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25 de enero de 2018

La Comtessa de Dia, un comentario de rafarrojas - los trabajos en grupo - la miseria humana

(Mil años sin asomar el hocico por aquí y, claro!, se acumulan los temas...)
Empezaré con lo primero: un comentario sobre una poesía de la Comtessa de Dia (no día, sino Dia), trobairitz. Era uno de esos trabajos en grupo que nos impone Bolonia a los universitarios, estupidez suprema del que planeó el futuro de las academias, pero lo que leéis a continuación es sólo mío (con un aporte bibliográfico de una de mis tres compañeras y un párrafo suyo reorganizado por mí). - Las imágenes las he cogido de la web.


A CHANTAR M'ER DE SO Q'IEU NO VOLRIA




La literatura parece oscilar entre dos imposibles: el absoluto Yo, la individualidad, y su total supresión-disolución, con el autor mimetizado en el fondo indistinto de una técnica determinada, un estilo, una forma, un género, una época.
Imposible lo primero, porque -como diría Parménides- “ex nihilo nihil fit” (nada sale de la nada) y también que “no man is an island” (ningún hombre es una isla)– en palabras de John Donne- y al final todos compartimos un mundo de conocimientos y creencias, y la creación es producto de la acumulación y el sedimento, una senda hecha a hombros de gigantes.
Pero igualmente imposible lo segundo, como se puede apreciar en la autora en la que hemos centrado nuestra mirada para este trabajo: la Comtessa de Dia.
Incluso en un tiempo en que lo más valorado era la capacidad para usar con maestría exactamente-los-mismos recursos y temáticas (Victoria Cirlot afirma que “en la literatura medieval no es posible enjuiciar una obra por su originalidad temática”) la figura de esta trobairitz descuella con luz propia innegable, una de esas escasas excepciones a la regla que da la profesora Víñez en sus clases (“antes de Petrarca, no hay verdadera individualidad”).
LA AUTORA: UNA MUJER DE VERDAD
“La comtessa de Dia si fo moiller d'En Guillem de Peitieus, bella domna e bona. Et enamoret se d'En Rambaut d'Aurenga, e fez de lui mantas bonas cansos.”
Frente a lo impreciso e incierto de los datos, y por discutir se discute hasta su nombre (Isoarda o Beatriz) y los años que le tocó vivir (con cerca de veinte años de diferencia, casi una generación en un tiempo que la esperanza de vida era generalmente corta) y que estuvieron a caballo entre los últimos del siglo XII y primeros del XIII, la Condesa de Día (Die, Diá, Diois, en el departamento del Drôme) se presenta a sí misma, gracias a su obra, como una mujer de verdad. Una señora (domna), en todos los sentidos del término, incluyendo el nobiliario y el amatorio, de moño y/o trenza (casada) que amó y fue amada, y creó y nos ha dejado 4 cansós, y posiblemente una tensó, enseignada y de alta alcurnia (de armiño su capa, diadema en la frente, halcón en el puño).
Recubre de carne esos huesos de tinta el sentimiento que reflejan sus versos, los de una enamorada que tan pronto se ilusiona como se duele (mirada baja, discreta señal de pesar o melancolía), que sufre al ver que puede perder a su amante por otra mujer más joven pero no de más pretz, paratges, beutratz e fis coratges (mérito, nobleza, hermosura y fiel corazón) Para afirmar que la Comtessa era singular basta con echar un vistazo a las cifras: 2542 composiciones de un 350 poetas y de ésos tan sólo 20 compositoras con nombre y de esas 20 sólo seis tienen vida y de las 6 sólo dos son valoradas como autoras de “mantas bonas cansos”, (curiosamente, las dos que disputaban el amor del de Aurenga, la Comtesa y Azalais de Porcairagues). Y sigue, que nuestra heroína es la más retratada en los cancioneros (hasta 5 miniaturas), por algo será. Y sólo ella tiene canción con partitura: en el folio 204r-vᵒ del ms. W . [...y si este trabajo no fuera en papel sino en video, utilizaríamos de banda sonora, preciosa y evocadora, que nos devuelve a un tiempo tan rico, alguna de las interpretaciones que circulan por ahí: "The Romance of the Rose: Feminine Voices from Medieval France," con Joyce Todd como directora y soprano, con dos arpas, viella (como aquella del Tristán de Béroul, versión Cirlot, pág 174: “Llama a uno que toca la viella”) , rabel, zamfoña monocorde, o en versión más cercana, la de Montserrat Figueras (soprano) y los conjuntos de La Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI dirigidos por Jordi Savall.
La cuestión de la singularidad se traslada también, como no podía ser de otra forma, al código de ese amor cortès, fin’ amors, verai amors o bon’amors, un discurso dominado abrumadoramente por el número de autores masculinos. Ante esa tesitura (que algunas analistas identificarían como “antropocentrista”: hablamos de lo que YO siento por tí) caben pocas opciones: o asumir el rol que se deja al cantor y compositor de las trobas (hombre que acepta su vasallaje a una domna) o ofrecer una perspectiva real de la mujer con su auténtica forma de amar. Esa dicotomía la refleja también Joana Maria Sastre Vanrell (profesora de la IES Albuhaira en Palma) en su trabajo, Les trobairitz: La fin’amors des del punt de vista femení L’Oralitat en la Literatura Catalana Medieval:
[...]la dona trobadora dubta entre mostrar-se com a “domna”o com a “vassall”. Si en la poesia adopta la posició de “sotmesa” és un reflex de la realitat; en canvi, si es mostra com a “domna” el que fa és seguir els paràmetres dels trobadors homes... però, com pot manifestar els seus sentiments des d’una posició “superior”? A més, la cançó ve a ser una “requête d’amour”: una actitud que presa per par d’una dona no era ben considerada al se temps.pág 19
En nuestra opinión, la Comtessa hace el milagro de ser fiel a ese código y aún así ofrecer esa genuina visión de una mujer, señora y enamorada, lo que hace que resulte más sincera su emoción, más identificablemente genuina la pasión de aquella que tomaría sin pensarlo a su amante por marido (y no un artificio que intenta ocultar con platonismo lo que no deja de ser erótica adulterina, “rollo barato de un buitre” diríamos hoy en román paladino). Una pasión patente en ese “car eu l'am mais que nuilla ren que sia” (te amo más que a nada: se puede decir más alto, pero no más claro). Por eso la profesora Viñez recuerda las palabras del crítico del XIX, Coll i Vehí, de “ardiente” y cómo aquel otro, Schult, que calificaba las poesías femeninas como sinceras, apasionadas y osadas : en nivel drutz sin ambages.
Como dice el profesor José Julio Martín Romero de la Universidad de Jaén: “no se trataba sólo de literatura, sino también de formas de comportamiento reales” .

