1 de febrero de 2018
De la afasia a la asfixia - un cuento de rafarrojas
... de las fechas límite. Quería presentarme a un concurso de cuentos de la Biblioteca de la facultad (uno chiquitín, por practicar). Empecé a escribir a las 7 y la fecha límite era a las 12, con mínimo de palabras, además: 3500. A las 12 menos un minuto sólo tenía 3000 y poco. Bueno, no quiero archivarlo y que lo cubra polvo de bits así que aquí lo dejo. Es difícil que le guste a nadie, realmente, pero es una idea vieja que tenía y al fin me la he sacado de encima, mal que bien. Se agradecerán comentarios:
DE LA AFASIA A LA ASFIXIA
Si yo fuera mejor persona, mi historia tal vez les moviera a hacer algo. Pero, reconozcámoslo: no suelo caerle bien a nadie. A ratos ni siquiera me gusto a mí mismo y entonces creo que sólo la estupidez ajena explica que alguien me pueda querer. Como mi novia, N. No, no estoy diciendo que N. sea tonta, ni muchísimo menos. Lo primero que me cautivó de ella fue de hecho fue su inteligencia. La mejor alumna que he tenido nunca. Sentada en la primera fila, donde sólo se sientan los pelotas o los aplicados o los pelotas aplicados. La chica que hace sus apuntes en el ordenador a tres colores, con justificado y tipografía Times New Roman en cuerpo 12, junto al jovencito romántico que se ha enamorado de la idea de la carrera y escucha cada palabra con la febril pasión del acólito que espera que le descubras los arcanos del Universo. Este último suele malograrse cuando se echa novia ese año o al siguiente, que se le desplaza el afecto a otras materias con más sustancia para llenar las manos. Un curso más tarde está sentado en las filas de en medio o incluso en las últimas del todo y tienes que llamarle la atención porque la novia le ha dicho algo y él la contesta con algo que pretende ser ingenioso y ella se ríe la muy boba y te interrumpen la clase. Y yo odio que interrumpan mi clase. Pero N. no. N. siempre fue fiel, como una flecha que corta el aire veloz hacia su destino. Con un propósito, con un sentido. Esa misma certidumbre acerada tenían sus ojos y el mismo poder de atravesarte. Intelijencia, dame el nombre exacto... Juan Ramón debió haber conocido a mi novia, porque la describe con exactitud. Pero es algo más que inteligencia lo de N., más que propósito. Todo el mundo la quiere. ¿Cómo podría ser de otra forma? Siempre gasta un tiempo que a mí me resulta insoportable en sonreirle a cualquiera, ¡a cualquiera!, y es capaz de intercambiar esas palabras de desecho con las que se fabrica eso que llaman conversaciones banales y que asombrosamente dejan tan satisfechos a sus creadores. A mí mi padre me enseñó que un cenicero hecho con macarrones es una estupidez, porque no sirve para cumplir la función de un cenicero que es posar el cigarrillo humeante, y tuvo el detalle de demostrármelo científicamente: sin duda, aquello que había hecho en clase para el Día del Padre no sobrevivió al primer encuentro con el rescoldo y la encendida punta. Y una conversación que no es realmente una conversación es como un cenicero de macarrones, que no es un cenicero realmente. Pero entonces N. me sonríe y yo descubro que también a mí me encanta su sonrisa y me encanta que me dedique un tiempo que no merezco.
O tal vez sí. Quiero creer que algo tuve que ver en su siguiente proyecto: terminó la carrera, brillantemente como lo hace todo, y luego cuando eligió el tema de su tesis fui yo con quien la discutió más profusamente, yo el que la ayudé en ese proceso de poda y delimitación del tema, mucho más que su director, el tristemente fallecido Don Anselmo, insigne prócer, catedrático preclaro en un tiempo en que ya son pocos los que puedan comparársele. Don Anselmo también dirigió mi tesis y me enseñó que el verdadero erudito sólo tiene oídos para su ciencia. “Sí, su padre puede haber enfermado. Fumaba demasiado. Y seguro que sabía que tarde o temprano el alquitrán anegaría sus pulmones impidiéndole respirar. Su padre era un hombre listo, lógico, racional, científico, según he creido entender por sus palabras. Eligió fumar, fue su elección y la de usted hacer la tesis conmigo y yo espero resultados y no excusas o desviaciones. Su contexto, su historia personal, no le interesa a la ciencia, sólo los datos, la información, las ideas. Y si usted no es capaz de atender adecuadamente los plazos de entrega tal vez debería plantearse de nuevo su intención”. Don Anselmo me enseñó el verdadero significado del compromiso. Mi padre pudo entender que yo no estuviera tanto como habría querido a su lado en el hospital, porque mi padre era muy parecido a Don Anselmo. Mi madre no, sin embargo. Nuestra relación que nunca pudo compararse a la que tenía con mi padre se lleno de incomprensión y de reproches. Pero yo pude enseñarle mi título de doctor a mi padre antes del fin y sé que se sintió orgulloso. No llegó sin embargo a verme conseguir mi plaza. Tan joven.
Era muy joven y ya era doctor y catedrático. Ahora empezaba. Ahora.
Pero no. Que llegaron las clases. Tenía que perder un tiempo precioso en dar clases a jóvenes que no querían recibirlas, que sólo fingían querer saber para luego ir armados con un título a dedicarse a cualquier otra cosa. ¿Y cómo puede blandirse un papel mojado en la lucha por el conocimiento? Me resultaba obsceno, e insultante, que yo tuviera que estar allí atrapado con aquella multitud estulta, una conspiración de necios o peor aún, de listillos, de tramposos, y no mejor empleado en mis investigaciones. Quosque tandem abutere, Catilina, patienta nostra, que no hay cicerón que pueda guiar a estas bestias. Y la verdad, mientras tanto, esperando para ser revelada.
Si mis alumnos hubieran sido todos como N. Pero N. es una excepción, una de poquísimas, casi un milagro. Hay quien mantiene que una N. compensa por todas las demás letras del alfabeto. Pero es todo un alfabeto de analfabetos, de gente que no se sabe cómo ha podido superar el bachillerato. El otro día de nuevo hice una pregunta en clase: esperaba de ellos la respuesta evidente, la afirmación subsiguiente que se infiere por pura lógica. Pero Sócrates nunca se tuvo que enfrentar a este público. Me miran sin mostrar signos de reconocimiento. De sus bocas abiertas sólo sale el aire. Uno, al parecer más osado, dice algo que me demuestra que no entiende nada, que no ha seguido el razonamiento. No debería culparlo, pero me irrita. Le recuerdo que él pretende algún día quizá dar clase, ser él mismo profesor de esta materia. Se molesta. ¿Cómo puede molestarse si es la verdad?
Parece que hablamos idiomas distintos. Basta con ver los mensajes que se intercambian sin parar con sus móviles, la espantosa carnicería que hacen de la gramática y la ortografía desde sus malditas pantallas. Prohíbo los móviles. “Pero es que me tiene que llamar mi madre!” Y una vez más me asombra que no entiendan las palabras cuando se enuncian. Aquel que use el móvil en clase será expulsado. Ergo...
Hoy tengo otro BAU. El vicedecano dice entenderme pero sin embargo me pide, como si fuera necesario, que evite esas situaciones de enfrentamiento, morigerando, contemporizando con los chicos. ¿Enfrentamiento? No, no es enfrentamiento: es afrenta. Afrenta pensar que la confrontación es enfrentamiento. Confrontar, cotejar las reglas con su cumplimiento. Utilicemos el vocabulario con propiedad. Y las reglas son claras. Es una de las escasas y necesarias constantes en un universo caótico.
Lo que sí aprendo es a callar más, a dar la clase sin esperar nada de ellos y a no malgastar ni un segundo en los que no quieren aprender. Ya llegarán las notas. Y yo las pondré en justicia. Y si luego quieren reclamar, que lo hagan. Aquí sólo hay un catedrático y ése soy yo, y defenderé mi ciencia contra cualquier pretensión torticera de alcanzar una nota que no se ha ganado. Y no cederé ni un ápice, así venga el Susum Corda a decir lo contrario.
Pero no todos son quejas. Hay quien reconoce mi honestidad académica. Mis colegas, N. la primera. Cuando finalmente consigo arañar el tiempo preciso para elaborar un papel y se publica, recibe comentarios laudatorios.
Me llama la atención sin embargo que detrás de sus felicitaciones no haya más debate. Mis trabajos plantean dudas, cuestiones. Pero nadie los contesta. Se limitan a darme la enhorabuena, como si su función fuera quedar escrito y nada más. Y yo quiero abrir un camino. ¿De qué sirve un camino si luego nadie lo sigue, lo recorre hasta acercarse a un nuevo lugar?
