tiene movimientos y esa forma fluida de mímica para expresar sentimientos y a mucha gente no le gusta ver mimos, salvo a los mimos, ni bailes, salvo a los que les gustan.
Pero la FOX me lo ha prohibido, porque dice que la peli que pusieron en la tele es suya y que el que quiera ver dos minutos de ella que le pague (la Fox, por cierto y sin venir a cuento, famosa por su inclinación política militarista y tan de derechas que es casi quasifascista, donde está de Consejero Delegado nuestro ex-presi, el que me cayó tan bien y luego tan mal).

Y, como el porno, los musicales venden sexo, cuerpos, carne.
[Lo hacía Beyonce a lo bestia, recién separada de las Destiny Child, bailando Crazy in Love con imágenes que hasta me suenan a videos de Penthouse por el look hortera y los planos. Pero quitando ese punto de zafiedad de Beyonce (que era mucho más atractiva en The Fighting Temptations y más normal).]
que conste que no lo veo mal (pero es porque me gustan los musicales). Lo dice Eros-Michael Crawford en esa absoluta joya "Golfus de Roma"-Richard Lester, 1966).



Y con esto vuelvo a Miyagi y a la idea que quería transmitir del equilibrio: todavía espero encontrar el porno perfecto, el que también se ocupe de mi otro cerebro y de mi corazoncito ya puestos, y que en los musicales también es difícil que dejen de ser musicales para ser historias totales (y lo han logrado, para mi gusto, algunas pelis como El Violinista en el Tejado, Camelot o Golfus de Roma, pero no desde luego el resto).

Y ahora sí que sí, no volveré a hablar por un tiempo de ese vicio que tengo (los musicales, no el porno, aunque también). Gracias por permanecer a la escucha, :   )

18 de septiembre de 2014

Musicales 2 - Entrada youtubera que incluye crítica a los Jersey Boys, y luego habla de más cosas (demasiadas tal vez) sobre compositores y parecidos y




En principio, la idea era simple. Como la de un niño que quiere enseñar algo y decir “mooola”. Porque mola poder decir “mooola” (disfrutas dos veces).

Ejemplo 1: 
- ¡Mooola Stanley Donen, 1954. "Siete novias para siete hermanos"! (montañeses versus lechuginos, 60 años antes que macarras versus todavíamásmacarras en Step Up All In)

Ahora mismo mi hijo me persigue para ponerme el último video del último youtuber (Smosh, Loulogio, How should it have ended, ...).
Pero yo le huyo con más frecuencia de la que debería... más o menos como me huían a mí en mi familia cuando les quería leer algo que había escrito.

Eso es porque el teorema de Torricelli (no confundir con Torrebruno, juasjuas), el de los vasos comunicantes. no consideró la resistencia del tubito 3 a que el tubito 2 le cuente su rollo, sobre todo porque no lo ha descubierto él de primera mano.

Cuando Américo Vespucio gritó eso de "Tierra!", Colón se hizo el loco (por dentro pensó "ya salió el listo que todo lo sabe abriendo la boca", pero con no darse por aludido le valía). Segundos más tarde, el propio Colón gritó "Tierra!" como si fuera cosa suya y así pudo decir que había descubierto América...


Mi mujer prefiere ver la peli que ponen en la tele, 203 anuncios incluidos, que ver esa misma peli puesta por mí de uno de los dvds de mi colección (aunque no tenga un anuncio de "Vagisil!" interrumpiendo el beso de los protagonistas).
...el tercer tubito no reconoce al segundo tubito como Suministrador Autorizado y Homologado de líquido que fluye, sino sólo al primero gordo, mass-media-provider.

Está en nuestro ADN desde ADáN. Adán, que no le valía con que Eva le contara a que sabía la manzana, tenía que probarla él. Un pecado original muy poco original.
APARTE - Y aquí una cita de rafarrojas: "El pecado original del hombre no era nada original porque la mujer mordió primero"


Es también el pecado original de los blogueros, querer que les lean más que leer. Y ya sabemos que les pasó a los blogs de Adan y Eva cuando cometieron su pecado: muerte (pero no inmediata, sino diferida que jode más).

Pero me desvío.
Musicales....
La idea era simple y se fue complicando: "hagamos una lista del top ten de pelis o de escenas".

Trampa-truco: "¿A TÍ qué te moooola...?"
Como si nos importara mucho la opinión de otros, cuando sólo necesitamos que nos miren: la pregunta esconde una coletilla " ...de lo que A MÍ me moola?"
Nos enseñan fotos de un verano compartido y aunque fingimos interés por las de grupo y las ajenas, donde nuestra vista se recrea es en aquellas que salimos nosotros mismos: "¿he salido bien? ¿no crees que ese perfil me hace gordo? ¿se me ve muy viejo?"...