Género: amor cortés, mala cansó (canción de dolor), emparentada en mayor o menor medida con aquellas "frauenstrophen"(canciones desde el punto de vista de una mujer), las chansons de femme (la contrapartida del fals amor ). Según Fredric L. Cheyette & Margaret Switten, se construye en torno a las nociones vinculadas de pecado, falta y traición : “To elaborate these notions, the comtessa adopts the vocabulary of disputes over lands and rights and of oaths of fidelity” (Una canción reivindicativa, nunca mejor dicho: rei vindicare). En este sentido, no nos parece casual el uso continuo y reiterado de la palabra “amigo”, en sus diferentes formas (amia, amics y junto con los adjetivos usualmente añadidos bels amic gens, bello y gentil amigo), porque este título comporta en la mentalidad de la época una serie de obligaciones (lealtad, apoyo, consuelo, etc), que van más allá de lo que hoy se pediría a un simple amante o a un amigo, y que casi rozan un carácter jurídico-contractual.
Hipertextos: Martín de Riquer habla en su presentación de que es comparable a las Heroidas de Ovidio, una obra no sólo por sus características de género epistolar como la misiva de la Comtessa a su amante reclamándole atención, sino por presentar la supuesta correspondencia de las mujeres a los hombres...Y no deja de resultar efectivamente curioso el paralelismo de algunos versos “Por fuerza has de tener otros amores.” con aquel reconocimiento de la Comtessa “c’una non sai loindana ni vezina, si vol amar, vas vos non si’inclina”. Por seguir con los hipertextos, el profesor gaditano José Gallardo Alberni, en su blog de música Aeterna Christi Munera, señala también que el “Chantar...” usa motivos del idilio II de Teócrito. Hasta cierto punto, creemos, se puede aceptar esa afirmación, porque igualmente esta composición trata de cómo una mujer joven y hermosa (Simeta) intenta recuperar el amor de un hombre (Delfis), por quien se siente abandonada “Y hasta que fue ayer, no encontró en mí ni un defecto en mí” verso 145 que se refleja en aquel “c’atressi.m sui enganad’e trahia” (engañada y traicionada), verso 6 de “A chantar..”. Pero ahí se acaba el parecido, que Simeta es pobre y no así la Comtessa, que es mujer cultivada y poderosa.
Una última referencia es aquella explícita, pero a la vez incontrastable -por no contar con manuscrito de la historia, o leyenda propiamente dicha-, que hace en los vv. 10 a 12:
[…] anz vos am mais non fetz Seguis Valenssa,
e platz mi mout quez eu d’ámar vos venssa,
lo mieus amics, car etz lo plus valens / […]
Para nosotros sirve de ejemplo que nos hace pensar que dicho rol es intercambiado entre amantes. En dichos versos ella se dirige directamente al amante para explicar que le ama más de lo que Seguís amó a Valenssa. No sobrevivió, decíamos, ningún texto de tal leyenda, que debía ser bien conocida en tiempos de la autora, pero de la cual sabemos que Seguís fue un amante entregado a Valenssa, como lo es la Comtessa de Dia en este poema. De hecho, entre estos versos no solo destaca el hecho de que ella asuma el rol de hombre como amante de la dama, que es Valenssa, sino que además dice que le alegra saber que le ama más ella a él, contrario a lo que era el amor cortés, ya que la dama era la que debía sentir menos por el amado y ser seguida por el amante, no como ella hace con Raimbaut D’Aurenga.
Elementos de la comunicación: Nivel drutz (se ve en el verso “como empezó nuestro amor” que indica un recorrido largo y un comienzo). Cantar leu: no hay retorcimiento del lenguaje. Cinco coblas singulars y una tornada de dos versos (siguiendo al maestro Riquer). Razó: reclamación del amor debido, por reivindicación de su propio valor (pretz). Dos elementos sobre los que pivota esa sensación de traición: la presencia de un tercero, autr’ amors, que suponemos Azalais pero que no es directamente mencionada, y la de los lauzangiers o lausengiers, (testigos, ¡cotillas!, del encuentro que pueden avisar al gilós,el marido, de lo que ha sucedido), maledicentes y correveidiles deleznables a quienes despreciaba la Comtessa (y que sin embargo fueron la verdadera razón de la necesidad de senhal, secreto, en el amor cortés barra adulterino): [...] tan presentes para la comtessa de Dia que les dedica una de sus canciones: ‘Fin joi me don’alegranssa’, en la que expresa su despreocupación por las maledicencias de éstos llegando, incluso, a amenazarlos
Dístico de despedida al final del poema.
La Comtessa no quiere que su amistad se rompa, pero lo hará, avisa, si no responde adecuadamente el amigo. Hay súplica, y reconocimiento del valor del amigo, pero hay orgullo de quien se sabe dotado de todas las galas que puede pedirse en una domna. La altivez no es de caballero, sino de felón.
Tópicos:
Aunque volveremos sobre ellos más adelante, enumeramos los que hemos descubierto en la lectura de este poema de La Comtessa. La Queja Amorosa.La Amada (en este caso, el amado) Inaccesible. Lucha Entre Amantes, Amor –Guerra.La Comunicacion Frustrada.
Concretando el análisis de los campos semánticos en el semántico observamos que: No hay preludio primaveral. En su lugar hay un “me veo forzada a recordarte” (notificación de deuda).
No sabemos cómo interpretar exactamente la cuestión del secreto, la señal o signo (senhal). No se menciona el nombre (supuestamente, Raimbaut d’Aurenga), pero se hace una declaración pública, porque “no se quiere hacer” lo que implicaría una idea de “es contrario a lo que debería/podría” y de hecho nos parece que en sus poemas la Comtessa “se moja” mucho más de lo que haría otro, y no valora en un ardite, una higa, o la formitz de Gilhem de Peitieu, lo que digan otros, lo que piense nadie. Por eso ¿esta declaración no es contraria al secreto?... No llegamos a un acuerdo sobre esto.
La idea de pacto (repetido en el convinens, v 29) está presente desde el principio, en la presencia de volria, la voluntad como requisito indispensable de cualquier compromiso o trato aunque aquí se exprese en un sentido negativo incluye el positivo (no querría). De hecho es lo que diferencia el amor al amigo de la relación marital. En este último caso, el matrimonio era acordado pero no involucraba la voluntad amorosa, matrimonios en su práctica mayoría pactados al margen de los deseos individuales de los contrayentes. En el Amor la persona es “dueña de sí misma”, como diría Andrés el capellán, y esa propiedad se materializa en el ejercicio de la voluntad.
En rancour, está la queja amorosa.
El uso de ma/mos hace referencia al yo lírico de la comtessa. Si la utilización constante de “amigo” implica la posición de obligación del “demandado”, esta enumeración exhaustiva y también repetida de los valores de la “demandante” recuerdan esa serie de cualidades que en una dama la hacían merecedora de un trato determinado, sujeto de derechos (“porque yo lo valgo”, diría ahora la publicidad). Es más, que luego dice en qué casos desistiría en sus derechos: “si fuera esquiva”.
La importancia de la traducción queda patente en este mismo verso: nosotros hemos utilizado la edición de Martín de Riquer donde el desavinens del original se traduce como “esquiva”. Sin embargo, en el libro de Mariri Martinengo, “Las Trobadoras, poetisas del amor cortés” , ese mismo verso queda en español como “como sucedería si fuera poco agraciada”. Evidentemente, el sentido de la frase varía totalmente con esta distinta interpretación: en el segundo caso, se transforma el significado haciendo recaer el peso sobre el tema de la belleza como condición sine qua non del proceso amoroso.
Seguís-Valensa. Ya mencionado – como perdido-, citado según recuerda Martín de Riquer por Arnaut de Maruelh , en este caso implica la entrega y el compromiso de la Comtessa con la relación (además, como siempre ocurre con las referencias directas a otras obras, sirve de prueba del carácter cultivado de la autora, enseignada).
El tópico AMOR-GUERRA queda patente en ese vensa, “venceros en amar.” y en el “rinda a vos” Vemos equivalencia en el valens y en el pretz, términos profusamente utilizados que orbitan en torno a los conceptos de lo que Andrés Capellán en su tratado señalaba como “personas aptas para amar”: todo el poema recoge las características que se deben reunir en el otro para alcanzar tal condición. La contrapartida del orgullo, relacionado con el mérito, esa gallardía, es la altivez, la otra cara de la moneda: el amor se mueve entre extremos claramente delimitados, como lo que ocurre en el Dante donde junto al pecado se encuentra la virtud correlativa. La Comtessa le recuerda a su amigo el fácil e inhabilitante paso (como persona “apta”) de un lado del espectro al otro.
Muy importante, con un peso tremendo en el comentario, es la referencia al “otro amor” (estrofa III, verso 17) que nos lleva a la reflexión sobre las máximas de Capellanus, de la que este poema es casi un resumen , tanto en lo que se refiere a la presencia constante del miedo a la pérdida y/o los celos, como precisamente a la presencia de un Otro, en este caso la relación triangular Azalais-Raimbaut- Comtessa Beatriz. Según la profesora Víñez,
[...] el trovador cumplió con la tercera de las Regulae Amoris de Andreas Capellanus: nadie ha de estar comprometido con dos amores, dedicando muchas de sus canciones a la segunda, si bien en la tensó manifiesta su correspondencia a la domna, identificada por muchos como la condesa. “[...] no es justo que otro amor os hurte a mí, no sé de ninguna que…” da por sentado que ella sabe que hay más… pero no como ella. Según Capellán uno podía ser amado por varios, pero debía amar sólo a uno/una. Leímos que Rimbaut pidió “espacio”. No sabemos en qué acabó todo, o en qué momento de la relación se encontraban cuando la Comtessa compuso esta mala cansó. ¿Era sólo queja/reproche/recordatorio o era un primer atisbo de la muerte de su amistad?
Terminamos:
En unos años plenos de símbolos, ella misma un símbolo, un icono. Así lo afirma Angelica Rieger “tiene el honor de representar exclusivamente a las trobairitz en las antologías de lírica trovadoresca y de verse considerada con prontitud por la crítica literaria como símbolo del lirismo femenino absoluto” .
NOTAS:
1.LA MÚSICA Y LAS TROBAIRITZ. EL TESTIMONIO DE LA COMTESSA DE DIA Antonia Víñez Sánchez y Juan Sáez Durán Universidad de Cádiz. Este trabajo forma parte del Grupo de Investigación HUM725 de la Junta de Andalucía y del Proyecto de investigación AGAUR, ref. 2014SGR51: “Pragmàtica de la literatura a l’Edat Mitjana”.
2. Y así, la investigadora de la Universidad de Vigo, que estudia las Formas de tratamiento otorgadas a la mujer por los trovadores provenzales recuerda como caso destacable el uso amia, forma de tratamiento con valor afectivo, cuando “es la propia dama la que se aplica este término” en el segundo verso de «A chantar m’er de so qieu no volria. ». Revista de filología románica, ISSN 0212-999X, Nº 7, 1990, págs. 131-150
3. El eterno presente de la literatura Estudios literarios de la Edad Media al siglo XIX. Editore: María Teresa Navarrete Navarrete - Miguel Soler Gallo. 035 Capítulo I La voz disidente de las trobairitz ANTONIA VÍÑEZ SÁNCHEZ, pág 65.
4. Recogido en DEL FIN’AMORS AL NEOPLATONISMO: AMOR Y CABALLERÍA EN LA NARRATIVA CABALLERESCA HISPÁNICA1 pags 120 y ss. Tirant: Butlletí informatiu i bibliogràfic, ISSN-e 1579-7422, Nº. 11, 2008
5. La voz femenina en las líricas francesa y alemana de la Europa medieval: Canciones De Mujer y Canciones De Alba. M. del Carmen Balbuena Torezano. Universidad de Córdoba.2014
6. Women in Troubadour Song: Of the Comtessa and the Vilana. Women & Music, VOLUME 2, Amherst College, 1998
7. Las Heroidas. Publio Ovidio Nason. Trad. De Diego De Mexia. Luis Navarro, Editor Madrid 1884, pág 102
8. Antonia Víñez Sánchez. LA SINCERIDAD POÉTICA DE LA COMTESSA DE DIA Ponencia en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género. Sevilla. 2012
9. Usamos mayúsculas en esta recopilación de tópicos porque, como tales, tienen para nosotros categoría de títulos o epígrafes.
10.Mariri Martinengo, Las Trobadoras, poetisas del amor cortés. Colección: Cuadernos inacabados, nº28. trovadoras editado por Horas y horas 1997 Aparecen como traductoras María Milagros Ribera Garretas y Ana Mañeru Méndez.
11. Martín de Riquer, op. cit., página 801
12. II. EI que no siente celos no puede amar. III. Nadie puede estar comprometido con dos amores.XVII. Un nuevo amor destruye el anterior. XX. EI enamorado siempre está temeroso. XXI. EI deseo de amar crece siempre con los celos verdaderos. XXII. Los celos y el deseo de amar siempre crecen al sospechar del amante. XXVIII. La más pequeña sospecha incita al amante a pensar lo peor de su amada. XXXI. Nada impide que una mujer sea amada por dos hombres, ni que un hombre lo sea por dos mujeres.
13. La sinceridad poética de la Comtessa de Dia, op. cit.
14. Angelica Rieger Trobairitz, domna, mecenas: la mujer en el centro del mundo trovadoresco, en Mot so razo, ISSN 1575-5568, Nº 2, 2003, págs. 41-55
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Segundo tema: se supone que no se hacen así los trabajos en grupo, que todos aportan algo y eso... Lo cierto es que hasta ahora no he conseguido no acabar currando como si fuera a hacerlo sólo.
Hay mucha mentira en esa idea que impuso Bolonia sobre los trabajos en grupo, equiparándolo a lo que ocurre en la práctica profesional.
mentira primera - en los trabajos remunerados profesionales suele haber un sistema jerárquico que organiza el trabajo de cada uno, asignando tareas claramente, llamando a los escaqueadores, controlando el desarrollo... No es tampoco un sistema perfecto, porque el jefe puede saber o no, querer o no, involucrarse en la justicia del trabajo, e igualmente hay quien se las apaña para no hacer nada. Pero... oye, al menos te pagan. En los trabajos de la facultad, una serie de personas a las que no sé por qué se considera como iguales en capacidad, talento y deseo de trabajar, y con mismos derechos a decidir sobre el resultado hacen un paripé de grupo social, comité... A mí ni me gustan ni se me dan bien.
mentira segunda - en el ejercicio profesional cuando hay trabajo donde intervienen varias personas, en muchas ocasiones cada uno lo hace desde su área particular, sobre la que nadie suele entrar a discutir o debatir, de nuevo con una delimitación clara: en periodismo, maquetador y redactor, o técnico y locutor,.... Aquí en ese aborto académico de Bolonia de nuevo, todos son y saben lo mismo (o eso se supone) y "aportan" de forma igualitaria.
En mi experiencia muy positiva formando parte de un equipo de proyectos europeos, por poner un ejemplo, cada uno tenía lo suyo y nuestra relación (muy buena, que recuerdo con inmenso cariño) era más de apoyo o refuerzo o de testeo. Yo llevaba la comunicación, la prensa, el diseño de papelería y la web.... Mi amiga Pilar llevaba evaluación, mi amiga Magda asesoramiento empresarial, MarMar o María José llevaban inserción laboral, Montse hacía de comisaria de igualdad, etcétera... Por supuesto que compartíamos y pensábamos juntos, pero cada uno con el foco en lo suyo, apuntalándonos mutuamente con nuestros distintos campos de expertise, como dicen algunos.
mentira tercera - la creación literaria (y la redacción de un comentario de texto lo es) es algo individual. Son contadísimos los casos de novelas escritas por dos escritores al tiempo (Weis y Hickmann, Erckmann-Chatrian, Lapierre y Collins, Niven y Pournelle....), cuando ocurre requiere una relación de años, una complicidad absoluta y total, casi como la de un matrimonio. No son, como en la facultad, una serie de individuos que se sientan cerca en el aula o cerca en el patio o cerca en la cafetería. Es más, que al menos para mí, esta historia imbécil de los trabajos en grupo me ha costado ya alguna buena relación y siempre un cierto daño en mi imagen de tipo sociable, abierto, accesible, etcétera, que cultivo si queréis con mimo porque deseo que la gente me quiera. En los trabajos en grupo de la facultad sale la parte verdadera más cutre de mi persona (absoluto hubris) y la parte falsa más idiota (contención del hubris en forma de varias componendas para no quedar del todo como un capullo).
En fin, que me cago en el gilipollas que inventó que uno puede aprender algo bueno de los trabajos en grupo de la facultad.
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Tercer tema: ya he hablado antes de la subjetividad que desgraciadamente marca las relaciones académicas. Somos humanos, no nos cae bien todo el mundo, no caemos bien a todo el mundo. Puedes cagarla (lo harás) en la parte personal. No hay enseñanza intelectual pura, sino que con suerte topas con Maestros como Nieves Vázquez, Ana Sofía Pérez-Bustamante, Virtudes Atero... por citar alguna, aunque hay más.
Y luego darás seguro con o sin suerte con esos que van de porteros de discoteca, estorbando el acceso al aprobado porque quieren hacerse valer, esos que van de dioses o de supremos o de encumbrados y que fallan luego lastimosamente para motivar o transmitir o aclarar o descubrir... Mal asunto cuando al otro lado, como estudiante, no sabes mantener un perfil bajo, pasar desapercibido... No te da la gana o no puedes (es superior a tus fuerzas)
En esta segunda carrera mía ya he tenido mi pequeña y asquerosa cuota de odios cordiales, afortunadamente reducidos al mínimo. Pero alguien nuevo ha aparecido... y os hablaré de ella y de lo que ha hecho en otro momento porque ahora me tengo que ir... y esto está ya muy largo.