Y en cuanto a los alumnos, también tengo mis partidarios, menos tal vez que mis detractores. Me gustaría creer que me defienden porque entienden, pero lo dudo. Antes bien creo que comprenden que mis intenciones son honestas, y eso les basta, aunque sigan sin penetrar en lo fundamental. Cada vez estoy más convencido de que el problema es el lenguaje. Hay algo que se me escapa. Hoy, por ejemplo, no sabían el significado de la palabra “ancilar”, y me permito la broma de decirles que no es asunto secundario saber lo que es ancilar. Por supuesto no entienden la broma. Les mando a la biblioteca. “Queréis ser filólogos, tendríais que leer más, consultar más el diccionario. Los diccionarios”. Uno, que no debía conocer mi regla de los móviles, ha buscado el significado en línea. “Ancilar: Secundario, auxiliar, jaja”. Ahora lo pillan. No voy a castigar en esta ocasión el uso del móvil, aunque me cueste. Después de todo, la aplicación del móvil es la única que habla mi mismo idioma (no así sus usuarios) y me ha servido de traductor simultáneo. Aun así se que me ponen motes y que a mis espaldas son muchos los que hablan de mí como el Lord Sith de la lengua, y Palpatin, que al parecer es el nombre de ese personaje de unas películas de mucha fama, una space-opera, creo.
De nuevo hoy comenté con N. y con Z. en la cafetería otra palabra que había surgido en clase. Coinciden conmigo en que es asombroso el grado de desconocimiento de nuestra lengua. Z. cree que tal vez debería elegir palabras más sencillas. ¿Más sencillas? Todas las palabras son sencillas, están ahí para cogerlas, clamando por ser usadas. N. me explica que lo importante es comunicar, que lo adecuado es superior a lo correcto, y que si eso supone utilizar un lenguaje común, aunque sea depauperado, sea. Por primera vez no estoy de acuerdo con N. Últimamente ve a demasiada gente de Literatura. Eso es. Pero no quiero discutir con ella.
Y luego pienso: “tal vez tenga razón, quizá debería reducir el espectro de vocablos empleados en mis charlas para asegurarme de que entran dentro del glosario que manejan”. Se me ocurre decirlo en alto y Z. me sorprende diciendo “¿pero tú ves como hablas, tío? ¿se puede ser más ...?”. “¿Más que...?”, le respondo genuinamente interesado. Pero no contesta. Tal vez no quiera. Pero ¿y sí es que no tiene la palabra para contestar? (Y eso de “tío”?)
Así y todo, he reducido el número y la amplitud de mi vocabulario en clase. Y durante un tiempo parece funcionar. Es más, estoy paseándome últimamente más por el patio, haciendo trabajo de campo. Quiero saber cómo hablan.
Efectivamente hablan un lenguaje distinto. Uno asegura que no es que hablen menos sino que hablan distinto. Distintos idiolectos, dice muy satisfecho de usar una palabra de las que supone del corpus de la carrera. Pero quitando un par de docenas de términos, polisémicos por ende, y cuatro locuciones omnibus, no generan realmente suficientes reemplazos como para hablar de idioma propio. Ni más propio. Varios términos ingleses, que generalmente usan, como he podido comprobar, alumnos que todavía lidian con la asignatura de Inglés II y que no podrían mantener una conversación medianamente fluida con un nativo de la pérfida Albión. “Bro”. Tal vez podría escribir un informe de esto, pero me da tanto miedo como pensar seriamente en la locura. No mires al abismo, avisó Nietzsche. Hay un agujero infinito, una sima más peligrosa que aquella de Aldecoa, un agujero negro que absorbe la luz y las palabras y no las vuelve a dejar escapar. Les pongo más lecturas obligatorias. Se quejan.
Los trabajos que me devuelven son sobre todo malos refritos de lo que se supone que deberían haber entendido. Hay argumentaciones donde no sólo usan párrafos ajenos enteros, sino que ni siquiera vienen al caso de lo que luego afirman. Un desastre.
Y el método que quise utilizar, ahora está provocando una simplificación absoluta de la materia. ¿Puedo permitir esto? Los apuntes se han reducido, cada vez hay menos texto y más imágenes. ¿Quién fue el imbécil que dijo eso de una imagen vale por mil palabras? Un enemigo del lenguaje escrito, un amigo del wassapeo. La imagen sólo vale mil palabras si hay mil palabras que la respalden, si existen esas mil palabras para interpretarla. Y parece que no, que cada vez hay menos. Se está convirtiendo en una obsesión. Desaparecen las palabras. Se están perdiendo. Se lo digo a N. y me mira con cara de preocupación.
Últimamente hablamos menos. Hemos tenido mucho lío los dos, con las clases. O tal vez es que sin saberlo se ha abierto una brecha entre nosotros. ¿Será Z....?
Pero se pierden. Hoy comprobé que hay compañeros míos que también tienen problemas en su comprensión. Sus miradas cuando intento hablar con ellos van desde la admiración hacia el genio que habla idioma desconocido al desprecio por el tipo raro que habla un idioma desconocido.
¡Dios mío!
Pero cuanto más pienso en ello, cuanto más intento relacionarme con los alumnos más me cuesta, más me duele, ver en qué está parando todo. No sólo han perdido los significantes. Están perdiendo los significados también. Era lógico, el paso lógico siguiente. Descubro en sus interacciones un carácter más básico, más primario, como su lenguaje. Violencia, deseo, hambre, sueño. Las palabras se acortan, prácticamente todo se transmuta en interjecciones. Curiosamente las palabras que muestran una mayor resilencia son los exabruptos, los tacos. Todo el mundo sigue diciendo “coño” y “joder” y “tócate los huevos”, pero incluso eso es progresivamente sustituido por gestos, por kinésica, lengua en potencia que no acaba de realizarse materialmente. Y si mueren los significados... ahora lo veo. Un mundo donde no hay solidaridad, ni libertad, ni verdad. El otro día ví a un chico maltratando a su novia. La tenía agarrada del brazo y ella pugnaba por liberarse sin conseguirlo. No pronunciaban sin embargo palabra alguna, ella lloraba, él gruñía. Eran una escena de violencia de cine mudo. “¿Qué está pasando aquí?” “Eh?”, preguntó el agresor. “Suelta a esa chica inmediatamente”. Tuve la suerte de que era alumno de la facultad, tal vez, o que reconoció mi intención en mi postura, en la proxemia. Soltó a la chica. La chica se fue enseguida. No dijo gracias. No dijo nada. Se fue huyendo como la liebre escapa de la serpiente. La serpiente tampoco miró hacia ella. Cuando dejé de mirarle para mirar a la que escapaba también se escabulló reptando. Tal vez debería haber ido tras él. Aplastarle la cabeza, una víbora menos en el mundo. Pero me sentía superado. Sobrepasado de incomprensión. ¿Había muerto la palabra “amor”, “respeto”, “consideración” había muerto? ¿Qué mundo sin palabras quedaba?
He ido a ver a N. a su casa, y le he dicho eso que hace tiempo que no le decía. Creía que no era necesario, que estaba ya sobreentendido, pero ya no me fío. “Te quiero”. Para mi horror, no contestó nada. Sí, me abrazó y me besó a continuación. Como si sólo entendiera la acepción que se relaciona con el acto sexual, o anticipatorio del acto de yacer. Y yo no quería eso. La separé, y tomándola de los brazos para mantener la distancia, busqué en sus ojos. “¿Comprendes lo que te digo? ¿Entiendes el español?”. Era una súplica desesperada. Necesitaba saber que al menos ella, al menos esa palabra sobrevivía, al menos entre nosotros. Y entonces sucedió. Su cara se transformó como por ensalmo. Sobre sus ojos parecieron extenderse como nubes de tormenta, como un velo negro, opaco. Se soltó y sin pronunciar una palabra me señaló la puerta. El estómago se me revolvió como si me hubiera clavado algo. El silencio. Me había clavado un largo puñal de silencio, de nada.
Trastabilleando, a trompicones, atiné a volver a casa.
La había perdido.
Ella, la que era para mí todas las cosas, todos los significados, mi interlocutora. Los días siguientes fueron un infierno donde descubrí que me había quedado solo. Casi no hablaba (¿para qué?), pero nadie hablaba conmigo tampoco. Era el silencio ominoso que había entre una lluvia de fuego y la otra, y entendí perfectamente al personaje de Lugones. El fin está cerca, puedo encerrarme y sobrevivir un tiempo.
Huí a la biblioteca. Allí estaba lo que necesitaba para sobrevivir hasta el final definitivo. Abría libros al azar, corriendo de estante en estante. Los abría por cualquier página y gritaba las palabras en las que se posaba mi vista. “Deletéreo”, “yuxtaposición”, “crónica”, “belleza”. Las bibliotecarias me miraban con asombro y espanto. Les grité “¿entienden? ¿entienden?!” Claramente no entendían nada. Se miraban entre sí y luego a mí. Un loco que vociferaba, una voz clamando en el desierto más absoluto.
Y de nuevo, un nuevo escalón hacia el infierno. El último volumen que abrí no tenía todas las letras, habían desaparecido varias palabras. Antes de que se perdieran del todo tenía que hacer algo: empecé a arrancar sus páginas y a comérmelas. Tal vez en mí sobrevivieran, tal vez si las conseguía tragar todas no se desvanecieran. Arrancar y comer, arrancar y comer. Dos bedeles han entrado e intentan sujetarme. Me libero con la fuerza que da la desesperación y corro entre las mesas, esquivándoles mientras sigo comiendo páginas. Me atraganto, pero sigo. Es demasiado importante para parar ahora. Me sofocan las palabras. Las últimas que quedan....