La idea era relativamente sencilla pero se liaba por momentos:
No, no se puede citar una escena de una peli sin aportar el director, el año, los bailarines... (y el productor, y el guionista y .... ¿cuál es el límite? el señor de utilería y atrezzo?).  ¿Y hasta dónde nos vamos, para empezar: a "el Cantor del Jazz", "Ziegfield Follies"?

Oh, sí, sesudo, para que no quede ninguna duda de que el que habla sabe (por eso hasta el tío más sieso-borde del mundo sonríe en las fotos y no nos dejamos sacar con la cara de abobado que se nos queda normalmente cuando pensamos, porque queremos resultar lo más guay posible, y aparentar inteligencia).

Y también, porque si no, ¿qué valor añadido aportamos, que valor aportado añadimos, a lo que otros han hecho mejor y antes?

La cabeza es una ciudad metida en una burbuja de cristal donde nievan recuerdos y sensaciones y nada más lejos de mi deseo que este caos etéreo y revuelto. Queremos tetris organizado con cada pieza en su hueco predestinado desde el principio de los tiempos. ¡Organización!

Pero cada cosa va con un vínculo que lleva a otro vínculo....
(Un como lo llaman biopic de los Four Season y Frankie Valli, que sólo si te encanta ese grupo te va a gustar la peli, que es como un documental, pero con saborcillo tristón y eso que sus canciones no lo eran, y en qué queda todo su éxito si acaban solos y viejos...)



Y sin ser ni real ni tener tanto/tantos éxito/s, la peli de los Four Seasons recuerda a aquella de Tom Hanks, The Wonders, hasta en el trío de lalalas que les acompaña en alguna actuación.


Pero Eastwood me cae bien. Le respeto como director desde Sin Perdón. Como compositor desde el paino de Los Puentes de Madison. Y cantaba en Paint your wagon, la ciudad sin nombre, que hizo Joshua Logan. Gran tipo Josua Logan que hizo esa y la de Camelot (y mi canción favorita ya la puse en http://rafarrojas-lanadaylafuga.blogspot.com.es/2013/05/la-monomania-en-que-dominan-las.html)

Y uno de los Four Seasons- el que componía de los Jersey Boys, Bob Gaudio, que luego se metió a productor y produjo por ejemplo la de Little Shop of Horrors

Que por cierto la música era del que fue dúo mucho tiempo Ashman-Menken (hasta que Ashman palmó, pero cómo era el letrista los españolitos ni nos enteramos), que para mí que fueron los que revivieron las moribundas pelis de Disney y las pusieron en primer lugar de los musicales (desde la Sirenita en adelante: Bella y Bestia, Aladino, Pocahontas, Encantada...). Y después de haber oido lo anterior, no os suena esto?:


Menken copia a Menken y luego también ¿copia a Saint-Saens?


Pero aún así le agradezco a Menken las canciones con que ha poblado el horrible silencio

La gente cree que los gatos disfrutan jugando con el ovillo cuando yo creo que si hay placer es como el de un vicio, ludopatía, y está mezclado con un sufrimiento indecible: intentando acabar ya, librarse de la adicción de ver en qué para, dónde se acaba el hilo, a qué se llega, adónde vamos (de dónde venimos), y resulta irrenunciable apurar hasta las heces (del vino, que no saben a caca, pero aun así siguen siendo heces)?
Hombre que escapa por pasillos de un castillo probablemente encantado pero seguramente sucio, hombre huyendo que tropieza en su camino con las telarañas, y cada vez hay más telarañas, más telarañas, acaba envuelto en telas y arañas, como un capullo, porque hace falta ser capullo para haberse liado tanto,...

Otro día, pues, más, :   )


12 de septiembre de 2014

Musicales 1 - El sonido y la furia - Step Up All In y la evolución de los musicales

Para empezar tenéis que ver esto:



Es el famoso baile "Cheek to cheek". Fred Astaire y Ginger Roger bailando la música de Irving Berlin en la película "Top Hat" ("Sombrero de Copa"). 1935.

Y ahora esto:



... que corresponde a la recién estrenada Step Up All In, quinta entrega de la "franquicia" Step Up.
Casi da cosa ponerle nombres a los bailarines, al director o al compositor de la música, como que son absolutamente prescindibles, intercambiables, efímeros,... (aunque si tenéis curiosidad por los datos los tenéis en http://en.wikipedia.org/wiki/Step_Up_film_series o más concretamente en IMDb http://www.imdb.com/title/tt2626350/)

Me resulta curioso, sintomático de nuestros días, ese paso de las hermosas, preciosistas evoluciones cortejo en movimiento, de la pareja de Fred y Ginger (y por decimoctava vez, recomiendo esa novela corta de Connie Willis, "Remake", que va de ambos), a esa coreografía que imita enfrentamiento, golpes, lucha...
Del vals (waltz) al krumping, de los vestidos de etiqueta a la falta absoluta de ella (bueno, quizá, que estos pretendidos harapos, restos de milicia urbana, lo mismo cuestan una pasta en Desigual y tiendas igual de "desiguales", que son cientos).
Si fuera tan viejo como me siento ahora mismo diría "¿pero qué nos ha pasado?", ¿qué le ha pasado al género humano para evolucionar desde el sonido a la furia, a este feismo cabreado de "que te pego leche", Ruiz Mateos bailando en el ring?