11 de noviembre de 2016

Trump, desde otro punto de vista (el de Miguel Rosso)

Unos días después sólo queda asumir que este que al terminar de hablar se queda con la boca abierta, con tic de pijo, es el elegido para gobernar Estados Unidos y en el proceso afectar al mundo entero.
Seamos optimistas: no tiene muy difícil superar las expectativas, porque nunca las ví tan bajas. Por eso, que hiciera un discurso moderado casi tranquilizó a los mercados. Y, quién sabe, a lo mejor el mundo necesita un chala'o en un lado de la mesa negociadora, para forzar la contención en el otro lado, incluso el respeto, con rusos o chinos o... Quién sabe!
A nivel personal, me doy cuenta de mis limitaciones como analista-intérprete del mundo y sus cosas. Por eso, añado ahora la visión de un amigo, Miguel Rosso, sobre este asunto que nos tiene a todos como conejos (un americano diría como ciervos) asomados a una carretera solitaria, congelados en un limbo de susto y asombro.
"¡Qué malo maloso es Donald Trump! No sé cómo los estadounidenses pueden querer votar a alguien que denuncia las consecuencias negativas que para los trabajadores tiene la globalización económica, que ha provocado la pérdida de más de 5 millones de empleos industriales y el cierre de más de 60000 fábricas en EE.UU. No sé cómo pueden querer votar a alguien que quiere establecer medidas para recuperar las ventas de los productos y servicios autóctonos, incentivando a las empresas nacionales. No sé cómo pueden querer votar a alguien que rechaza los recortes neoliberales en la seguridad social y que pretende abaratar los medicamentos y mantener el Medicare y la Social Security. No sé cómo pueden querer votar a alguien que quiere recuperar una ley para separar la banca tradicional de la banca de inversiones para impedir que la primera se meta en inversiones de alto riesgo. No sé cómo pueden querer votar a alguien que asume que, con la deuda actual, EE.UU. no se va a meter ociosamente en más guerras. No sé cómo pueden querer votar a alguien que asume que ser inmigrante no concede carta blanca y supone aceptar responsabilidades en el país de acogida. No, lo mejor sería haber votado a Hillary, que es casualmente la candidata que quieren todos los facinerosos del establishment y de los círculos de poder y cuya mayor promesa es que todo siga igual (de mal) para la gente corriente. Claro, ella era una candidata cabal, no populista como el adversario. Ella habría roto el techo de cristal de las mujeres, por supuesto, si no fuera porque Hillary tiene de mujer lo que Obama de negro o lo que Bertín Osborne de andaluz… Entre Guatemala y Guatepeor, que queréis que os diga, la opción racional de un trabajador era entonar el “Make America great again!”... P.D.: para interés de los “zurdos” y demás gente de mal vivir, este tema, como muchos otros, sirve para distinguir entre “progres” y rojos. Los “progres” son de izquierdas por cuestiones sociales, dejando inalterados los principios del libre mercado y las injusticias económicas, causantes de las desigualdades sociales. Esto de los principios de libre mercado les trae al pairo, es algo en lo que ni siquiera piensan, puesto que normalmente forman parte de una burguesía que, en lo esencial, tiene la vida resuelta. En cambio, los “rojos”, puestos a elegir el mal menor, veían el verdadero horror en Hillary, y no en Trump. Como dijo el gran Julio Anguita, “la progresía es, ni más ni menos, que el sumidero por donde se han ido las ideas de la izquierda. La progresía es quedarse en la reforma de una serie de aspectos sociales, como los matrimonios homosexuales o las medidas de discriminación positiva de la mujer, mientras que se deja intacta una realidad económica injusta".