... ... ...
Quizás hayáis oído que el profesor J. ha muerto. Era un respetado miembro de nuestra comunidad universitaria, pero desgraciadamente sufrió un trastorno nervioso que no fue diagnosticado a tiempo y que acabó por producirle una crisis psicótica, a raiz de la cual terminó con su vida. Lamentamos profundamente su muerte, y os pedimos que guardéis ahora un minuto de silencio por él.
rafarrojas J.,31 de enero - 1 de febrero 2018
10 de enero de 2017
Epigrama by rafarrojas
(rafarrojas)
... y sin embargo a mí me gusta, : )
1 de julio de 2016
Tercero de Filología Hispánica en la UCA - un año de ausencia
Uno de los escasos restos salvables de la debacle es lo que viene a continuación: un trabajillo de encargo para poesía que pasará a engrosar ese particular Rincón del Vago que os ofrezco para vuestro uso (si es que lo tiene).
Tenía que hablar sobre el juego en la poesía utilizando un poema de Alberti:
le pica el pájaro pillo
que no pone el pie en el suelo!
arman la marimorena,
plumas nevando en la arena
rubí de los redondeles.
La Virgen de los caireles
baja una palma del cielo.
torillo mala persona,
dos cirios y una corona
tendrás en la enfermería.
¡Cógeme, torillo fiero!
¡Qué salero!
bajé, gorrión de oro,
a jugar contigo al toro,
no a pedirte explicaciones.
¡A ver si te las compones
y vuelves vivo al chiquero!
¡Cógeme, torillo fiero!
céfiros en las hombreras,
canario de las barreras,
vuelas con las banderillas.
Campanillas
te nacen en las chorreras.
¡Cógeme, torillo fiero!
para no comprometerte,
que tenga cuernos la muerte
a mí se me importa un pito.
Da, toro torillo, un grito
y ¡a la gloria en angarillas!
¡Que te arrastran las mulillas!
¡Cógeme, torillo fiero!
Comentario-poema sobre «El Niño De La Palma», Chuflilla de Alberti y el juego en la poesía
Los juegos que juegan
los niños que juegan - Alberti
los niños que cantan - Mikaela
el niño que torea - La Palma
son juegos rimados hablados pintados – Maruja Mallo
con manchas de colores son sueños que vuelan que vuelan
como mariposas en el estómago
que manchan de colores vivos
la muerte
¿a que no te atreves? ¡ah..., que no te atreves!, que si te atreves ves tres:
toro torero poeta, niño animal y muerte
los niños que juegan a la rueda en el ruedo juegan la vida y la muerte
bailan y juegan en fiestas
nacionales de la muerte,
que el juego más vivo es el que está más cerca de la muerte
y el sueño más grande es el sueño eterno
eternamente sueñan y juegan los niños impresos
los juegos de palabras son sones que vienen de lejos, de antiguo, de antaño, de hogaño
de hoy y de siempre –folkore
octosílabos y tetrasílabos que enlazan aliteraciones repeticiones metáforas metonimias derivaciones
son canciones populares villancicos y regalos de reyes envueltos
en risas, sonrisas, en bromas, en chuflas, en zumbas o chanzas
que zumban que suenan sonidos de juegos palabras en danza
todo arte es un juego muy serio
e igual allí donde fingen ser niños donde vuelven a ser niños donde siempre serán niños los poetas
[- ... Pues la pelota es mía y y voy ahora y me la llevo-, dijodijeron, antes de suspenderle, lalas profesoraprofesoras]
OCHO NOTAS TRIVIALES:
1. El Niño de la Palma pertenece a la obra El Alba del Alhelí, escrita en la primera etapa literaria de Rafael Alberti, entre los años 1922 y 1927.
2. Aparte, este poema y otros dos (“Joselito en su gloria”, “Seguidillas a una extranjera”), se publican por separado el 9 de noviembre de 1930, en el periódico ABC.
3. Los acompaña como ilustración un dibujo de Maruja Mallo, una pintora surrealista amiga de los del 27 y que, según creo, estuvo liada por un tiempo con Alberti (ver supra, a la izquierda. En el centro, un detalle de una serigrafía realizada por Rafael Alberti en Roma, 1970, para la carpeta CORRIDA, que se exhibió en la exposición “El Arte Contemporáneo y la Tauromaquia del Distrito de Ciudad Lineal” en 2011. A la derecha, una foto de Mallo y Alberti). “Se sumergía en las verbenas y fiestas populares, se remontaba al aire en los columpios, retratando a su hermana, casi desnuda, en bicicleta por la playa...” – Sobre Maruja Mallo, en palabras del poeta, en la Tribuna: De Ias hojas que faltan, publicado en el periódico El País, el 29 de Septiembre de 1985.
4. A Alberti le gustaban los toros. De hecho, el 14 de julio de 1927 se vistió de luces e hizo el paseíllo en la cuadrilla de Sánchez Mejías (el famoso Ignacio) en la plaza de Pontevedra. También debía conocer, ser amigo de otros toreros como Joselito El Gallo o este Cayetano Ordoñez, el Niño de la Palma, a quien dedicó este poema (ver imagen inferior, a la izquierda, el Niño en plena faena).
5. Micaela Rodríguez Cuesta, de nombre artístico Mikaela, nacida en Triana (Sevilla) en 1936, fue una cantante de copla que grabó alrededor de 300 canciones a lo largo de su carrera. En 1970 viajo con su representante a Roma donde se encontraba Alberti (aún exiliado) para convencerle de que le autorizara la grabación de alguno de sus poemas bajo el título “Mikaela canta poesías de Rafael Alberti” y en donde se recoge la canción que es el objeto de esta entrada, las “Chufillas de El Niño de la Palma” (las dos portadas del disco, con portada del propio Alberti, imagen inferior centro).
5b. También Lola Flores, años más tarde, en el programa "Ven al paralelo" (1992) incluía el recitado del poema de Alberti, sobre un fondo de música flamenca, estableciendo la relación directa folklore-poema en juego.
6. Una “liricografía” de Alberti sobre el propio poema comentado se puede ver en la imagen inferior a la derecha.
7. Hago referencia a la forma estrófica del villancico, rasgo típico de un ejemplo de poesía como juego (reproducción de un modelo).
8. El mismo subtítulo, “chuflilla”, hace referencia a la broma y a la chanza, siendo el humor (incluso el negro) parte imprescindible de un juego.
9. (anacoluto): Hay vinculación directa con el juego tradicional infantil -“a jugar contigo al toro”- y combinaciones ritmico-fónicas propias de canciones de niños: “toro torillo, pájaro pillo”; así como, retahílas en las descripciones (alas, céfiro, campanillas...) y dilogia “canario en las barreras” (amarillo de color y de miedo)
FUENTES:
http://www.ganaderoslidia.com/webroot/literatura_taurina.htm
https://www.youtube.com/watch?v=JJju0E4fRV0 – Lola Flores
http://distritociudadlineal.blogspot.com.es/2011/02/la-exposicion-el-arte-contemporaneo-y.html
http://cancionerotorero.blogspot.com.es/2011/12/chuflillas-del-nino-de-la-palma-mikaela.html
http://donpepeydonjose.blogspot.com.es/2009/04/mikaela-chuflillas-del-nino-de-la-palma.html
https://lapoesiadealberti.wordpress.com/actividades/antes-de-empezar/pautascomentario/poemacomentad/
http://arrinconarte-elrincondelarte.blogspot.com.es/2011/05/maruja-mallo-y-rafael-alberti-un-amor.html
http://www.ganaderoslidia.com/webroot/literatura_taurina.htm
http://www.poemas.de/el-nino-de-la-palma/
21 de noviembre de 2015
El naufragio del señor Crusoe (un mini cuento filosófico-patatero de rafarrojas)
El señor Crusoe llegó a la isla el último martes de octubre. Con el barco se hundió también el tiempo, así que el que llevaba consigo era el último martes de octubre de tal nombre que quedaba. El tiempo como es casi eterno tardó en morirse. Más que morirse en realidad se deshizo entre tantas olas. Perdió la cualidad de memoria como si fuera la ropa. El mismo Crusoe había perdido un zapato en el naufragio. Es lo que tienen las fuerzas desatadas de la Naturaleza, que desatan zapatos y lían tiempos. Ya no más octubre o agosto, ni lunes o jueves, sino vaya usted a saber cuándo o en qué momento. En algún momento, sí, llegará a la costa el resto de un viernes, ¿o sería sábado? El tiempo a jirones, echo puré de horas y minutos amnésicos, ¿esto es uno de mis minutos o de mis horas? ¿y hoy es ayer o mañana? ¡Qué desastre!El señor Crusoe, una vez que ha llegado a la conclusión de que está solo en la isla, se ha permitido lo que autoriza la soledad: se tira un pedo. Aunque le ha costado. Pero le educaron para no desaprovechar la soledad. También ha bebido de la barrica de whisky del capitán, con lo mal que le sienta, pero es que la prohibición de no hacerlo está ahora en el fondo del arrecife que destruyó su barco. Bebe a morro, para confirmar doblemente que ya no existen prohibiciones. También ha saltado sobre una litera y se ha hecho una paja. Luego se ha quedado sin ideas. Repasa ahora para saber si le falta algo por hacer: pedo, paja, whisky, saltar sobre la cama... No, creo que eso es todo. Casi siente añoranza. Arrepentimiento de haber transgredido todo tan rápido, que ya no le queda nada por transgredir. ¿Y ahora qué?
