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24 de octubre de 2018

Negro lo veo: los superhéroes cambian de color y los bancos de condiciones

Díez-Picazo, junior, es uno de los mejores civilistas de toda España. Eso dice mi padre. Díez-Picazo, senior, lo fue antes que él, como también magistrado del Supremo.
El hijo, astilla de poderoso palo, es el que ha dado el palo a la ejecución de lo de las hipotecas. Wyoming, que hace tiempo decidió tirar por el aire cualquier asomo de imparcialidad, ha estado muy cerca de afirmar que es un corrupto, vendido a la patronal bancaria, tesis que refleja Podemos parece en una querella probable: como le pagaban los bancos por dar clase pues etcétera, etcétera.
Bueno, Podemos también decía que un tipo que tiene un chalet es "casta" y seguramente "viene con perversas intenciones" (como decía Jo en Mujercitas, disfrazada del malvado Hugo). Luego Iglesias se compró uno. Pero supongo que la diferencia entre el villano estereotipado e Iglesias, es que uno tiene un bigote de retorcidas guías y el otro coleta revolucionaria (un aparte: tenía gracia el sketch sobre el acondicionador de pelo para evitar que se rompieran las puntas... casi se me olvidan otras cosas que hace el muchacho, que no son bromas pero lo parecen).
En todo caso, y sin gustarme ni poco ni mucho los bancos, sufridor como lo somos todos, creo, de esos nuevos bancos que facilitan la vida haciéndolo todo accesiblemente informatizado... que en realidad es "hágaselo usted mismo y así nos ahorramos dos cajeros humanos" y el que tiene puede seguir haciendo lo que quiera que haga cuando pasa de tí y te manda al automático para que te soluciones tú mismo la vida... Sin ser pagado por ningun banco, digo, creo que no parece buena idea hacer que paguen los impuestos que no pagaron. Lo mismo es peor el remedio que la enfermedad y le creamos un lío al sistema que lo deja a punto para nuevo rescate (por nosotros).
Eso sí, que paguen los siguientes sí, pero no los antiguos (y eso va en contra de mi interés, que aún lidio con mi hipoteca).

Y os preguntáis, ¿que oño tiene que ver esta historia del Supremo y las hipotecas con los superhéroes?
Pues que alguien se dió cuenta de que los super eran todos blanquitos "wasp 100%". Y decidió que no estaba bien eso, porque hay más razas en el mundo y muchos en lugar de origen de tantos, los USA, también y puteados durante mucho tiempo, y que era justo y necesario que hubiera también super negros. Pantera Negra, fue un adelantado a su época (y a aquel movimiento de Malcolm X), y luego vinieron otros: Luke Cage o  o Halcón (aunque este no dejara de ser un sidekick del blanquito Steve Rogers)...
Sea como sea, me parece bien que haya negros super en los comics, seres superiores y muy negros (que sólo un gilipollas como Hitler podía pensar que sólo los arios son olímpicos, como en aquel fiasco nazi de Berlin del 36, cuando Jesse Owens dejó claro que no).
Ahora que, lo malo, como en las hipotecas es la retroactividad del superhéroe.
No solo han aparecido sustitutos o herederos negros: un Superman negro, un Green Lantern negro, un Hombre de Hierro negro (una Masa, gris). No...
En un cambio de color de sentido contrario al de Michael Jackson ahora se vuelven negros los blancos. Quiero decir Iris West, la chica de Flash, negra; la princesa Kori, de los Nuevos Titanes, negra...
Y ya digo, me parece bien que se hagan nuevos héroes de distintos colores, tantos como se dan entre humanos, porque todos somos iguales o super e iguales y eso, y nadie que no sea un capullo nazi puede imaginarse que el gen X sea privativo del blanco lechoso o blanco rosita pálido...
¡Pero de ahí a reescribir los personajes que ya eran blancos!
Venga, hagamos que Don Juan sea negro, o mujer, o el Quijote, o Robin Hood o Sherlock! ...
Pues no me parece.
Llámadme viejo (lo soy tanto que hasta me estoy planteando dejar de mentir sobre mi edad, jajajaja, total pá lo q me vale el fingimiento!).
Que creen otros superhéroes nuevos, todo lo absoluta y preciosamente negros que se pueda desear. Pero que no cambien a aquellos que nos criamos viendo a Gwen Stacy, dulcísima rubia de Romita, transformada en mulata mona (que ya lo han hecho con Liz y JT...). Dejadme los recuerdos tranquilos.

20 de julio de 2016

LA LEY DEL MÍNMO ESFUERZ (JA, OS PILLÉ)

Mi antes-que-familia,-amigo Gonzalo vive cientos de vidas en una. He perdido la cuenta de las mujeres a las que ha conquistado, los amigos con los que ha tenido noches de esas imborrables de juerga que cimentan las amistades eternas, el recuerdo con sello de sonrisa y afecto, los países que ha visitado (siempre satisfactoriamente acompañado), las fotos en las que aparece en sitios y ocasiones en que a cualquiera le hubiera gustado estar... y como está él: de prota cool, de super (pero literalmente).