1 de julio de 2016

Tercero de Filología Hispánica en la UCA - un año de ausencia

Ha sido éste un año (curso) feo y raro, y todavía me toca lidiar con sus efectos.
Uno de los escasos restos salvables de la debacle es lo que viene a continuación: un trabajillo de encargo para poesía que pasará a engrosar ese particular Rincón del Vago que os ofrezco para vuestro uso (si es que lo tiene).
Tenía que hablar sobre el juego en la poesía utilizando un poema de Alberti:
¡Qué revuelo!
¡Aire, que al toro torillo
le pica el pájaro pillo
que no pone el pie en el suelo!
¡Qué revuelo!
Ángeles con cascabeles
arman la marimorena,
plumas nevando en la arena
rubí de los redondeles.
La Virgen de los caireles
baja una palma del cielo.
¡Qué revuelo!
—Vengas o no en busca mía,
torillo mala persona,
dos cirios y una corona
tendrás en la enfermería.
¡Qué alegría!
¡Cógeme, torillo fiero!
¡Qué salero!
De la gloria a tus pitones,
bajé, gorrión de oro,
a jugar contigo al toro,
no a pedirte explicaciones.
¡A ver si te las compones
y vuelves vivo al chiquero!
¡Qué salero!
¡Cógeme, torillo fiero!
Alas en las zapatillas,
céfiros en las hombreras,
canario de las barreras,
vuelas con las banderillas.
Campanillas
te nacen en las chorreras.
¡Qué salero!
¡Cógeme, torillo fiero!
Te digo y te lo repito,
para no comprometerte,
que tenga cuernos la muerte
a mí se me importa un pito.
Da, toro torillo, un grito
y ¡a la gloria en angarillas!
¡Qué salero!
¡Que te arrastran las mulillas!
¡Cógeme, torillo fiero!
(Copiado de http://www.poemas.de/el-nino-de-la-palma/) 
Y decidí hacer el comentario en forma de poema (decorado). Puro (chala'o) rafarrojas. Esto entregué:

¿AQUÍ SÓLO JUEGA ALBERTI?
Comentario-poema sobre «El Niño De La Palma», Chuflilla de Alberti y el juego en la poesía
por rafarrojas

Los juegos que juegan
los niños que juegan - Alberti
los niños que cantan - Mikaela
el niño que torea - La Palma
son juegos rimados hablados pintados – Maruja Mallo
con manchas de colores son sueños que vuelan que vuelan

como mariposas en el estómago
de miedo de excitación
como pájaros toreros
brillando brillantes vibrantes en la plaza
como alas en zapatillas
trazadas con pluma las plumas de las aves
son sueños son manchas que manchan de rojo de sol de sangre de miedo,
que manchan de colores vivos
la muerte
¿a que no te atreves? ¡ah..., que no te atreves!, que si te atreves ves tres:
toro torero poeta, niño animal y muerte
los niños que juegan a la rueda en el ruedo juegan la vida y la muerte
bailan y juegan en fiestas
nacionales de la muerte,
que el juego más vivo es el que está más cerca de la muerte
y el sueño más grande es el sueño eterno
eternamente sueñan y juegan los niños impresos
los juegos de palabras son sones que vienen de lejos, de antiguo, de antaño, de hogaño
de hoy y de siempre –folkore
octosílabos y tetrasílabos que enlazan aliteraciones repeticiones metáforas metonimias derivaciones
son canciones populares villancicos y regalos de reyes envueltos
en risas, sonrisas, en bromas, en chuflas, en zumbas o chanzas
que zumban que suenan sonidos de juegos palabras en danza
todo arte es un juego muy serio
e igual allí donde fingen ser niños donde vuelven a ser niños donde siempre serán niños los poetas

[- ... Pues la pelota es mía y y voy ahora y me la llevo-, dijodijeron, antes de suspenderle, lalas profesoraprofesoras]




OCHO NOTAS TRIVIALES:
1. El Niño de la Palma pertenece a la obra El Alba del Alhelí, escrita en la primera etapa literaria de Rafael Alberti, entre los años 1922 y 1927.
2. Aparte, este poema y otros dos (“Joselito en su gloria”, “Seguidillas a una extranjera”), se publican por separado el 9 de noviembre de 1930, en el periódico ABC.
3. Los acompaña como ilustración un dibujo de Maruja Mallo, una pintora surrealista amiga de los del 27 y que, según creo, estuvo liada por un tiempo con Alberti (ver supra, a la izquierda. En el centro, un detalle de una serigrafía realizada por Rafael Alberti en Roma, 1970, para la carpeta CORRIDA, que se exhibió en la exposición “El Arte Contemporáneo y la Tauromaquia del Distrito de Ciudad Lineal” en 2011. A la derecha, una foto de Mallo y Alberti). “Se sumergía en las verbenas y fiestas populares, se remontaba al aire en los columpios, retratando a su hermana, casi desnuda, en bicicleta por la playa...” – Sobre Maruja Mallo, en palabras del poeta, en la Tribuna: De Ias hojas que faltan, publicado en el periódico El País, el 29 de Septiembre de 1985.
4. A Alberti le gustaban los toros. De hecho, el 14 de julio de 1927 se vistió de luces e hizo el paseíllo en la cuadrilla de Sánchez Mejías (el famoso Ignacio) en la plaza de Pontevedra. También debía conocer, ser amigo de otros toreros como Joselito El Gallo o este Cayetano Ordoñez, el Niño de la Palma, a quien dedicó este poema (ver imagen inferior, a la izquierda, el Niño en plena faena).
5. Micaela Rodríguez Cuesta, de nombre artístico Mikaela, nacida en Triana (Sevilla) en 1936, fue una cantante de copla que grabó alrededor de 300 canciones a lo largo de su carrera. En 1970 viajo con su representante a Roma donde se encontraba Alberti (aún exiliado) para convencerle de que le autorizara la grabación de alguno de sus poemas bajo el título “Mikaela canta poesías de Rafael Alberti” y en donde se recoge la canción que es el objeto de esta entrada, las “Chufillas de El Niño de la Palma” (las dos portadas del disco, con portada del propio Alberti, imagen inferior centro).
5b. También Lola Flores, años más tarde, en el programa "Ven al paralelo" (1992) incluía el recitado del poema de Alberti, sobre un fondo de música flamenca, estableciendo la relación directa folklore-poema en juego.
6. Una “liricografía” de Alberti sobre el propio poema comentado se puede ver en la imagen inferior a la derecha.
7. Hago referencia a la forma estrófica del villancico, rasgo típico de un ejemplo de poesía como juego (reproducción de un modelo).
8. El mismo subtítulo, “chuflilla”, hace referencia a la broma y a la chanza, siendo el humor (incluso el negro) parte imprescindible de un juego.
9. (anacoluto): Hay vinculación directa con el juego tradicional infantil -“a jugar contigo al toro”- y combinaciones ritmico-fónicas propias de canciones de niños: “toro torillo, pájaro pillo”; así como, retahílas en las descripciones (alas, céfiro, campanillas...) y dilogia “canario en las barreras” (amarillo de color y de miedo)

FUENTES:
http://www.ganaderoslidia.com/webroot/literatura_taurina.htm
https://www.youtube.com/watch?v=JJju0E4fRV0 – Lola Flores
http://distritociudadlineal.blogspot.com.es/2011/02/la-exposicion-el-arte-contemporaneo-y.html
http://cancionerotorero.blogspot.com.es/2011/12/chuflillas-del-nino-de-la-palma-mikaela.html
http://donpepeydonjose.blogspot.com.es/2009/04/mikaela-chuflillas-del-nino-de-la-palma.html
https://lapoesiadealberti.wordpress.com/actividades/antes-de-empezar/pautascomentario/poemacomentad/
http://arrinconarte-elrincondelarte.blogspot.com.es/2011/05/maruja-mallo-y-rafael-alberti-un-amor.html
http://www.ganaderoslidia.com/webroot/literatura_taurina.htm
http://www.poemas.de/el-nino-de-la-palma/

26 de junio de 2015

IRONÍA ROMÁNTICA - un comentario sobre un artículo de Ricardo Navas Ruiz, por rafarrojas

El colmo: mirar al que mira, comentar al que comenta....
Pero, ¡qué se le va a hacer!, es trabajito de la carrera y había que hacerlo. Pero sigo pensando como Tolkien, que en Filología deberían leerse a los escritores sobre todo, antes que nada. Que está bien cotillear lo que han dicho otros sobre el mismo tema (por ahora, así de pronto, los que me han gustado se cuentan con los dedos: Eco y Eagleton, por poner dos casos... y por supuesto, Salinas, que suena al doblaje español antiguo de los 50, remilgado pero bonachón, lírico... mi poeta favorito).
Y que hay mucho crítico de mierda, rolleras infumable, que hacen eso de lo que acusaban a Clarín en su faceta de crítico literario: poner bien a los consagrados, criticar a los noveles (de fama débil que se puede maltratar).
Y esos otros, los académicos academicistas que no saben escribir como dios manda (como aquel A.Mendoza, reputado catedrático, prócer preclaro, de Didáctica de la Lengua, que escribía El espacio de la didáctica de la Lengua y la Literatura se configura como un espacio de intervención en los procedimientos de enseñanza y de formación, a partir de la consideración de los condicionantes que regulan los procesos de adquisición y aprendizaje de los dominios expresivos y comunicativos"... joío poeta, amo del lenguaje!) y sin embargo ahí están, dando por retambufen a los pobres estudiantes, que ningún libro se lee con tanta atención como los artículos-bazofia del Sr Tal y Cual, Catedrático, que caen en el examen. Y se creen algo porque inventan nombres para el glosario de los arcanos, como el imbécil de Jauss (se escribía así?), tan admirado. Y mejor si el tiempo los pasa y cubre, que solo faltaba que sobrevivan.

Jajajajaja, paja en el ojo ajeno....