El señor Crusoe repasa ahora aquello de lo que dispone: una playa, una colina volcánica, un número indeterminado de cocoteros, otros árboles de características desconocidas salvo por el hecho de que son árboles, un cielo, un mar. Suena tropical, así que, aunque no han llegado todavía, habrá ocasos morados y amaneceres naranjas, mar tornasol y mar picado en gris plata. Esta isla está demasiado alejada de las vías comerciales como para haber importado estaciones. No habrá invierno entonces, ¡vaya por Dios! Lo echará de menos.
Y, bueno, tiene su cuerpo, él mismo una isla de humanidad en un océano de paisaje. Su cuerpo es un templo. Ahora tiene que pensar si merece la pena conservar ese culto o abandonarlo, dejarlo llenarse de hiedras y polvo. Probablemente no, pero por si las moscas todavía lo usará lo justo para que no se eche por completo a perder. Hace dos fondos y se aburre. Habrá que revisar los dogmas y adaptar el ritual.
El señor Crusoe piensa en la gente que se ha ido. Tal vez, razona ahora no existieron nunca. Tal vez siempre ha estado en una isla eterna, pero se inventó lo de las otras personas en un sueño. Tal vez debería dormirse otra vez. Y si no consigue dormirse, entonces tal vez tenga que morirse. ¿A quién le dará ahora todas sus palabras? Amor, Odio, Prejuicio, Tontería... El señor Crusoe habla solo ahora, y acaricia sus palabras como se acarician los muebles familiares, la repisa del salón, el dosel de la cama. Como se toca lo hogareño, lo que nos cobija, lo que nos envuelve de identidad.
El señor Crusoe mira siete meses, o son siete horas o siete años, al mar a ver si le cuenta algo. Siete meses para llegar a la conclusión de que el mar es una vieja con altzheimer que siempre repite las mismas cosas, balbucea. No hay que tenérselo en cuenta tampoco, pero qué pena! Ahora está aburrido, como cualquiera que sólo tenga a una chocha jubilada aparcada por sus deudos en una residencia de piedra.
Si alguien fuera a buscarle... Si fuera a ser rescatado... Entonces tal vez tendría que fabricar una historia, una vida en la isla. De nuevo, el señor Crusoe duda si morirse. Porque si no viene nadie, ¿a qué este limbo? Y si vienen, muerto no tendrá que dar explicaciones de lo poco que ha trabajado para tener una historia propia. No se comerá un colín en una conversación, ni siquiera el primer día. “Naufragué ahí. Llegué aquí”. Escaso relato. El señor Crusoe ha recogido todo lo suyo y se ha tendido en la arena. Pasan las olas. No sé si está dormido o muerto.
9 de marzo de 2015
«QUIS CUSTODIET IPSOS CUSTODES?» O LA GUERRA QUE NO SE TERMINA NUNCA: NEOCLÁSICOS FRENTE A ROMÁNTICOS.
Otro más para vuestro disfrute (o no) y por si os sirve, a modo de particular Rincón del Vago.
NOTA 2: Y AHORA CON NOTAS AL PIE, QUE HAN LLEGADO MÁS TARDE (porque vinieron a pie)
Y ésa la hemos llevado a alturas inmarcesibles, nunca vistas, a un nivel de virtuosismo inenarrable: ahora criticamos a los que critican a la crítica de los Otros. (La meta es lo meta-)
¿Pero quiénes son esos Otros?
Según y depende....
Bueno, por un lado y tomando como ejemplo “La Comedia Nueva” de Moratín, los otros son aquellos que se meten a escribir, “a salga lo que salga, y en ocho días zurcir un embrollo, ponerlo en malos versos, darle al teatro y ya soy autor”, los que no se forman de acuerdo a “un método de enseñanza y unas reglas que seguir y observar; que a ellas debe acompañar una aplicación constante y laboriosa, y que sin estas circunstancias, unidas al talento, nunca se formarán grandes profesores, porque nadie sabe sin aprender” (en mi opinión es el personaje de don Pedro el verdadero trasunto del Yo-Moral de Moratín). Para los amantes del genio ilustrado y del siglo XVIII, el enemigo es quien no reconoce, ya no sólo el mérito, el talento y la calidad que brillaron en esa época, pero ni aún su identidad...
Lejos de mí el querer entrar en la polémica, aunque como en todas las guerras (y no nos equivoquemos, ésta lo es, y cruenta, para sus contendientes), se pide... ¡no!, ¡SE EXIGE! por parte de cada bando tomar un partido. Con frecuencia se presenta el debate como un tema cerrado que sólo permite el “o estás conmigo o estás contra mí”. Y uno se puede encontrar en la tesitura de no poder callar, ni huir, como le ocurría al personaje de don Pedro en La Comedia...
Distintos autores (como el profesor de la Universidad de Extremadura, Jesús Cañas * ) han recordado que la realidad se resiste a dejarse encasillar para nuestra comodidad en siglos-paquetes perfectos. O, ya puestos, en reinados. Es una carretera en la que los hitos, cuando los hay, no permiten la reducción a medidas exactas, homogéneas. La vida, la historia (y la de la literatura no es una excepción), es un devenir... Una sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente.
* En su estudio “Sobre el posbarroquismo y prerromanticismo en la literatura española del siglo XVIII: (De periodización y cronología en la época de la ilustración)”. Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2011
Los “marbetes” (le encanta al parecer la palabra a Cañas) comúnmente utilizados en literatura – véase, Ilustración, Rococó, Neoclasicismo, Posbarroco, Prerromanticismo- traicionan al estudioso de la literatura porque, entre otras cosas, muchos provienen de otras disciplinas humanísticas: historia, arte en general... *
* Y así ocurre por ejemplo que los grandes del Barroco en música -Bach, Vivaldi, Haendel- componen en el XVIII, cuando ya no hay grandes del Barroco en literatura.
Y traicionan las etiquetas porque se nos olvida también que son convenciones, representaciones, y las asumimos como si fueran la realidad que pretenden expresar. Cuando, de hecho, muchas veces la elección de etiquetas no define una realidad sino la ideología del que etiqueta: caso del Pos y el Pre, Barroco, Romanticismo, que presentan el Neoclasicismo como si solo fuera un lapsus, espacio intermedio sin identidad que merezca la pena, entre uno y otro. *
*No deja de resultar curiosa la analogía con aquello que decían los renacentistas de los medievales: “Nam fuit et fortassis erit felicius evum. In medium sordes...” ['Que hubo, y a lo mejor volverá todavía, una edad más dichosa. Lo de en medio es basura...'], como cuenta Francisco Rico que decía Petrarca en su epístola a Urbano V en el año de 1368. “El Sueño del Humanismo. De Petrarca a Erasmo”. Barcelona: Editorial Planeta S. A., 2014.
Pero si no hay etiquetas que hagan justicia a ese sumatorio, acumulación de rasgos híbridos, entonces ¿cómo se explica esas diferencias entre siglo y siglo, diferencias que han llevado a señores académicos, tan serios y formales por otro lado, a tirarse los trastos a la cabeza? [DON PEDRO.- Vamos; no hay quien pueda sufrir tanto disparate. (Se levanta impaciente, en ademán de irse.)]
Según nuestro profesor de literatura del siglo XVIII, Alberto Romero Ferrer, de la Universidad de Cádiz, son prejuicios ideológicos lo que lleva a respetables catedráticos como Marcelino Menéndez Pelayo “en su contradictoria y manipuladora Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882),” “desde su inflexible punto de vista ultraconservador y reaccionario, a “dejar al margen de la historia” (al siglo XVIII español, la Ilustración, la tradición liberal en torno a 1812 y el mundo de los afrancesados):
Porque lo juzgado como extraño o heterodoxo respecto al relato canónico de la historia debía ser barrido y arrinconado en el desván de la desmemoria, el siglo XVIII, su pensamiento y su literatura, debía ser eliminado, olvidado como una pesadilla, todo lo más, recordado como una “infeliz centuria”.*
* Alberto Romero Ferrer: “Aquella Infeliz Centuria” o El Sí de las Letras. Revista XVIII Dieciocho, Vol. 30, Nº 1, 2007. págs. 149-160
Yo, por mi parte, propongo DOS HIPÓTESIS que podrían explicar lo mismo de otra forma:
1. Rasgo de Carácter: La clasificación, no ya por siglos, reinados, etapas, sino por individuos, como un rasgo de carácter semejante al que actualmente se emplea en psicología para distinguir a personalidades coléricas, nerviosas, sentimentales, abúlicas, apáticas y amorfas. Y así distinguiríamos entre Personalidades Neoclásicas y Personalidades Románticas, lo que explicaría la coexistencia de un Moratín y un Cadalso o un Villaroel en el mismo espacio-tiempo, salvando similitudes y coincidencias propias de su zeitgeist (espíritu de la época).