Le admiro y me cambiaría por él,

sino fuera porque me agotaría en tres días.
No puedo yo con tanta vida como maneja.

Es la misma diferencia que existe entre la dieta de mi chica y la mía, en este caso a mi favor. Ella con dos picos y un pincho está llena.
Yo, por menos de fuente de hamburguesas, pizza familiar, doscientas veinte raciones de... en fin, por menos de convertir mi forma en esférica y no poder mover ni un sólo músculo más, ni para abandonar la mesa, no considero que he zampado lo suficiente.
Así es Gonzalo con la vida. Con una centésima parte de sus amistades yo pensaría que ando sobrado de relaciones sociales. Mi album de batallitas parece un juego de barquitos de niños comparado con la completa y real guerra intergaláctica que podrá contar él cuando sea viejo. Y etcétera, etcétera.

No, no quiero ser él... Entre otras cosas porque no podría. Él es un máquina. No, mejor dicho, es una máquina que ha descubierto que la mejor forma de cumplir su función, lo único que le falta a una máquina para triunfar en la vida es poner la sonrisa por delante. Es cuadriculado, prusiano, rígido.... y, ¡no se le nota nada! Al revés, nadie puede hacer, puesto a ello, el tonto como lo hace él, con desprecio absoluto al qué dirán o a qué pensarán. No hay compañero mejor ni más osado para hacer locuras, y se abandona a la diversión con un valor y una energía que escapan a toda medición. Lógicamente cualquiera lo elegiría como amigo, compañero, amante.
Si intentas descomponerlo para entender su éxito, no es un tipo ni especialmente alto, ni especialmente guapo, ni especialmente nada. Pero triunfa, allá donde va, porque es disciplinado en extremo, y tenaz, inasequible al desaliento. Para eso tiene un cajón en su cerebro lleno de frases automotivadoras, lo que para otros es morralla de autoayuda en su caso es fe total, confianza suprema en la capacidad de lograr lo que sea con su solo esfuerzo. Ha descubierto el secreto de la vida a tope y la rebaña siempre que puede: ya sea currando o divirtiéndose.
Me siento chiquitito a su lado, como debían sentirse los tres reyes burgundios viendo en acción a Sigfrido. “Peasso bestia este Sigfgonzalo!”, se decían admirados.
En el otro extremo del espectro estoy yo, que no soy ni disciplinado ni tenaz, ni valiente, ni... Mi alma se alimenta austeramente con sentimientos salidos de pelis o libros o series y con tres charlas ocasionales con lo que más se parece a amigos que tengo (serán tres, tal vez) y luego el amor (lo mejor que poseo) de mi chica y el abollado-con ralladuras de historia, nunca directo, siempre levemente fuera de foco, amor de mis ssshurumbeles.
Si fuera religioso sería famoso ermitaño, pero como no lo soy, seré más bien el loco que vive en la casa de la esquina y al que nunca se le ha visto aunque a ratos se le oye gritar. Da un poquito de miedo, pero a cambio vive retirado, encerrado.
Gonzalo se merece lo que tiene. Yo supongo que también. Me corresponde lo que tengo porque no doy para más y tampoco se puede decir que lo intente (o cuando lo hago, lo hago ineficientemente, y tarde y a humoradas y a saltos).
No sé si decir que a estas alturas soy nihilista o vago, pero al final un nihilista no es más que un vago de la esperanza. The ultimate lazy guy.
He tenido la suerte o la desgracia de que nadie espera ya nada de mí (los que intentan interpelarme en ese sentido son maltratados hasta que recupero mi capacidad de no hacer). He conseguido ser extra hasta en mi propia vida. Un ejemplo, mi propia familia se comporta como una segunda familia política, aprecia más a la mujer que al de su sangre, y es por pura justicia, porque ni los propios me pueden ver como propio (ni les dejo), de tan joío y perro verde que soy.
Una señora mayor se rompe la cadera, y si ya andaba poco, ahora lo hace aún menos. Y menos, hasta que finalmente los músculos se le atrofian y ya no puede ni moverse. Y a fuerza de leches yo he conseguido romperle la cadera a la vida y ahora no me muevo y sólo aspiro a los pequeños placeres del convaleciente: que le dejen a solas con su incomodidad, con su limitación. Con suerte, quizá al fin llegue a ser escritor. Y si no, me moriré sin eso también..., pero, bueno, todo el mundo lo hará en algún momento (sic transit).
No quiero tampoco cargar las tintas. Soy un feliz don nadie, un afortunado nada, felizmente acompañado en el camino por una mujer en mil cosas superior a mí. Metido en casa, en mi cubil, en la guarida... mientras Gonza sigue su agotadora vida de multiaventuras, chico anuncio de parque temático de refresco burbujeante. Y yo me considero feliz de ser su amigo número 8742, e imaginarle de aquí para allá, como quien sigue a Superman sobre el cielo de Metrópolis.

