7 de marzo de 2011

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER: El amor, detectives, espías y la evolución en el papel de la mujer


Soy romántico (¡es toda una declaración de principios!).
Y me gustan las películas donde se despliega para que lo veamos todo el amor de dos.
Pero el romanticismo no se acaba cuando finalmente se besan los protagonistas. El enamoramiento está guay, claro, pero acaba con lo de "y vivieron felices para siempre", cuando él la besa, o los dos se casan y se forran a perdices por un módico precio en el hotel de turno.
Lo que viene después tiene que ser una comedia eterna, una capa que cubre el resto de la vida, y que puede ir desde lo cotidiano ("Los Bladings ya tienen casa") hasta lo sorprendente o lo increible. Debe ser como la ropa que se vestía el profesor Hinkley en "El Gran Superhéroe Americano", que transforma a un hombre cualquiera en un ser capaz de volar, de tener superfuerza o supervelocidad.
Y con el amor puesto, ¡que venga la acción! Nos reiremos en la cara de las dificultades, nos sentiremos contentos en medio del peligro, estaremos satisfechos en cualquier situación o lugar.
Por eso me encantan las historias donde una pareja que se quiere se enfrentan a lo que sea. Mucho más que cuando nos ofrecen lo que sea sin él. Y me gustan las películas de miedo, que pasa y luego deja a los dos que se quieren, queriéndose mucho y más; y las de tensión, que pasa y deja a los dos que se quieren; y las de misterio, que (...) Porque el amor es lo que sigue, siempre, si hay suerte. Es el final feliz, que es feliz porque no es final. Como, por ejemplo, aquella antigua (80y) de Steve Guttemberg y Elizabeth McGovern, "Falso Testigo".
Por eso me gustan series como la del matrimonio que lo fue estupendo en la pantalla, basado en los personajes de Dashiel Hammet, The Thin Man, el hombre delgado:
- La Cena de los Acusados (The Thin Man, 1934)
- Ella, él y Asta. (After the thin man, 1936)
- Otra reunión de Acusados. (Another thin man, 1939)
- La sombra de los acusados.
- El regreso de aquel hombre. (The thin man goes home, 1944)
- La ruleta de la muerte (Song of the thin man, 1947)
William Powell ... y Mirna Loy (y lo bien que hacía esta mujer de mujer casada cuando estuvo soltera toda su vida, el epítome de la casada de hecho también en aquella película que se llevó esos oscars en la postguerra, "Los Mejores Años de Nuestra Vida" y en la de que cité de "Los Bladings")
En aquellas películas, él es un detective tan duro que no tiene que serlo y normalmente aparece casi como un payaso alcohólico, y ella es su mujer, un ser lleno de dulzura e ingenuidad, que confía en él totalmente y sabe que se ha casado con el hombre de su vida.
A veces él se aprovecha del espíritu naïf de ella y la embroma, dejándola por ejemplo en un taxi, cuando ella quiere estar en el meollo de la acción. O encerrándola en un cuarto. Sus intentos por ayudarle no van a ninguna parte.... pero él no podría vivir sin ella.
Como Tuppence & Tommy, los dos que se descubrieron en The Secret Adversary de Agatha Christie y luego siguieron en Partners in crime (de los años 20 son estos dos pipiolos, que comparten andanzas y misterios). Matrimonio de Sabuesos, de los que la wikipedia dice: "Ambos sin dinero y sin trabajo deciden fundar la Young Adventures Limited, colocando un anuncio en el The Times, donde Tommy y Tuppence prometen: "... hacemos de todo, vamos a cualquier parte...".
Claro que este irresistible duo está apasionado por la intriga...y uno por el otro. No pierden la oportunidad de comprar y gerenciar la Agência Internacional de Detectives Blunt. Juntos, resolverán una serie de casos de una forma que ilustra con algo de humor y en gran estilo la manera de actuar de los mayores detectives del mundo".
Damos un salto en el tiempo y nos plantamos en 1965, cuando nací yo (jodó, un poco antes y hubiera sido personaje en blanco y negro). Get Smart (la traducción sería más o menos, "espabílate!" y es un juego de palabras con el apellido del prota, el agente secreto Maxwell Smart). Don Adams y Barbara Feldon son los agentes secretos de CONTROL 86 y 99 respectivamente, embarcados en la lucha contra la malvada organización CAOS. Él representa el tonto con suerte y ella el sentido común. Y mientras les suceden toda suerte de aventuras, se quieren como sólo pueden hacerlo dos super. Pero el prota es él, el que luego inspiraría a Vázquez para crear Anacleto, Agente Secreto.
Yo prefiero a estos Smart que a 007, que algún día me vengaré del guionista que decidió matar a Diana Riggs en "Al servicio de su Majestad" (y a Vesper en la más reciente de Casino Royale).
Un puto misógino este Bond, James... Folla mucho, sí, pero nunca me cayó bien (salvo en el tiempo en que vimos un segundo, una película, una brecha en su armadura).
Y las de John Le Carré no me ponen. Nadie ama a nadie. Todo el mundo es susceptible de traicionar y ser traicionado. Son espías que surgieron del frío y que reflejan un mundo helado, sin el calorcito hogareño de los Smart.
Otro salto y nos plantamos en el 71, cuando la NBC decidió poner misterio a las tardes de los domingos, y así aparecieron esos cuatro títulos que los viejos recordamos "Colombo", "Vanachek", "McCloud" y.....