Y quizá se pueda ver la misma evolución en la música: de la armonía (acordada) y la melodía (dulce), a la percusión sin más (golpes duros, secos, repetidos). De los orquestales tonos de Berlin a lo que fabrica en una mesa de mezclas el DJ KK de turno, pegando y cortando. Discoteca llena de gente drogada dando saltos espásticos mientras suena acid, house, o frotando la cebolleta en perreos... Y los raps que eran ritmo y poesía social o de denuncia pasaron en su mayoría recitar "mueve tu culo, nena" mientras repiten que ellos son ¡nada menos que Tal o Cual o Zutano o Mengano y que son lo mejor, la caña, el no va más! (Eminem diciendo que es Dios, el dios del Rap.... pues si eso es el dios como serán sus acólitos). De Pat Boone o Bing Crosby al nigga que no tiene ni voz (50cent en la ducha...).

Bueno, no me quiero dejar llevar. Sigue habiendo melodía por ahí funcionando, hay grandísimos músicos percusionistas (mira Phil Collins o el creador de la banda sonora de Tygra, William Kraft, maestro, compositor, director de orquesta, del que pongo a continuación un ejemplo:)

y el arte no tiene porqué ser necesariamente hermoso, sino tan sólo mover (conmover)... nunca mejor dicho. Arte es una expresión de sentimientos y emociones, sin importar el signo, es interpretación subjetiva de la realidad, es creación nacida de la forma en que vives, ves la vida y la experimientas. Eso incluye cualquier cosa, y si tienes talento harás algo singular, propio y ya sólo por eso un tipo de milagro: arte.

Me estaba acordando de una cosa de la que me enteré (no se me ocurrió por mi mismo) en una exposición de Modigliani, un tío que me gusta cómo pinta. Estaba muy influido por el arte tribal africano.

(me debería haber dado cuenta...)

Y luego música como el blues, el jazz, el soul, tienen sus raices en aquellos cantos de los esclavos africanos que vivían puteados bajo el yugo de los yanquis pero aún así les regalaron su arte... (sí, todos somos hijos del Serengueti, pero no me refiero ahora a eso).

En la historia del arte es muy típico el movimiento pendular, del Renacimiento al Barroco, del Barroco al Clasicismo, del Clasicismo al Romanticismo.... De lo individual a lo social, de lo primitivo a lo refinado y vuelta a lo primitivo-básico-primario. Del grito a la ópera y de la ópera al grito (o en el caso de la Castafiore, del grito al aullido, ladra la garza-urraca, no roba... - Nota: lo de "me río al verme tan bella en el espejo" es de una ópera de Gounod que no he oido jamás).

Quizá dentro de otros cien años, volvamos a ver bailes donde la mujer es etérea-femenina (como un fantasma de Becquer, un sueño, un ángel), y no como la macarra negra de StepUp All In que hacía esos gestos tan feos de pasarse la mano por la lengua, y que parece a punto de atracar a alguien o ir a darle una paliza.

Step Up All In no es una película inolvidable: el guión es una completa estupidez, una burda excusa, para ver los bailes. La banda sonora, también desechable. La ideología, Disney punto 2.  Pero no quiero que me malinterpretéis: disfrute viendo algunas coreografías que me parecen increíbles. Me llama mucho la atención, me atrae el tipo de baile robótico-preciso, y qué forma física y qué control sobre cada uno de los músculos del cuerpo tienen que tener estos chicos para hacer lo que hacen! Hay detrás curro, curro y más curro. Y algunos de los bailarines, especialmente el que hace de Moose, legítimo heredero del moonwalker Michael Jackson (otro bailarín supremo, sin llegar a ser Fred Astaire, ni Gene Kelly, ni Russ Tamblyn, pero mejor que Hines o Baryshnikov) es la leche de bueno (aunque me gustó más en la tercera peli de la serie, un baile en mitad de Central Park).
En resumen, una peli barata-comercial-hortera a ratos, con alguna gente dentro con muchísimo talento.

Como tengo la sana intención de dedicar en el futuro una entrada sobre los musicales, lo dejo aquí.