2. Igualdad versus Libertad. A partir del argumento de Romero Ferrer y otros como él que ven en el fondo de la cuestión una auténtica discusión política e ideológica, me atrevería a relacionar esas psiques recién descritas como “neoclásicas” y “románticas” con dos inclinaciones por uno u otro de los principios que en la Revolución Francesa aparecen como juntos y fundamentales. Me refiero a la Igualdad, por un lado, y a la Libertad, por otro; como si el carácter llevara a escoger uno sobre el otro y a lo que representan. El hombre que denomino neoclásico (sin considerar el siglo en el que nació) sentiría, según mi hipótesis de trabajo, un irrefrenable deseo de hacer a todo el mundo igual. Así Moratín busca la justicia social, (“El que socorre a la pobreza, evitando a un infeliz la desesperación y los delitos, cumple con su obligación; no hace más”) y aspira a lograrla, como tantos otros “neoclásicos”, mediante la instrucción y la enseñanza de unas reglas, de las que uno no se puede separar, para conseguir el bien común .*
*Sancho intentando convencer a Quijote de que abandone sus locuras es como Don Pedro intentando convencer a Don Eleuterio (que nombre más propio para el que nos roba el tiempo).
Esa defendida mímesis, en el sentido de emulación de lo mejor, llevaría ineludiblemente (mantienen) a una forma de utopía en la que triunfa la igualdad y por tanto la excelencia en los conceptos y en las letras. Y así, y al cabo, todos entran en un camino de igualación, igualdad. (¡Tricornios para todos!, dijo Esquilache... Y también, curiosa asimilación, los neoclásicos -en este caso, los ilustrados de las Sociedades- pretendían como luego los revolucionarios soviéticos una redistribución de la riqueza: véase, amortizaciones). Por su parte, los de temperamento romántico anteponen la libertad individual a cualquier otro valor, se muestran celosos de su individualidad, ya sea nacional (nacionalismo) o personal. Estiman como suprema la idea de la diferencia, de la exploración propia de los límites. Por eso defienden la creación frente a la mímesis, la originalidad única frente a la imitación ajena....

Llegados a este punto, he de apuntar que es mi creencia que ni los neoclásicos consiguen tal igualdad (y no sólo porque les salgan mil Hermógenes, diletantes eruditos a la violeta, lo que hoy llamaríamos “rolleras”, que parecen ser neoclásicos sin serlo, porque son sólo cáscaras vacías de moral y de principios) ni los románticos tal dorada diferencia (que luego salen intransigentes que no es que no vayan contra las reglas, sino sólo contra las ajenas, porque las propias con desgraciada frecuencia las intentarán forzar gañote abajo a todos los demás) . Porque al igual que en esas etiquetas de la psicología tradicional rara vez hay un carácter 100% puro, y un colérico tiene facetas abúlicas o sentimentales o amorfas, y viceversa, hay neoclásicos (según mi clasificación) que tienen algo de romántico y románticos con algo de neoclásicos. O tal vez, también, que somos simple, tristemente humanos.
O dicho de otra forma, que en cuanto a los españoles, la verdadera fiesta nacional parecen no ser los toros, sino las cornadas, esas sí, a diestro y siniestro (siniestro demasiadas veces). Como decía el personaje de Blas, en la obra de Gutiérrez del Castillo “El Día de Toros”: “¡Jesús!, don Lucio, parece que el espíritu se ensancha el dia de toros.”....
... Será eso.
11 de enero de 2015
Un cuento (apócrifo) del conde Lucanor (no os voy a mentir: by rafarrojas) - De cómo la malcasada cambió su lugar con la criada
Cuento LII (apócrifo)
De cómo la malcasada cambió su lugar con la criada y de lo que sucedió después
n día se retiró el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo así:-Patronio, yo confío mucho en vuestro buen juicio y sé que, en lo que vos no sepáis o no podáis aconsejarme, no habrá nadie en el mundo que pueda hacerlo; por eso os ruego que me aconsejéis como mejor sepáis en los que ahora os diré.
Ocurre que dos señores vecinos me han pedido ayuda. A uno le conocéis ya de antiguo, D. Rodrigo, que en más de una ocasión sumó sus armas a las mías en las guerras contra los moros. Hoy es viejo y no tan fuerte como otrora, y como pasa en estos casos sus enemigos se crecen en tanto que él mengua. En los últimos tiempos está viendo asediadas sus tierras por más sitios de los que se ve capaz de defender, así que me ha pedido que vaya a apoyar con mis hombres los suyos. Pero lo que no le ha restado ni un ápice la edad es el orgullo, que pareciera oyéndole que no es él quien pide sino yo mismo, y por decirlo como lo dice, con ese tono arisco y seco! El otro caballero que lo solicita, por contra, es de modales tan galantes y conversación tan entretenida que no había quien no deseara su compañía. Trátase del segundo hijo del señor de T. que conocí en mi última visita al castillo de su padre, y ahora que apenas ha recibido de su padre tierras para sí mismo ya las ve amenazadas por repetidas incursiones del moro. No puedo atender las peticiones de ambos porque eso debilitaría en demasía mi propia defensa, y tengo que pensar también en quien de los dos podrá corresponder en el futuro con su favor la sangre que los míos viertan por protegerle.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, me recuerda lo que me contáis a lo que le ocurrió a aquel viejo castellano. No vierais hombre más cabal y honrado, valiente y de buen talante. Durante largo tiempo guerreó junto a su rey contra los moros, pero en una última campaña, su vista, que nunca fue de azor ni de milano, acabó de menguar hasta tal punto que apenas sí acertaba a ver su propia mano puesta junto a su cara. El rey le dispensó de su servicio y le aconsejó que volviera a sus tierras, casara con buena moza que pudiera cuidarle como tan bien merecía y formara familia que perpetuara su noble sangre. Y así lo hizo, el buen castellano como buen vasallo, y buscóse mujer y encontróla. Era aquella en extremo hermosa y de apariencia gentil y donosa, rubia como la luz, la su tez fina como de alabastro, el su cuello largo y blanco y la su frente amplia y limpia como día de primavera. La segunda hija de un fijodalgo de magra hacienda pero de sangre antigua y cristiana. El matrimonio se acordó rápidamente y pronto la garrida moza viajó al castillo de su esposo, sin más compaña que un joven rapaz más largo que delgado que hacía las veces de palafrenero, paje y escolta todo en uno, y una su prima segunda, muchacha apenas menos dotada que la nueva dueña de gracias y donaire, pero de aún menos medios si cabe por haber muerto su padre en la guerra sin dejarla dote alguna, ni mediada.
Con grande alegría recibióla el castellano y la cubrió de regalos y de atenciones. Y durante un tiempo, breve aun más que breve es la vida mortal, se acordó la hermosa a su condición de casada y atendió a su señor como correspondía. Mas, por más que generoso fuera el pecho de la hermosa, no así lo que ocultaba su interior, ni el oro de sus cabellos se correspondía con el de su corazón, ni la blandura y suavidad de su carne se extendía a su espíritu que era duro y fosco y en verdad desabrido, y su verdadera naturaleza era como el cofre gualdrapeado de doña Pandora y aun la esperanza que cobijaba no era otra que la de ser abierta para dejar escapar todos sus muchos vicios e pecados. Porque todos los tenía la señora, empezando por la lujuria, que no por casualidad estaba aquel su paje escuálido como costilla demasiado roida; y la açidia, que sólo mostraba diligencia e interés en encontrarse en horizontal posición, y la ira y la soberbia, que muy malamente trataba a la que fuera su prima y ahora tan sólo reconocía como sierva, y no pasaba un segundo sin que quien hablara con ella supiera que por ella corría sangre de los reyes antiguos y visigodos y la envidia de amarillos ojos y la glotonería y la avaricia, y otros muchos que nacen de la misma fuente, grandes e chicos, y a todos les dió salida. Pero si tuviera que poner uno delante en esa lista de pecados tan mortales cada uno por separado que un gato que los tuviera todos no tendría vidas suficientes para mandar una al Paraíso de las bestias, diría sin duda que la lujuria, que cada vez que pisaban sus pies la Iglesia volvían trayendo nuevos modos de pisotear el honor del castellano.
Todo lo ignoraba el señor de la casa, dos veces cegado, y Amor y su esposa rivalizaban en engañarle, sacando de aquí y allá tiempo para darse goce y placer con amigos, que tanto viajaba al río a lavar que las ranas ya ni cantaban para saludar su llegada. Sin embargo, nada parecía bastar a la joven señora ni satisfacerla, que hay fuegos que no calma un solo tronco, que presto lo consume y pide luego otro y un otro más, y así la entrepierna de la señora ardía con más viveza que las calderas de Pedro Botero, azuzadas sus brasas con tantos palos y palillos. Y finalmente vino a idear una treta para poder gozar y solazarse con un su amigo último más de un día entero y más de dos. Y es que siendo su doncella de la que ya os hablé familiar cercana y compartiendo con ella rasgos semejantes y teniendo además similar voz se le ocurrió que bien podía hacerse pasar por la señora un tiempo, mientras atendía ella más gozosos negocios.