  
1. El modo irónico y la literatura romántica española, un comentario sobre un artículo de Ricardo Navas Ruiz (con una reflexión propia sobre El Estudiante de Salamanca)
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor-din/el-modo-irnico-y-la-literatura-romntica-espaola-0/html/ffa8b852-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_1_

Para ironías, las del romántico!
 rafarrojas

Navas extrae los rasgos coincidentes de la definición de ironía (que existe desde que el mundo es mundo, y literariamente como figura retórica desde los griegos clásicos) con la visión que el ideólogo del Romanticismo, Schlegel  (que se suma a Hamann y Herder... ¿Alemanes con sentido del humor? ¡qué ironía!), hizo sobre el carácter, credo y esencia del escritor romántico, para concluir que donde se convierte la ironía en una forma de vivir (es decir, de escribir) es en el Romanticismo. Ironía como irrealidad, confusión y juego de espejos.

En segundo lugar, el profesor de Massachusetts reivindica la existencia de esa faceta de arma arrojadiza y sutil de decir sin decir diciendo otra cosa, ese ejercicio de inteligencia con puntito de humor que es la ironía, en nuestros autores patrios: Espronceda, Zorrilla, Larra, Campomanes... (y para Carnaval, el de Cádiz). 

Respecto al primer presupuesto de ese discurso, suscribo: tiene su lógica.
El romántico, que no es más que un ilustrado desengañado en mayor o menor medida, tiene de sus antecesores del siglo XVIII esa aspiración a la crítica. Para criticar hay que contar con libertad mental.
La otra, la libertad material (ausencia de censura), va a experimentar avances y retrocesos (aún estamos en ese baile), según los que mandan sean más conscientes del riesgo que corren de no seguir mandando con ello. De hecho, la ocasional falta de libertad real también coadyuva a que se oculte la verdad en las palabras, a la escritura entre líneas... a la ironía.

Igualmente las Luces, al dar ese valor supremo a la capacidad de razonar, a la inteligencia, también siembran ese espíritu que les sigue de ingenio, de abstracción conceptista.


La idea es peregrina por definición y aunque siempre vuela de vuelta como las golondrinas de Becquer a la realidad, sólo alguien que esté dispuesto a habitar en lo aéreo y libre, en ir a donde le lleve el viento, puede realmente ser irónico.
El romántico se pierde en las nubes, en los sueños, en la etérea irrealidad de lo que no es.

A la segunda cláusula de Navas tal vez le añadiría un matiz, en la línea de lo que afirma Octavio Paz y que recoge Navas.
En nuestro carácter nacional, más pasional y extremoso que los de nuestros vecinos, la crítica es más feroz y la ironía se torna sarcasmo o directamente mofa y befa sangrante con facilidad.
Paradoja. Se puede decir que nos limita aquello que irónicamente retrataba Larra: Nuestra alma de “castellanos viejos” que gustan de llamar “al pan, pan y al vino, vino”.
La diferencia entre ironía y sarcasmo es el control. Los ingleses, por ejemplo, son buenos en la ironía porque están acostumbrados a callarse lo que sienten y no lo que piensan. Una ironía es una sátira secreta.
Y en los españoles se tiende a no parar mientes a la hora de atacar. No nos va tanto el disimulo.

Pero igualmente es cierto que no es cosa fácil afirmar “aquí el autor quería decir lo contrario”, si asumimos que ironía es verdad escondida en la apariencia contraria (y como decía Berkeley, sólo es real aquello que se percibe). ¿Quería decir lo contrario?

Tomaré como ejemplo el texto de Espronceda, “El Estudiante de Salamanca”.
 ¿Es un manifiesto contra la razón o por el contrario la última forma de admiración de ella?
“Hay más cosas en el Cielo y en la Tierra de las que pueda soñar tu filosofía, Horacio”. Hamlet. Escena V. Acto Primero.

Noli Me Tangere (1769)
Anton Raphael Mengs

Muestras de razón o falta de ella en El Estudiante:
... El uso repertido del “quizá” y del “acaso”, el empleo habitual del condicional, que representa duda y razón incierta.
... El recuerdo de aquello que se escapa a la “adusta razón”-el sentimiento, la esperanza- “sin que lo comprenda jamás la razón”.
... La negación empecinada del protagonista hacia los prodigios (“sermón” y “farsa”), la fe y la religión, territorio ajeno a la razón: “la mente del hombre no alcanza / en su rápido curso a seguir”
....Cómo el misterio, lo inexplicable, son al final los que de hecho deciden el destino del personaje, y no lo cierto, lo incontestable.
... El pasado y el futuro (territorio de lo que no es tan real, porque queda fuera del conocimiento y de lo experiencial) enfrentados al presente, a lo inmediato.

Todo habla en El Estudiante de Salamanca de una contienda, lucha, entre lo razonable-mundano y lo espiritual- inaprensible. Una contienda donde el perdedor está claro, don Félix. Y don Félix, encarna a la razón: el Villano.

Dicho de otra forma, el villano, el malo, el mañara de turno, es el que no se llama a engaños, vive el presente, el hombre del panpan y vinovino, el del muerto al hoyo, vivo al bollo... El que usa la razón.
Y los buenos, la justicia, la hermosura, el poder superior lo ostentan los espíritus, la sombra, el milagro, el sentimiento.
Estos últimos acaban por imponerse.
El triunfo final (ironía) es para la (otra) gran desconocida (incognoscible), la Muerte.

Vale, que el villano es también héroe, porque es valiente hasta lo indecible... pero para lo que le sirve todo su valor, fuerza, decisión...!
Y si me apuras, tal vez sea héroe precisamente porque puesto a rebelarse se rebela incluso contra sí mismo, contra su sino, contra la tontería del sentimiento y la fantasmagoría... manque pierda.

Ricardo Navas concluye con el ejemplo de Campomanes y deduzco de sus palabras (no he leído todavía nada de este autor) que es el paradigma español de la ironía: distante pero de sonrisa leve (aleve) que niega las jerarquías y las valoraciones consagradas (...habrá que leerlo).

LARRA: UN MATT GROENING DEPRESIVO EN EL SIGLO XIX - Comentarios y divagaciones de rafarrojas

Sigue el rincón del vago propio, ¿alguien lo usará? Debería ser rincón del medio-vago, porque un vago de verdad ni se molestaría en buscar-encontrar esto... será que ya no hay vagos de verdad, como aquel pretendiente de El Libro del Buen Amor que se quedó tuerto por no moverse e impedir que le cayera una gota sobre el ojo en mitad de la siesta. En todo caso, aquí queda para la posteridad inmediata, no posteridad posteridad, sino una de quedan dos días de posteridad, porque a veces pienso que ésta es tan escasa como un verdadero vago, que cualquier día es el último día. Y dicho esto, un regalito chiquitín de un estudiante a otros, de vuestro amigo y vecino rafarrojas.


Larra: Un Matt Groening depresivo en el siglo XIX
rafarrojas 
Nota previa. 
 El escritor nos espera a la vuelta de la página, como en acechanza. Y no podrás huir de aquella trampa sin dejar en ella una parte de ti mismo, como zorro que lleva mordido de acero un miembro, huella que sangra ideas ajenas que se clavan como dientes.
Si llegas sin saber nada, todo será sorpresa y así su ataque será más contundentemente real, y nos maravillaremos de que ese misterio ajeno, ese fantasma, tenga tanta carne, materia, para golpearnos.
Si no conoces a Larra, encontrarás entonces una inteligencia ninja, un furioso razonador, un analista acerado e inclemente, que atacará sin piedad, en esgrima veloz, prejuicios y fingimientos. Y cuando el allí y entonces de Larra se transforme en el ahora y tuyo, no podrás negar su realidad, la realidad que no cambia aunque la disfracen los tiempos con nuevas ropas. Y sigue siendo la miseria humana igual, la humana política, sociedad, arte, humana y ajena; y el necesario Otro, un bruto que se nos impone irracional.
A lo mejor es bueno, no saber nada de Larra, para que sea él quien se cuente, para que sean sus palabras y no las palabras de otro sobre sus palabras las que nos guíen en ese doloroso cuento de realidad de final fatídico.
Si conoces a Larra y tienes barniz de su historia, entonces le oirás sabiendo siempre que fue un hombre muy solo, del peor tipo de soledad que existe que es la que se da en medio de la multitud, alienado. Y le mantiene el orgullo durante un tiempo, la soberbia, y también la esperanza, de dar con el sistema de superar su aislamiento, de formar parte no de esa sociedad que le tocaba sino de la que pretende moldear con sus noticias, sus avisos y su mensaje. Y cuando eso no ocurre, cuando concluye que está definitivamente solo, o lo cree, morirá trágicamente, porque toda su inteligencia no habrá resuelto ese problema último e íntimo de unión o comunión con sus semejantes. Larra es romántico porque es individuo solo. Larra es ilustrado porque no puede evitar mirar a los demás e intentar mejorarlos. Fracasa, creerá él, y elegirá huir de la tragedia.
Pero sus palabras resuenan en cada uno de los que pasaron por aquel rincón del pensamiento, un poco Larra todos ya siempre.

El Café – Un periódico del día

Curioso y no fácil manejo de su profesión y talante tiene que tener el periodista. Por cuanto que se ve condenado a hablar de lo que desprecia, a unirse al grupo que no soporta.
No existe, para él, espléndido aislamiento victoriano, sino la otra de prestar atención al mundanal ruido, barullo y estridencia de ese literato y esos contertulios de café, distintos en los detalles, iguales en su insoportable banalidad. Es espectador de necedades, relator de miserias, retratista (al cabo) de un tiempo que abomina: el tiempo de la superficialidad y la pose, de los fashion-victims y los pretenciosos y lechuguinos. Si por fuera resultan ridículos y falsos, por dentro les supone el observador vacíos y mezquinos. Pero es su sino. Su maldición es tener que hacerse eco de todos ellos, porque negocia con palabras, es tratante de verbos, y eso le coloca a su pesar en la categoría de los verborréicos.
No hay escape en el humor. Tal vez lo intenta. Pero lo cierto es que la sonrisa le sale amarga, la realidad le parece menos apetecible que el sueño, la información es arrastrada como puta por rastrojos por toda esa marabunta-barahúnda de ruidos y ruidosos, convertida en nada, en aire, una vez que llega (¿llega?) a los cerebros huecos que solo alientan tontería.
Y el café que debía ser foro y centro de ilustración, es en su lugar marjal, donde se ahogan los incautos (y los periodistas), tierra de fuegos fatuos, y de fatuos envueltos en humo de nicociana (nicotina), cortinas de humo. Un deprimente escenario del show-business social.
Va rebotado, encorajinado, fastidiado en grado sumo, y su único consuelo es ser capaz de ver más allá, la verdad, tal como la ve, pasados los espejismos y los disfraces varios. Pobre consuelo...

