Sigo con la serie de parecidos musicales, que unos llaman "préstamos" y otros "intertexualidad",...
Me estoy acordando de aquel chiste del hombre que va con su mujer al médico. Allí le explican al doctor que la mujer está últimamente muy tristona. El doctor examina a la mujer y decide probar suerte: "lo que ella necesita es un coito... por favor, si es usted tan amable de esperar aquí, voy a administrarle la medicina a su mujer en la consulta...". Y mientras el marido espera en la antesala con la enfermera, la respuesta de la mujer al tratamiento no tarda en oírse de forma escandalosa, y el marido le comenta a la enfermera "Porque usted y yo sabemos lo que es un coito, que si no cualquiera diría que se la está follando!".
Me pregunto hasta qué punto nuestra ignorancia y nuestro desconocimiento permite que nos pasen como obra original y llena de talento lo que no es sino algo que otro inventó antes pero que jamás hemos oido.... Y también que, así como en el caso anterior Dvorak/Williams, sólo me gusta (realmente) el segundo, en éste me gustan los dos autores: de Holst, un montón de cosas, no precisamente Los Planetas, sino otras cosas como la suite de St Paul o el ballet The Perfect Fool (y de los planetas, Venus); y de Horner, El Hombre Bicentenario, Deep Impact, o Fievel y el nuevo mundo, o Krull o Silverado....
Curioso, o nada en absoluto, porque si te gusta algo y tienes varios semejantes es lógico que todos te gusten de forma parecida...
Y que me cae bien el personaje de Holst que por cierto tuvo antepasados españoles (una tatarabuela, Clara, que era actriz). Era el típico hipersensible, dado a paseos nostálgicos, de salud lamentable, y esto que suena lo planteó como un scherzo, pero con rollo patatero: Jupiter es el portador de la alegría, porque así relacionan el mundo y el dios romano en el horóscopo, aunque el dios sólo le diera alegrías a Dánae, Leda, Alcmena, Europa y etc (como el médico del chiste). Y me he alegrado de saber, leyendo documentación sobre Holst, que tuvo la suerte de conocer a un tía buena, rubia, de ojos azules, de nombre Isobel, en un club de sociatas de su época (todavía los había idealistas entonces) y ésta consiguió que empezara a arreglarse (era un adán y un desastre, siempre en plan desaliñado), a comer mejor y casi casi le puso guapo, y le dió dos hijas y probablemente una felicidad que el tío realmente se merecía. Que lo de Júpiter lo han usado hasta la extenuación en mil pelis, empezando por la de Kubrick-Clarke, 2001 un pestiño espacial, pero también en series como aquella española de Ruy, el Pequeño Cid.
Y para terminar que tanto Holst como Horner cogieron de Debussy (a quien venero como se merece), lo de incluir coros de mujeres pero cantando música sin letra "aaaaaaaaaaaaaaa", que es cosa que suena misteriosa y evocadora, como el sonido de "Sirenas".