Y aunque resistióse la su prima, que era honrada donde la otra mendaz y falsa y llena de doblez, accedió finalmente, y lo hizo porque desde que conociera al castellano se había quedado prendada de su alma buena y sus buenas obras y maneras, y do la dueña veía a un viejo ella veía a un hombre con experiencia y sabiduría acorde, y sus
ojos podían estar eternamente en niebla pero a su sonrisa ninguna sombra podía cubrirla que brillaba como el primer rayo de sol que se filtra en bosque cerrado.
Y así quedó como dueña y derramó sobre el buen castellano mil cuidados y atenciones, como si quisiera compensarle por todo el mal recibido anteriormente por la su prima de doble cara. Y el castellano que no veía mucho, veía sin embargo ahora lo que era tener a su lado mujer dulce y buena, y maravillóse del cambio experimentado en el humor de su dueña y en la mudanza de la que él pensaba su esposa. Y aun más, que en llegando la noche, fueron ambos a refugiarse al cobertor y siguiendo las indicaciones de la señora, la su prima cumplió incluso en esto. Y cumplió tan sobradamente y tan a placer del viejo caballero, que diríase que había éste recobrado de pronto el vigor que le diera fama y nombre como gran espada y guerrero infatigable.
Y en esto que pasaron los días dos que había previsto ocupar en su deleite la pérfida burladora, y volvióse en la mañana del tercero al castillo. Pero en vez de encontrar el paso expedito, halló las puertas cerradas, tanto las de entrada como otras que conocía ella. Y era la alborada tan fría que decidió que no valía el secreto retrasar su llegada, que ya se buscaría una excusa una vez entrara en el castillo. Y a sus golpes abrió una mirilla en el portón un soldado del viejo señor y le preguntó que qué buscaba a tan temprana hora. Y a aquello ésta repuso con altanería que abriera presto, que era la señora. Y el soldado contestó, con una sonrisa, que no podía ser aquello cierto pues que la señora estaba aún en el lecho con el señor. A lo que la mujer le llenó de insultos y amenazas conminándole a que abriera el portón de inmediato. Y abrió entonces el soldado, pero no para darle entrada, sino para batirle el cuero a golpes por su falsa vanagloria.
Tanto gritó y se desgañitó la hermosa con los palos que acudió al griterío el señor de la casa, acompañado de la que ya era en todos los sentidos su mujer, a la que rodeaba el talle con un brazo amoroso. Y de nuevo repitió la burladora, si bien ahora con tono lacrimoso y más medido, quién era, y cómo se encontraba injustamente detenida y apaleada a la entrada de su hogar. Y el castellano le replicó con ese su tono amable de siempre que aunque no le cabía duda que ella creía ser cierto lo que decía, sin duda se había golpeado en la cabeza o había sufrido desgracia semejante, pues su mujer le acompañaba ya y no había dejado su lado en ningún momento en los últimos días. Y que prueba de que tenía confundido el pensamiento era que qué iba a hacer la señora de la casa fuera de su hogar tan temprano a horas en que sólo las siervas y otras mujeres de antigua profesión andaban por los caminos. Entonces la prima convertida ahora en dueña le interrumpió para decirle que la que esperaba fuera con el rostro distorsionado por el dolor y el frío, corrida y furiosa, era la su prima lejana que le hacía de criada y que aunque no se lograba explicar por qué extraño conjuro creía ser quien no era, igualmente debían darle entrada, porque tenía mucho trabajo atrasado para hacer. Y la burladora burlada terminó siendo criada en su propia casa...
- Así, señor Conde – terminó Patronio - vuestra elección está clara. Por un lado tenéis un amigo cierto que os ha demostrado en el pasado que lo es y otro que tal vez tenga modos y verbo más agradable, pero no le conocéis como al primero, ni podéis responder de sus actos futuros. Que en el obrar se ve quién es realmente amigo y quién sólo busca servirse de uno.
Y añadió el buen Patronio que si todo lo anterior no fuera bastante. que se preguntara si no debería ser el de T., el padre del joven, quien acudiera a su rescate en primer lugar, y que si no lo había hecho ya tendría sus razones. Pero que si aun así seguía deseando prestar su ayuda al joven noble, que le mandara lo que pudiera sin poner en peligro ni su hacienda ni la de su amigo en necesidad.
Al conde le gustó mucho este consejo y pidió a Dios que le diera fuerzas para seguirlo y ponerlo en práctica.
Y como don Juan vio que esta historia era muy buena, la mandó escribir en este libro y compuso unos versos que dicen así:
El que lo que tiene despreciare,
primero no tendrá bastante
y después no tendrá nada.
NOTA FINAL: lo que está en cursiva se corresponde con fórmulas literales utilizadas por don Juan Manuel en los cuentos de El Conde Lucanor.
Bueno, ya me contaréis que os parece. Os digo ya que mi hijo le ha sacado ya fallos, : ) y uno con mucha perspicacia: demasiado verde para nuestro cristianísimo don Juanma (pero es que me he quedado pillado con Juan Ruiz y como excusa que aunque le reconozco el arte y el mérito al otro, me gustan más las historias verderonas tipo algunas de las de Chaucer o Bocaccio).
25 de noviembre de 2014
Cortázar - como nunca jamás lo habíais oido
5 de agosto de 2014
En la Nube - nueva cita de rafarrojas
(otra cita chorra de rafarrojas)
No os olvidéis de leer las entradas anteriores
21 de enero de 2011
Una poesía by rafarrojas.... (de las que me gustan pero no valen nada)
Al que la lea ojalá le guste como me gusta a mí, a pesar de su escaso-nulo valor literario o comercial:
AL HOGAR
Nuestro amor es
dos kilos de tomates, una bolsa de patatas,
abrillantador, sal, lavavajillas,
un recambio del acondicionador del coche...
nuestro amor, que se midiera
en años luz entre las estrellas,
en leguas marinas de océanos,
millas infinitas de sueños,
se colapsa,
agujero negro de afecto,
en cuatro paredes.
...
Solamente parece pequeño,
pero su fuerza contiene el Universo.
de rafarrojas
17 de octubre de 2010
La Verdadera Historia de Cómo Aquiles Terminó Comiendo en El MacDonalds, elucubración de rafarrojas
Aquiles pidió más detalles sobre la vida larga, antes de tomar su decisión definitiva.
Su madre entonces, con cierta reluctancia, le explicó que conocería a una buena chica con la que tendría una relación que comenzaría siendo romántica, como expresión sublimada del deseo sexual entreambos y también en parte como consecuencia del secreto complejo de inferioridad de Aquiles que le hacía verla a ella revestida de un encanto idealizado como más alta, más hermosa, más. La relación sería luego un encoñamiento de libro, muy entretenido y sostenido con el robo: robo de besos, robo de tocamientos apresurados y sin mucha consciencia de qué se tocaba, robo de polvos en sitio oscuro y a salto de mata... robos todos a la vergüenza, al tiempo, y creían que a la realidad. Con todo el sabor y el encanto de lo chapucero e improvisado....
Después llegarían los churumbeles, dos, y tan normales como sus progenitores, así que, avisaba Tetis a su hijo, que no pensara que ellos iban a ser una forma de tenerlo todo: lo que no pudo por sí suplido con lo que ellos llegaran a hacer con su apellido. Le darían satisfacciones, sí, y serían profundas, pero demasiado íntimas como para poder vanagloriarse de ellas, alardear ante los amigos, fundar fama; y disgustos y vergüenzas, y ésas parecerían estar a la vista de todo el mundo, como heridas abiertas... aunque al final serían igual de íntimas y secretas. Porque la vida de Aquiles, fuera de los focos, no sería destacable de ninguna forma. Los domingos al MacDonalds, o llamar al Telepizza. Y quizá una obra teatral proyectada en una pantalla, hecha por guionistas, directores y actores semejantes a él en su incapacidad de dejar recuerdo alguno. *Tal vez eso sea lo que ocurre con los seres normales, que nunca llegan siquiera a relacionarse con seres extraordinarios, no sea que dejen de ser corrientillos y normalitos.
...cine comercial, comida basura comercial, la televisión-opio del pueblo, alguna libación con los amigos...