...Y una vez puestos a descabezar, descabecemos al propio periodista, a la publicación periódica que tan pobremente cumple su función. Publicaciones 2 semejantes en todo a esos sus lectores del café, porque no atina a contar cosa importante o a contarla bien o a contarla a tiempo. Y se copian unos a otros (Y eso me recuerda una historia que se contaba entre los del oficio. Que en aquel diario que ya murió hace décadas, el Pueblo, se firmaban a menudo las noticias con siglas “P.F.” y otras “T.F.”, y creían reconocer sus lectores en ellas las iniciales de algún nombre de autor, cuando en realidad significaban “Parcialmente Fusilada” y “Totalmente Fusilada”, que no se detuvo en Larra y el Correo la costumbre de copiar-fusilar las noticias que aparecieran en otro medio).


«¿Quién es el público y dónde se encuentra», en Revista Mensajero, n.º 47, 16 de abril de 1835. Firmado: Fígaro. 

El público es toda la gente que vive en Madrid, va a misa, se relaciona y visita, va de paseo, come en fondas, discute en cafes, se emborracha en hosterías, que compra o no literatura y consume ocio en teatros, toros, circos, en la casa del mago Mantilla,....
El público es esa parte de la sociedad cuya opinión cuenta, porque son quienes proporcionan el dinero, la fama, el éxito... o los niegan.
PERO (y esto los convierte en monstruos para el bachiller Munguía) no demuestran inteligencia en esa opinión, ni verdadero criterio. Y su número es cada vez mayor e incluye a personas progresivamente menos preparadas. El público tiene alma de bestia que reacciona, como por azar y capricho, brutos que ni siquiera tienen el valor de ser siempre iguales o indomesticables o no susceptibles de ser manipulados y dirigidos: lo mismo pueden ser manada de borregos (rutinarios) o hienas y carroñeros.
Larra (ineludiblemente individualista) se alinea con los que desprecian y se espantan ante el poder de la masa, un poder injusto porque no es equiparable a su formación o a su virtud. Es la plebe, el vulgo, la horda. Son el Otro, los otros, los que no saben pero aún peor, los que no quieren saber. Son los clientes, los usuarios, los ciudadanos, los votantes, los espectadores, los que ponen el dinero... Son inevitables y necesarios, ¡qué horror y qué lástima! Y Larra se reiría de ellos, si no les reconociera esa fuerza, inercia de masa (ciega) en movimiento: “...muchos majaderos, que no entienden de nada, disputan de todo”

La masa no tiene nombre y no se la nombra. Por eso es posible criticarla con impunidad. El lector (de entonces) verá su retrato y creerá que se habla de otro al que conoce íntimamente, y se reirá como de una buena burla. O quizá, alguno suelto, vea su propio rostro y sienta algo de vergüenza y piense en salirse de ese difuso ente tan idiota. Supongo que Larra no abandona nunca (hasta el final) esa esperanza.
La masa no tiene nombre, pero sí hay referencias a personajes que son objeto de sus discusiones y charlas. Como aquellos dos toreros que triunfaban por entonces, Juan León y Fco Montes Paquiro (natural de Chiclana), o los actores José García Luna y Carlos Latorre (el primero de ellos nombrado por entonces Maestro Honorario de la Escuela de Declamación) o los cantantes de ópera la Tossi y Lalande (a los que recuerda Larra comparándolos con otra actriz, la Grissi, en una crítica teatral en “Postfigaro Articulos No Coleccionados. Londres: Forgotten Books.” la Tossi poseerá más dignidad en escena, mejor acción, mayor habilidad y verdad en el canto?” http://www.forgottenbooks.com/readbook_text/Postfigaro_Articulos_No_Coleccionados_1400006089/251 o aquel ilusionista que durante años anunció su espectáculo de luces y sombras y asombros en la calle de Caballero de Gracia, y que fue realmente el primer mago en actuar en España, Juan González Mantilla, el «fantasmagórico Mantilla».

Y van siempre en pares los citados, porque esa dualidad enfrentada representa el eterno desencuentro de ese público que no es uno, sino dos, porque es vicio español), (Ah, yo también digo aquello de “este país!”, jajaja). ese enfrentamiento feroz entre dos bandos, aun sin motivo, aun sin razón. -

«Las palabras», en Revista española nº 209, 8 de mayo de 1834. Firmado: Fígaro. 

Previo al anterior, escribió en este Larra ahondando o abundando en ese caracter de bestia amaestrable que es el prójimo. Peor que la bestia, puesto que ha creado un sistema, una estructura, una sociedad que pervierte el orden natural y deja a los hombres como las bestias más bestias que pueda haberse.
La cuestión latente e implícita es si se trata de un crítica feroz como parece, a ese planteamiento propio de Rousseau o por el contrario la defensa in extremis de esa misma postura. Lo ideal es afirma “lo natural”, pero ese producto natural ya no es como defendía el autor del Emilio 60 años antes, la razón. Lo natural, lo deseable, es la falta absoluta de ella. “Todo es positivo y racional en el animal privado de la razón”. ¿Estamos ante un romántico desengañado del optimismo ilustrado? ¿Adopta Larra el criterio de Hobbes y del hombre lobo para el hombre? Parece que sí. O más exactamente, lobo y borrego.
Aunque la crítica puede no ser tanto a la razón, como a esa cosa, aborto, engendro, que pasa por razón porque cuenta con algunos de los rasgos de la razón (la palabra, el discurso), pero no el fondo de lógica, de inteligencia. “Palabras todo, ruido, confusión: positivo, nada.”
Las palabras son trampas, traiciones. Así las usa el hombre común. Con la palabra nace la mentira y el engaño.
Y con las palabras se manipula a la bestia humana, “el arte de manejar a los hombres”.
No le queda siquiera el consuelo a Larra de estar fuera del sistema, porque es periodista y escritor y fabrica palabras y comercia con ellas. -

«Un reo de muerte», en Revista Mensajero, 30 de marzo de 1835. Firmado: Fígaro. 

Empieza estableciendo el paralelismo entre dos formas de teatro: el de la ficción y el de la vida diaria, “la fea realidad”.
Una idea, esa del mundo como escenario, que ya vimos en Calderón y Shakespeare (A kingdom for a stage, princes to act,/And monarchs to behold the swelling scene. Enrique V) .y que en Francia empieza a desarrollar Balzac por aquella misma década de los 30, y que juega con la confusión producida por la falta de verdad que hay en la realidad, por el espejismo y la mascarada (como en aquel otro artículo de Todo es Carnaval, o incluso el de todo es cementerio de Día de Difuntos). A Larra le atraía esa ambigüedad, o tal vez debería decir que se veía atraido hacia ella, en un proceso que lleva de la sorpresa “no puede ser cierto!” hasta la conclusión “lo es”. Imposible como parece, es lo que le ha tocado y no tiene la escapatoria del final, ni el consuelo de no ser cierto. “De estos dos teatros, sin embargo, peor el uno que el otro”.

Trata después de ese “monstruo de la política” y pasa de puntillas sobre ese tiempo en que progresistas y conservadores han encontrado una solución intermedia, pastelera como su máximo impulsor, Martínez de la Rosa, en el Estatuto, un paripé que deja el deseo de libertad de prensa en un terreno nebuloso, de promesa incumplida. En esta situación, Larra dice hablar de las costumbres por miedo a hablar de política, autocensura que se practica para evitar la real. Porque “nunca tendré la locura de creerme por mí solo más fuerte que él” y luego volverá a citar ese “derecho de la fuerza” que existe en la sociedad que deja en espejismo cualquier pretensión de verdadera libertad individual.
Las costumbres sujetan a los hombres de una forma que no pueden cambiar las leyes, las buenas intenciones, el sentido común, la lógica. La inercia de los usos, la inevitabilidad de la forma de ser moldeada por la costumbre. Como prueba de ese “genio y figura, hasta la sepultura”, la imagen del mismo reo que es como es incluso cuando ya no debería estar sometido a la convención, la ”serenidad y valor”.
Falta de libertad pues, y fuerza, y bayonetas, y en el colmo los ridículos distingos en la forma de matar.
Y el corolario, de nuevo, esa sociedad sin piedad, sin alma, violenta, crudelísima, satisfecha con el sacrificio absurdo del reo. -

«Literatura», El Español. Diario de las Doctrinas y los Intereses Sociales, n.º 79, lunes 18 de enero de 1836, Firmado: Fígaro.

Si queda duda alguna de la capacidad intelectual de Larra, el análisis que realiza en este repaso histórico de la literatura español y su posterior diagnóstico de su último estado y circunstancia lo elimina (“¡qué crack!”, resumiría ahora mi hijo en menos palabras).