"MacMillan and wife".... y de nuevo tenemos al tipo duro (más duro este Rock Hudson que muchos heteros que conozco, hasta el punto de haberse ido a gritar a la montaña para enronquecer la voz y dar el tipo) y a la chica ingenua, sofisticada (Mirna Loy actualizada:) Susan Saint James. Se quieren con locura, tanto que cuando ella decidió irse de la serie (se casó y tuvo cinco churumbeles), la serie no la sobrevivió ni un año. De nuevo, el papel de ella es como la describe "su marido" en un momento del capítulo segundo de la serie "mi mujer tiene un sentido de la observación muy agudo..." (y tiene que cagarla añadiendo: "para ser una mujer").
Se quieren mucho estos dos, mientras brindan en un español chapucero en el original "Arriba, abajo, al centro y adentro".
Nos plantamos en los ochenta. De 1982 a 1987, Remington Steele. Y ya hay un cambio. En ese caso, la chica es realmente el cerebro de una agencia de detectives, pero sabe que toda su inteligencia no es suficiente para que le vaya bien a su agencia. Necesita algo. Una fachada masculina. Y se inventa a un hombre, Remington Steele, un "hombre perfecto", un "perfecto detective"... que luego personaliza ese tío surgido de la nada, ladrón, tramposo, amante del cine,...
Se podría hacer una entrada como parecidos razonables entre Susan Saint James, la wife de McMillan, y Stephanie Zimbalist-Laura Holt, la socia de Remington Steele.

Un salto más y nos encontramos con nuestros dos últimos ejemplos de detectives-espías en pareja. Castle y Chuck, series ahora mismo en televisión.
Aquí las duras, las profesionales son ellas (policía, espía). Y ellos los risibles, los amateurs, los que huyen de la violencia si pueden (escritor y freaky).
Con esos modelos se cria mi hija, que está convencida de que puede ser cualquier cosa que se proponga en la vida - incluso psicóloga, : )
Volveré a tratar el tema en otro momento, pero sólo quería dar ahora una última pincelada de opinión.
La igualdad está sobrevalorada. Yo no quiero ser igual en ningún caso a la boba de Aído (forrada, a nuestra costa, sí, pero boba hasta para decir basta ...o basto). Y a la vez y por otro lado me considero muy por debajo de mi mujer en todo lo que realmente importa.
Al final lo que cuenta es si se quieren o no, no quién es qué o quién hace qué. Porque cuando hay amor no importa medio bledo la igualdad. Porque el amor, ya lo dijo fantásticamente bien San Pablo en su primera carta a los Corintios:
"El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca."

p.d. - ayer ví el último capítulo de Medium. De esa serie, aunque se sale un poco de la lista que he puesto, destacaría, sin embargo, el amor tan auténtico que se tiene el matrimonio protagonista. Y viene al caso, por dos razones: Jake Weber (Joe Dubois en la serie, marido de la Medium) representaría al Marido, con mayúsculas, tal y como a mí me gustaría serlo. Y demuestra lo que he dicho en mi conclusión, aunque sea como ficción: que el amor si lo es es para siempre....
Así que esta entrada está dedicada a mi mujer, la que siempre he querido y probablemente siempre querré, Gaby.

1 comentario:

  1. Felicidades a los dos, a ella por ser capaz de inspirarte de tal modo y a ti por verla sin los empaños del miedo.

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