Patroclo también se hace viejo como él, es el premio de consolación de esta vida, aunque por terminar de decirlo todo, crece para desarrollar manías y rarezas. Porque todos nos volvemos "particulares" con los años, y las relaciones se hacen más difíciles. Como las espadas. Las espadas de los héroes brillan. ¡Es que no les da tiempo a oxidarse! Y si quieres conservar su cortante borde, habrás de ir afilandola que es en definitiva ir arrancándo moléculas de su filo mediante la erosión contra una piedra. Así que al cabo de un tiempo, digo yo, que la espada estará afilada, sí , pero reducida al tamaño de un abrecartas o un estilete. Y las cosas ya no tienen ese olor a nuevo: ni la espada, ni el coche familiar monovolumen, una orgía de pruebas para un csi aburrido en una sucesión estratificada de rutina y cotidianeidad ("jefe, he encontrado una fibra de un vestido... de Zara, colección de verano del 2006, pero lo llevaron durante bastante más tiempo del que está previsto que uno se ponga estas cosas.... y por el olor, de tensioactivos aniónicos, que parece provenir de una marca blanca de las de Cutrinente, lavado con frecuencia para servir como ropa de batalla.... yo creo que la víctima probablemente sea de clase media, clase media-baja, clase vulgar, clase del montón...). Aquiles y su mujer vivirán lo suficiente para dejar de oler a nuevo, para sufrir tendinitis crónica en el talón él, y de piorrea, o de halopecia, cualquiera de los dos, u otras formas diversas e imaginativas de expresión de la entropía. Hacia la pérdida y la decadencia, sin pasar por la gloria previamente y sin cobrar las 20.000 pesetas.
Y aunque no dejarían de quererse en un sentido lato del término, dilatado como sus cuerpos (de apolíneos a dionisíacos), su amor ya no tiene aquella característica de todos los descubrimientos, que recién descubiertos son todo expectación y esperanza, no sabes si desembarcas en isla diminuta o continente, si el dato hallado es utilísimo o sólo válido para partida de Trivial con Patroclo, no sabes con qué acabas de topar. Su amor, al final, tal vez no dé pie a que alguien componga una canción o un poema, o si lo hace lo cantará uno de Operación Triunfo y se borrará con el mensajero, que si el de Maratón no hubiera muerto habría envejecido sin gloria, porque la única gloria es morirse en estallido, en salpicón de vísceras, o echando el bofe, lipotímico, tras avisar que los persas se han ido a freir puñetas.....
¡Corre Aquiles a Persia con tu talón débil y llega jadeante para preguntar "¿qué ha pasado?¿me he perdido algo? ¿me habéis guardado gloria?"o quédate a aprender a vivir, sin que ese conocimiento te haga más grande o más sabio sino sólo más viejo! Vive para amar anónimamente, a veces blándamente. Inerme, inane, ineficazmente. Sé uno más en la marea de borregos que caminan porque es lo que toca, lo que hay, "y tú que sabes leer ¿lo que pone ahí es matadero?", "yo no sé leer" "yo tampoco, pero me han dicho que hay un sitio en internet donde explican que el obama es tan malo como el bush y que son pastores que nos llevan allí por sacar dinero" "hay pruebas de eso", bala otra, "mientras nos preguntemos esas cosas significara que somos más que borregos", tercia una cuarta....
Y que no te engañen, que no es mejor ser ese borrego aburguesado envuelto en lanas y preparado para ser trasquilado por el consumismo y sus pastores políticos, que ser lemming, emo amante de muerte gloriosa, que los lemming van muchos juntos pero como individuos a morirse al intentar conseguir algo que está fuera de sus posibilidades, cruzar el océano, llegar al otro lado.
Aquiles, venga, decídete: ¿quieres esa mañana de domingo o no?
24 de septiembre de 2010
cómo subir un flash por un tiempo asombrosamente breve o también de cómo nadie da duros por pesetas, o euros por céntimos
(o cómo y por qué no sale oño oño oño?)
He buscado como loco la forma de subir un .swf de flash a este blog.
Una de las cosas que no diré, porque no debo y sería, creo, casi-casi un delito, es que ¡¡vaya mierda de chisme es este blogger!!. Me cambié para poder subir flash y ahora resulta que no puedo subirlo ni fácil ni directamente. Pero no diré lo de que es una puñetera mierda, ni me acordaré de las muelas del soplagaitas que lo hizo así... No estaría bien, ni sería elegante.
Y en este blog de google, puedo subir fotos, como si fuera un adolescente que busca documentar su existencia (alguien podría ponerla en duda) en Tuenti o un ama de casa aburrida deseosa de vivir aventuras en Facebook...
Y, sí, puedo subir videos (y aquí os casco "mi boda, sí o sí, y, mira!, ese señor que no sabes quién coño es pero que tiene ese aspecto tan ridículo es mi tío Rosebuto")...
Pero Flash, programa madre de todo arte electrónico, y sus hijos los .swf....
Buscando en Google, descubro varios sitios que indican que para subir ficheros .swf a Blogger (q es de google) puedes usar Google-Sites q ¿a q no sabéis de quién es?!... (no sé si será posible,... yo desde luego no me apaño, así q, paso)
En youtube, empresa participada por, (sí, esa misma, lo adivinaste!) google, transforman el .swf en .mp4 o .mk4 ... y aunque puedes subirlo no lo lee...
Finalmente, un señor muy listo, seguramente programador, tiene un blog http://vagabundia.blogspot.com/2007/05/hestekor-el-coro.html donde explica que para subir un flash basta con buscar un sitio donde descargarlo. Sugiere tres: fileden, imageshack o photobucket..... Cuelgas, en teoría, tu flash en alguno de esos tres sitios de registro gratuito, y luego puedes llamar a ese sitio desde blogspot. Esto es, que no cuelgas el flash en tu blog, sino en otro sitio al que llamas desde tu blog (me repito porque quiero que quede claro este punto).
Vale, photobucket dice que si quieres poner flash en sus servidores, que sueltes pasta. Antes lo hacían gratis pero se han dado cuenta de que se les queda cara de tontos y que no son una ong, o sí, lo son, y su fin social es ayudarse a ellos mismos....
Imageshack dice que subas lo que quieras, que ellos luego reproducirán lo que les dé la gana.... Bueno, vale, Imageshack no dice eso... Pero curiosamente ése es el resultado y no hay forma de que se vea una mierda en mi ordenador... Y sí, tal vez sea culpa mía, que soy webmaster pero de Corturrianilla del Monte (pueblo de la geografía española famoso por dos cosas, la calidad probada de sus profesionales y por tener un hombre que falsifica títulos de cualquier carrera, máster o doctorado). LO RECONOZCO: NO ME APAÑO, OÑO!
Fileden, por su parte, debe tener ese nombre para hacer rimas. (yo podría sugerir "que le den" para lo que ha servido que me registrara, pero no estaría bien ni sería elegante por mi parte).
Vale, finalmente, me decido por guardar mi swf en miarroba.com que da espacio gratuito para sitios web y permite subir flash....
Sólo tiene un pequeño fallo.
Hace algún tiempo subí un proyecto de crítica de cine y libros de ciencia ficción. "La ciudad y las estrellas" se iba a llamar en honor a uno de mis libros favoritos, el de Clarke.
No entraba a verlo ni el Tato, como suele ocurrir (bastantes visitas tiene esto, para mi asombro), tal vez porque a nadie le interesa lo que este excelentísimo señor don nadie tiene que decir sobre libros de ciencia-ficción (o sobre ningún tema, ya puestos)
Así que miarroba decidió, con cierta lógica he de reconocer, que no se ocupa espacio en sus servidores pá' ná', y que borraba todo lo que había subido hasta entonces, incluyendo algunos de los comentarios más inteligentes, de los análisis más interesantes y agudos que se han hecho en la historia de la Humanidad...míos, claro.
Así que subiré ahora algo y no lo verá nadie y, en un mes o así, supongo, miarroba quitará lo que puse....
Y por cierto, ¿sabéis que foto o video que subís a uno de estos servidores de redes sociales, filántropos ellos, como por ejemplo Facebook, pasa a ser propiedad de la red social donde lo cuelgas? Así que la foto que hiciste tú, con tu cámara, de tu careto, la pusiste en tu perfil .... es de Facebook, ¡¡tócate tus positrónicos huevos!!! (no sé si la SGAE debería salir con Facebook, ¡hacen muy buena pareja!).
Bueno, vamos a ver si esto tira o no. Lo descubriremos en breve.
De momento, ahí va una cosa que hice para que mis hijos disfrutaran con la música clásica que me gusta a mí. Se ve poco, mal, ... pero ya lo arreglaré en breve.
http://rafarrojas.webcindario.com/00rimskyycía.swf
Y todavía le debo a Maullido el cuento.
1 de agosto de 2010
La Cenicienta
Pero las ilusiones son frágiles como el cristal y tienden a quedar pequeñas en cuanto crece el pie.
(no le doy yo muchas esperanzas)
7 de junio de 2010
SIN (más) PALABRAS, microrrelato de rafarrojas
En busca de conversación.
(un cuento de rafarrojas para que le sugiera otro a alguien. Lo espero en un comentario como esperaban los alienígenas descubrir otra raza. Sin pronunciar palabra, en vilo de la esperanza... O como dirían otros menos cursis: calla'o como una puta y a ver si hay suerte)
3 de junio de 2010
trailer de teatro
...Y ahora su rostro reflejaba ira, y de pronto era tristeza lo que pintaba, e inmediatamente risa, y de nuevo enfado (o tal vez, preocupación mezclada con un cierto fastidio).