Ese “termómetro de civilización” que ha sido hasta la fecha “más brillante que sólida, más poética que positiva” es una vez más ejemplo del estatismo de la sociedad española, del nec plus ultra. Una vez más, y aunque apunta esa esperanza, leve como llama de pábilo al viento, de una “juventud menos apática y más estudiosa que la de las anteriores generaciones” (y me parece significativo que no incluya a Feijoo en la relación que hace de los ilustrados), de nuevo, como siempre, el tono general es fatalista, de destino inevitable, inamovible, inasequible al cambio. La misma lengua se resiste a adoptar nuevos verbos, neologismos, extranjerismos, negando así la utilidad (no hay que preguntar «¿De dónde vienes?», sino: «¿Para qué sirves?»), prohibiendo el avance. La gloria, poesía de naciones, sustituye a la verdadera literatura en un entorno de falta de libertad.
Y falta con desgraciada frecuencia algo fundamental, el “escritor razonado”.

Este es un texto donde se aúnan el Larra romántico con el ilustrado. Más que una declaración de principios o de intenciones, un manifiesto, donde se recoge el deseo de libertad individual, de pensamiento, no sometido a ningún magisterio literario, de hombre o época (y cómo contesta a las acusaciones de afrancesamiento con el recuerdo de la italianización de las letras en el siglo XVI). Una conciencia libre para servirse de cualquier influencia que pueda servir al propósito de descubrir al hombre “no como debe ser, sino como es”. Y tal vez a partir de eso, el progreso.

Y me quedo con una frase, una cita que conmueve: “las pasiones en el hombre siempre serán verdades, porque la imaginación misma ¿qué es sino una verdad, más hermosa?”

- «La Nochebuena de 1836. Yo y mi criado. Delirio filosófico», en El Redactor General, n.º , 26 de diciembre de 1836. Firmado: Fígaro.

El 24, dia aciago. Llovía. Al menos tiene un propósito, el trabajo.
Larra ya ha tocado fondo. Su muerte por propia mano está a solo dos meses de distancia.
Ya ha gastado todas sus salvas y disparos contra esa “miserable humanidad”, contra su estupidez y falsedad, y ya sólo le queda volverse contra sí mismo, lo que hace ahora, despiadado, y se descubre “ente ridículo”, tan absurdo como el resto de los mortales: “tú buscas la felicidad en el corazón humano, y para eso le destrozas”. Larra se devora a sí mismo, “porque en cada artículo entierro (ha enterrado) una esperanza o una ilusión” y es ya su corazón “otro sepulcro: aquí yace la esperanza”.

La lección se la da el bruto, el borracho, ese imbécil, cuerpo sin alma. Al final aquella plebe sin conciencia le demuestra más inteligencia, más capacidad de supervivencia, que la que puede ofrecer él.

And the rest is silence.

15 de abril de 2015

SOBRE ALGUNOS SAINETES DE JUAN (O DON JUAN IGNACIO), GADITANO DE PRO, un trabajo de rafarrojas

Otro trabajillo mío, que dejo aquí por si le sirve o interesa a alguien (a modo de rincón del vago particular)




SOBRE ALGUNOS SAINETES DE JUAN (O DON JUAN IGNACIO), GADITANO DE PRO.
 En frasco pequeño: perfume, veneno y microcosmos.
un trabajo de rafarrojas

Dos días antes de que empezara a escribir este trabajo murió Sir Terry Pratchett, el creador de la serie de Disworld. Que vendiera 85 millones de libros traducidos a 37 idiomas ayudó algo a conseguirle el título de Sir.

En su primer libro contaba la historia de un turista que llega al Mundo Disco, lugar donde reina la magia, desde una dimensión donde reina la ciencia, lo que da pie a toda suerte de parodias sobre la realidad (la nuestra, la de hoy). En su viaje, el personaje de inocencia virginal e inicial buen talante, se va topando con una gran variedad de tipos humanos (y no tan humanos), los habitantes de Discworld. Y, entre ellos, muchos que ven en el turista la oportunidad de hacer negocio, ladrones, aprovechados, listos y listillos. Ve a afanosos ciudadanos, a mercaderes y mercachifles, a guerreros y a sabios...
Me pregunto si Pratchett leyó a Juan Ignacio González del Castillo o qué habría dicho si hubiera leido su sainete “El Lugareño en Cádiz”.

Todos los sainetes en:
http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=162320

El objeto de la crítica y sus dimensiones
El Lugareño parece un simple chiste de catetos en la gran urbe (“qué generoso el hombre que me regala la calesa”, pensó el pánfilo)
De Paterna(1) , que hacia 1755 contaba con 120 vecinos/420 habitantes(2) , a Cádiz, que contaba más o menos sobre esas mismas fechas con 70.000 almas(3) . Un mundo de diferencia(4) .
Digo que parece chiste de catetos y, sí, probablemente, en parte lo es, y el retrato de los apuros y desventuras del paisano estaba pensado para sacar una rápida sonrisa autocomplaciente del público gaditano.
O quizá no. Quizá presenta al sano rústico, confiado-confiable, como oposición al maleado, banal, pretencioso urbanita. De hecho, si se miran estas escenas un poco de través, como aquellas imágenes en 3D que escondían tigres y faros y paisajes completos, es posible que el objeto de la burla o del chiste no sea el hombre de campo, sino el hombre de ciudad, como en aquel cuentecillo del Arcipreste de Hita sobre el mur de campo versus el mur de ciudad.

Es posible, y sigo especulando, que ocurra en esta ocasión como sucedía en “La Comedia Nueva o el café” de Moratín, y que junto al supuesto objeto de irrisión, acaso oculto en su sombra, esté el verdadero objeto de la crítica.
En la obrita de Moratín el aparente protagonista de lo ridículo era aquel criado plebeyo metido a escritor. Pero si se mira más profundamente, se podría ver que no es el hombre de baja condición la (única) diana y se presentan también al escrutinio de la audiencia tres tipos de la clase alta:
 - don Hermógenes, el que sólo usa el conocimiento para su propio beneficio – y cómo!, tal cual la definición que de ese tipo daba Cadalso, el amigo de Moratín:
Las ciencias no han de servir más que para lucir en los estrados, paseos, luneta de las comedias, tertulias, antesalas de poderosos, y cafés, y para ensoberbecernos, llenarnos de orgullo, hacernos intratables, e infundirnos un sumo desprecio para con todos los que no nos admiren. Este es su objeto, su naturaleza, su principio y su fin.
- don Antonio, que sabe y por tanto reconoce el error en que incurren los otros, pero no se compromete y se limita a disfrutar desde su espléndido aislamiento con las barbaridades ajenas. (¿Es eso correcto desde un punto de vista ético?, parece estar preguntando Moratín)
- don Pedro, el hombre de bien, grave pero esencialmente bondadoso, que predica con el ejemplo y es motor de cambio.

La crítica es arma de doble (o triple, o a saber cuánto) filo: ¡Cuidado con lo que corta!

Igualmente, don Juan Ignacio, el joven teatrero, también dice más de lo que pinta, y tras la risa y la sonrisa (muchas de las cuales supongo que se me escapan por no ser yo ni gadita ni hombre del dieciocho) hay perdigonadas escondidas: junto al salero (la gracia), la sal (que pica en la conciencia). Hay una gradación en ese espectro del humor, desde la sátira a la broma amable, y para mí que el joven creador las recorrió todas.

Y aun más, que los tipos que pinta, ¿son sólo como he dicho locales y temporales, o son universales y eternos?
Porque eso tiene este género menor, hijo del entremés, primo de la zarabanda, y antepasado de la zarzuela, un carácter de pura medicina homeopática (en una gota de agua están contenidas todas las propiedades del océano del que proviene), pequeño pero matón.
Y Cádiz, siendo en aquel entonces ya, una especie de embudo de las Españas por las que entraban y salían hombres y bienes, ya muestra ese punto de crisol, cajón de sastre, resumen de todo y de todos nosotros, entonces y ahora. (¿Quién se atreverá a negar su ascendencia y a decir que no, que no somos todos hijos de La Pepa? Pues la buena señora ya estaba cociéndose en ese barullo y mezcla, en ese sainete humano, carnaval cotidiano, que era Cádiz).

... El cani que hoy mismo se viste para su boa con chaqueta que le prestó su protictor, un pariente o conocido, (él que no la lleva nunca) para casarse con su chica y por un instante se ve maqueado y elegante como un pincel es mismamente como aquel Pechuga de “La Boda del Mundo Nuevo”.
... Nicolás, el marido bueno-para-nada, amante de tabancos y bodeguitas, informal amo del chapó-chapú-chapuza, que retrata “El Gato” sigue pululando hoy por las calles de Cádiz, o de Jerez (o de Ponferrada ya puestos), y sigue hoy, él o su trasunto actual, martirizando con su desidia y su escaqueo continuo a la mujer que sólo tiene a su gato (que no a su hermano) como fuente de dicha.
... ¿Y quién no ha subido en el ascensor, volviendo de la Feria, con una pretenciosa Doña Eusebia de “La Casa de Vecinos”, autonombrada señora de altísima cuna, tan alta como sus sueños y sus ínfulas de dignidades pasadas perdidas?...

Del Castillo tiene en su trabajo la marca del buen costumbrismo, ese que le incluye y relaciona con una tradición que llega hasta Los Simpson, con verdades humanas continuas y constantes y que trascienden sus lugares de origen.
Oh, sí!, somos y estamos igual que éramos y estuvimos (o muy poco distintos, en lo esencial).