Anduve hacia él entre la gente que llenaba el local, a tiempo para verle terminar: "Y esta es la obra que representaremos el viernes"
"Jo, lo malo de estos trailers es que te cuentan toda la historia", me comentó su interlocutor.
1 de junio de 2010
persecuciones (deseos)
Pero sabía también que cuando alcanzara aquello que perseguía, terminaría todo. Que cesaría de existir esa alegría de sabueso, esa excitación del descubridor...
La forma perfecta tras la que iba, sería reducida a pulpa, a masa informe, a restos machacados... Lo haría él, sin poderlo evitar, irremediablemente....
Y tras la primera explosión, tras el orgasmo del predador... sólo queda irreconocible el cadáver (anónimo, porque todos los cadáveres son anónimos, mientras que los vivos todos tienen nombre y se distinguen entre sí), como irreconocible queda el sentimiento que le movía, tal si hubiera sido igualmente destruido por el ansia, por la furia,
por el extremo deseo.
En ese momento (al mismo tiempo) tras él, mil sabuesos olfatean en el viento su rastro.
25 de mayo de 2010
sobre el infierno- abandona toda esperanza de oir algo inteligente
El otro día, que no tenía nada mejor que hacer, decidí morirme un rato (era eso, o hacer un máster en la UCA).
Un par de chistes hechos a costa del prójimo (craso error) me dejaron fuera del corte de la lista para el Purgatorio, y sin más me ví en el infierno.
Sabréis ya por Dante que el infierno es prusiano en su planteamiento: hay tortura eterna de una clase para un tipo de pecados y castigo inmortal de otra clase para otro tipo distinto de pecados... Y que no se me mezclen!
Yo, sin embargo, que soy multitarea y pluripecador, tenía varias opciones a mi alcance: el infierno de los jartibles (los nunca satisfechos), que se ven encerrados en un ascensor todos juntos y todos intentando meter de canto palabras en las conversaciones ajenas sin conseguirlo, el de los quejicas-lloronas que finalmente se encuentran con el que les da "para que se quejen por algo de verdad", .... y otros pecados que no revelaré aquí, pero que incluyen oir las canciones horteras que les gustan a otros todo el día (algo así como un patio poblado por las radios de cien mil Manolis que cantan mientras planchan)
Al llegar, pues, al infierno, quise primero dar una vuelta para conocer las instalaciones, saber dónde quedaba el bar y los baños (porque existe el error común de creer que en el Infierno no hay pausas en el castigo, cuando cualquiera que haya sufrido sabe que si el dolor es continuo deja de sentirse, y hasta el más horrísono aullido se convierte en ruido blanco)...
En fin, hice lo que se hace en cualquier camping, porque el infierno es por supuesto un camping, tal vez el primero en inaugurarse aunque no el más cutre,...
Lo que decía, llegué al infierno, y aunque no las necesitaba, pedí indicaciones, como todo buen jartible. A distintas personas con las que me cruzaba. Y cada una me indicaba una dirección distinta y distintas vueltas y revueltas.
Hasta que me perdí.
Y mientras por el servicio de megafonía del infierno-camping, paraban un segundo de poner la selección de canciones del verano para anunciar a los nuevos (o sea, yo), que había un tiempo determinado para presentarse en el lugar de castigo que correspondiera. Y así iba ya haciendo trabajo y castigo, agobiándome pensando que llegaba tarde o que no llegaba, que empezarían a sufrir sin mí, que cómo iba a funcionar el infierno si cada uno no cumplía su parte como Belcebú manda...
Pasé a toda prisa el infierno de los burócratas que viven aplastados por toneladas de copias por triplicado, apenas tuve tiempo de admirar el silencio tras la pecera de los rolleras condenados a no poder seguir diciendo frases tales como "cada persona es un mundo" o "siente el vínculo con el universo a través de las líneas de energía que recorren tu ..." Bendito silencio. Maldita prisa.
Ví toda suerte de monstruos: el político pedagogo que tiene culo de político y boca de pedagogo; la nube de insectoides lametraseros, los tuercebotas académicos....
¿El final de esta historia?
Bueno, no me creeréis pero lo dejé desgraciadamente olvidado en algún sitio del infierno de los malos guionistas.
Allí están resiguiendo las líneas de un antiguo teletipo, donde se explica el esperado desenlace, y entonces una inmensa tijera corta la tira impresa y nos quedamos sin saber el final.
"El tesoro está en.... agh...."
(Ahora mismo creo que en su tele dan el último capítulo de Lost)
24 de febrero de 2010
Quién me está mirando? 1ª parte: El Profeta
Pobrecito profeta, él, tan profesional, tan correcto. Y dios soltando embustes, que cree que es lo mismo decir que hacer y que el verbo se hace carne (cuando lo cierto es que para eso hay que poner toda la carne en el asador verbal, y hablar con tanto rigor como pasión, y respaldando palabras con obras).
Y Dios le habla de un apocalipsis absolutamente abigarrado, lleno de detalles propios del que se deja llevar por paja mental: "y entonces habrá hasta 70 veces 7 señores con bigote que volarán por los cielos y se oirá una voz que dirá 'Hasta Aquí!' y todos correrán entre escabeles y muebles antiguos como niño por casa de abuela o abuela en tienda de antigüedades..."
Y el profeta asumirá que es palabra de dios y que dios tiene palabra.
E incluso puede ocurrir que Dios tenga planeado hacer eso pero luego decida mejor no, porque por qué va a sujetarse él a un plazo limite y yo desde luego si fuera dios de ninguna forma iba a someterme a ningún imperio ni regla....
17 de febrero de 2010
Cuentos Para-Lelos. Desde el Espejo. Relato de rebote... ¿Habré encontrado un alma gemela?....
Bueno, yo estoy encantado con haberle conocido... Si tuviera tetas, me plantearía el casamiento, pero desgraciadamente es tío y él y yo heteros de los irreductibles (como galos en pequeña aldea del norte).
Se llama Raúl Rubio y es compañero mío del máster. Aquí hay un mini-curriculum suyo en http://www.littleshitmachines.com/autores_raul_rubio.htm, editorial que le ha publicado un libro de cuentos.
Se nos ha ocurrido la posibilidad de escribir cuentos en espejo, o de rebote. Él hace uno y yo le busco otra versión alternativa. El primero/primerosss que ha salido/han salido con este sistema son los siguientes:
Cuento DE RAÚL:
AMANECER
Desperté sobresaltado, pero con el último sueño aún fresco, y recordándolo, comencé a reírme muy bajito (porque era realmente estúpido lo que había soñado), para no despertarla.
Fue inútil. Ella se volvió, con los ojos cerrados me pasó una mano por el pecho, y sonriendo dijo: “hay que ver las tonterías que sueñas”.
Y se volvió a dormir.
Cuento mío:
SUEÑO FELIZ Y CRUEL
Estaba riéndome (había tenido un sueño chusco, de ésos que -a pesar de lo absurdo o precisamente por ello- sorprenden como ingeniosos) y creí q lo hacía bajito. No quería despertar a mi mujer. Pero fallé y ella se giró para enfrentarse a mí...
... me giré para enfrentarme a él, aun con los ojos cerrados. Se había reido como sólo él podía reirse, de cualquier cosa, como un niño. Me hacía sonreir. "¿Has soñado algo divertido?", dije ahora....
Mis propias palabras me despertaron, como si su fuerza fuera más de lo que podía soportar el delicado tejido del sueño que me envolvía como un huevo. Nací a la realidad, y ésta era dura, fría. Era noviembre y hacía ya más de un año que mi marido había muerto de cáncer.
Su recuerdo seguía persiguiéndome a esas horas de la madrugada, sin compasión.
¿Qué os parece la idea de los "Relatos de Rebote"? Moooooola, creo. Vosotros juzgaréis los resultados...
15 de febrero de 2010
Idea para un cuento, propiedad de rafarrojas
... que por cierto, Mil y Una Palabras valen una imagen y una milésima de otra....
El asesino fue juzgado y se defendió con los citados argumentos. Fue absuelto y los herederos de su asesinado fueron obligados a pagarle daños y perjuicios por el robo y la pérdida de su vida y su amor en ciernes. El libro fue retirado de los estantes y el autor enterrado con oprobio como violador del verso.
Vale, tengo que escribirlo, algún día.... En realidad todo autor es como el que nos cuenta la peli que vamos a ver un segundo antes de que pase. "El asesino es...." En su caso, el creador nos desgracia la vida misma, no una peli. ¿No es motivo para asesinar?
: ) ... ahora no quieran matarme porque tuve esta idea...
3 de noviembre de 2009
tres poemas de amor... con premio
Es con tres poemas de amor escritos en fechas distintas, pero la última en marzo o abril (hace miles y miles de años) y la primera puede que incluso en el 2006...
No las puedo poner aquí, porque el Montepío de Teléfonos, número 810 del Registro Oficial, ha pagado para disponer de ellas como mejor les parezca. Aunq les preguntaré, a ver si puedo.













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