El objeto de la crítica (2): La modernidad y el nacimiento de los “rolleras”
Todos los siglos saben a algo: este siglo del XVIII que le tocó vivir (poco rato, pero intenso) a “Juan del Castillo” como le rebautizó Adolfo de Castro, a mi me deja en el paladar el gusto de lo “moderno”, o más concretamente del nacimiento de lo moderno.
Es el siglo de las revoluciones (la americana, la francesa, la primera industrial) y de la filosofía política. Cierto, ambas cosas existieron antes (5) y las habrá después. Pero, para mí, que esta época señaló su alumbramiento (nada más propio del siglo de Las Luces, si se me permite el tonto juego de palabras). Es como si surgiera por primera vez el concepto y la conciencia de la modernidad (gestado tal vez en el vientre del humanismo renacentista), donde se generaliza, hasta alcanzar a más gente, ese sentimiento de futuro, terrenal y práctico, en el que antes no se pensaba acaso tanto, esa poderosa impresión de asistir a un cambio definitivo del que uno mismo (para variar) es responsable.
Igualmente, aunque se podrían citar ejemplos de ilustres antecedentes del periodismo español en el siglo anterior, desde los dos "órganos de propaganda" de aquel flamenco Bremundan, a la mayor gloria de don Juan José de Austria, los Diarios de avisos... (6) O más típicos: El Mercurio y La Gaceta (uno que devino BOE, los dos periódicos oficiales-oficialistas), parece que esa suerte de compulsión y necesidad por “sentirse informados” (7) , por discutir sobre la base de “los papeles”, por crear-manipular-dirigir una opinión pública utilizando como medio la prensa, es ahora cuando se desarrolla de una forma extensa y profesional (los primeros diarios, propiamente como tales en su periodicidad, son del XVIII).
Sin embargo, ese espíritu de modernidad fue víctima de su éxito. O por seguir la metáfora, la modernidad nació con una malformación que vino para quedarse: .... los ROLLERAS - véase, eruditos a la violeta, currutacos, parroquianos de salón (enjalbergados o enharinados), diletantes varios, falsos dandis, muñecos pintados, petrimetres, supuestos modernos, entera’os y semisabios. El sueño de la razón crea monstruos rolleras.
Personas que parece que comparten los ideales, las aspiraciones, el credo de la nueva era.... pero no. En el XVIII, esa nueva gama, subespecie resultante de la sociedad de los informados, los chicos trendy, son los que van a la moda y aún pretenden ser árbitros de ella, pero se han quedado en la pose sólo, no en el fondo de lo que pretenden los pensadores de bien...
Así que todos estos sin excepción (Moratín, nuestros gaditanos Cadalso y G del Castillo) los desprecian, intentan descubrirlos, burlarse de ellos, afear sus conductas. Su egoísmo, su banalidad, su vaciedad.... ¿su clasismo?.

Nada parece excitar más la inquina de los abanderados de un rey (la Ilustración) que los usurpadores de ese reino: los falsos ilustrados, los endinotes (indignos). Porque no son sólo lo que estos hacen, sino lo que arrastran consigo, lo que llevan a otros (a los cándidos, a los ignorantes, resignados a su tiranía) a hacer y permitir, pervertir las instituciones con la excusa de la moda (la beatita tan presta a pecar con Cirilo “El Gorjeante” en “La casa de vecindad”, la novia Anastasia que traiciona lo que es por parecer “Que con cuatro trapos viejos / se imaginan ya marquesas/ estas gentes”).

Dos ejemplos: el cortejo que hace peligrar el matrimonio y la verborrea que hace peligrar el discurso inteligente.
- El cortejo,(8) : “Mucho asunto en este ramo / hallarán los escritores / de nuestro siglo” decía don Periquito en “El Cortejo Sustituto”. “... estos hombres ociosos/ que emplean sus torpes años /en fomentar la flaqueza / del bello sexo, turbando/ la quietud dé las familias,/ rompiendo los dulces lazos /de muchos fieles esposos que fueran afortunados/ sin sus asechanzas”, don Pablo en “La muger corregida i el marido desengañado”.
La mujer comienza como víctima y acaba como ejecutora de esta moda idiota, según don Juan Ignacio, pero los verdaderos culpables son ese Conde, ese Marqués, ese don Alejandro que pretenden a la protagonista de “El marido desengañado”(9). [Un caso especial y tal vez de mis favoritos es el aquel “Cortejo Sustituto”, corrido a escobazos después de haber hablado de las petimetras ridiculizándolas en unos papeles “pensados para ser póstumos”]-
- La opinión. Que es cosa gratuita que se alimenta de aire. Como globos, los reunidos en cafés y salones, se hinchan y expulsan distintos tipos de sandeces que pasan por ingenio y dominio del lenguaje, las palabras que son aire y van al aire. Don Narciso, Martín, don Julián, tristes ejemplos de esa supuesta República de las Letras que va aventando tonterías en cualquier foro, por el sólo gusto de oir sus propias voces, sentando cátedra (de nada): “Gramática cuatrilingüe... que habrá 52 años que tomo apuntes...” “...apenas tendrá usted treinta” “es que la empezó mi padre...”
Pero como decía Oliverio Goldsmith por aquella misma época en “El Vicario de Wakefield”(10) : “a listo, listo y medio”, y frente a los petimetres surge como respuesta otra tribu urbana, tan soberbia como la otra, la de los majos, amantes de la burla. Mods contra rockers, que éstos también son esclavos de la moda, sólo que de otra, pero tienen a su favor dos cosas: se ríen de los afectados currutacos y hacen gala de intentar llamar a las cosas por su nombre, socarrones.
Si los muñecos pintados son de inspiración francesa, y hablan de las extrangeras modas y modales, los otros son los pícaros patrios, los castizos, que huyen de harinas en el pelo. Como un trasunto banal de esas dos Españas que se discuten ahora, cada uno abandera un estilo: popular-populachero versus refinamiento foráneo, lo de aquí versus lo de allí. Este enfrentamiento que se queda más en lo ancilar y accesorio de dos planteamientos profundos se salda en los sainetes generalmente con el triunfo de los majos (al final son los que se llevan a la chica, por decirlo de algún modo) que burlan a los pretenciosos caballeros, especialmente cuando estos últimos no tienen donde caerse muertos, como pijos sin dinero.
Así ocurre en La Boda del Nuevo Mundo, donde se las apañan para dejar a Pechuga en la pechuga. Pasa en El Fin del Pavo, donde Mariquita y Martin se quedan respectivamente con el pavo humano (don Agapito) y el pavo de comida (la posesión más preciada del vejete). Así ocurre en La Casa de Vecindad cuando tras el enfrentamiento entre La Curra y Doña Eusebia, Pepe planta cara al casero.

Tal vez se deba a que se inclinaba más don Juan Ignacio por ese lado. O su público, que no era el de la Ópera italiana o el Coliseo francés, sino aquel de la Casa de las Comedias del que cuenta el profesor Romero que era heredero de los castizos corrales de comedia y donde trabajo, hidalgo pero sin posibles, eterno escribiente, Juan Ignacio.

...y aquí se acaba el comentario,
perdonad las faltas nuestras.
rafarrojas
“Los (sainetes) de este escritor son superiores á todo encarecimiento, pues en ellos luce mas que en otros el ingenio español, bien en las trazas de sus argumentos, inventados para reprender los desórdenes públicos, bien en las sales cómicas. Después que la muerte hizo retirar del teatro su pluma pocos se han atrevido á poner la mano en composiciones semejantes, ya por la imposibilidad de imitarlo, ya por la dificultad de competirlo.” (Adolfo de Castro)

Notas al pie:


[1] (mencionada en el sainete como origen del lugareño)

[2] Compendio de las ciudades, villas, lugares, aldeas y otras poblaciones situadas en la comprehension y distrito de la Real Chancillería ... Siglo XVIII.  Contiene datos de población de 1745 y 1755.   [Manuscrito Biblioteca Nacional de España]. http://paternaderiverahistoriaypatrimonio.blogspot.com.es/2013/11/paterna-de-rivera-en-compendio-de-las.html

[3] “La población de la provincia de Cádiz en los siglos XVll y XVIII” -Trabajo de investigación realizado por el grupo Lantery, dirigido por los profesores Manuel Bustos Rodríguez y Arturo Morga­do García de la UCA. http://rodin.uca.es/xmlui/bitstream/handle/10498/9203/17212674.pdf?sequence=1
[4] Recuerda aquello que decía Javier Cercas, creo, de la distancia entre su pueblo y Madrid, a los que separaban no 200 kilómetros sino 200 años.

[5] Incluyendo primer rey decapitado tras la Revolución, Carlos I de Inglaterra en 1642, o dentro de la historia del pensamiento nuestros inigualables Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas
[6] Sáiz, María Dolores “Historia del periodismo en España. Volumen 1. Los orígenes. El siglo XVIII,” Madrid, Alianza Editorial, 1986 Colección Alianza Universidad Textos. 

[7] “Toda la guerra pasada -dice Nuño- estuve leyendo gacetas y mercurios” – carta XIV, en Cartas Marruecas de Cadalso.
[8] “Es afectado tormento / de un cauteloso albedrío,/ que encamina al desvarío” como lo definía Eugenio Gerardo Lobo en su décima “Definición del chichisbeo, escrita por obedecer a una dama”. Sobre el cortejo escribe la profesora Marieta Cantos en su blog “Doceañista” - http://soydeldoce.blogspot.com.es/2012/07/mujeres-en-el-siglo-xviii-traspasando.html
[9] Así lo recoge nuestro profesor, Alberto Romero en su artículo “Juan Ignacio González del Castillo y El Café de Cádiz”: “como en su día bien apuntó Carmen Martín Gaite, siempre en detrimento del concepto tradicional del matrimonio y la conducta femenina”
[10] Otra obra de gacetillero metido a escritor con tal de sacarse dos cuartos, con su punto de humor