25 de marzo de 2016

PORNO, SUPERMAN Y SOBRE LA NECESIDAD DE CONTEXTO (una crítica de ¿cine? de rafarrojas)

Allí estaba: la cima del mundo, el pico más alto, una vista olímpica, impresionante. Pero... la última roca de la cima del mundo no deja de ser una piedra, sin más, si le quitas el mundo de debajo. Y auparse hasta ella entonces, una absoluta ridiculez, algo que no supondría reto o maravilla ni para un bebé que recién hubiera aprendido a gatear.

Se suele decir “no es más que la punta del iceberg”... ¿pero que ocurre cuando la punta es todo lo que hay?, ¿si “el iceberg no es más que la punta”, qué tienes? Pues, un hielito que, encima, con esa forma no vale para meter en un vaso para enfriar la coca, y se queda atascado en la boca del vaso y lo moja todo por fuera sin enfriar nada dentro, y luego de pronto sí, y cae y salpica. Un rollo, que luego toca enjugar con papel de cocina y es desagradable el tacto del papel mojado (frío, para más inri).

Yo, creo haberlo comentado ya, he sido un salido toda mi vida y por cuestiones de disponibilidad ajena y pereza propia muchas veces he recurrido al consumo de porno. Ahora bien, pasado ese momento de “cualquier cosa sirve” llega ese otro de “¿qué oño estoy haciendo con esta mierdecilla entre las manos?” (literal y/o figuradamente), porque no existe o yo no he dado con él un porno que atine a proporcionar otra cosa que no sea esa piedrecilla que promete ser punta de iceberg y sólo es punta a secas, o gravilla cutre, o realmente nada. Al final la imaginación que acaba teniendo que proporcionar uno mismo es el 99,9 (periodo) por ciento del efecto deseado. Y aunque sé que existe ese porno-êidos, ideal platónico de salidez, lo que hay en nuestra pequeña cueva parece en su lugar una proyección con el cine-exin de mi primo, que huele a quemado y tiene una calidad de caca, hasta en el colorcillo de la peli proyectada sobre la pared de gotelé.

Porque el porno va al lío, o más bien sólo es el lío sin más, nudo gordiano que es pelota sin gracia (y esa, como ya probó Alejandro Magno se corta de un tajo de la espada, pis-pás, no es sesudo cubo de rubik sino simpleza endurecida). Y el lío, para ser arte, esto es, para conmover, mover, crear emoción, tiene que mostrarse desde su primer hilo, fleco, conducirte por el dogal, llevarte hasta perderte, hacerte lío con el lío (¿me seguís en mi liosa explicación?). Así que ahí tenemos que un tío llama a una puerta y lleva una pizza y una tía con pechos de silicona le abre, primero la puerta y luego la cremallera del pantalón, y eso es tó, eso es tó, eso es todo amigos. Ni preliminares ni lessshes. ¡Y, fíjate tú, que yo quiero lo mismo que dicen las mujeres: que “me prelimen”! Y como decía Unamuno, pero aplicándolo al porno, “venceréis pero no convenceréis”, o como diría yo “qué salidez más tonta o más tontamente malgastada!”.


¡Ah!, he dicho porno, pero podría haber cogido cualquier otro género. Por ejemplo, Amor, el primo guapo del Sexo. Igualmente hay miles de historias de amor que pretenden enamorarnos sólo con el vistazo de la hermosa o la penetración del verbo “te quiero”. Uno se puede engañar durante medio segundo, romántica paja, pronunciando esas palabras. Pero si no ha llegado a ese punto siguiendo el camino, que a veces es cuesta, pasando previamente por el proceso completo, por la introducción, nudo y desenlace, no es culmen sino plano, no tiene nada, no llega a ninguna parte. Es de nuevo canto rodado enano y no cima del Annapurna.

Voy ahora con mi Supes de siempre, y la peli que temía ver. Y he decir que no me ha decepcionado en la decepción esperada. “Una pieeeedra”, podría gritar ahora, como el niño que dice “un paaaalo”, pero sin que me salve la ingenuidad y la inocencia del chavalín del desencanto de la simpleza, ordinariez en lo presuntamente extraordinario. Postureo. Capas. Disfraces de licra, o neopreno, o teflón. Trozo generoso de cacha de la Guondergumannnnn que no lleva el uniforme reglamentario de los griegos de la Odisea, aquellos aqueos de hermosas grebas de Homero, sino una minifalda, minigreba, coquetona pero poco útil para proteger las piernas.


Y la historia, onomatopéyica: ¡ah, uf, auch, vaya, oño...! Historia sin letra, como canción de grupo hortera. Ná de ná. Que si se matan entre ellos, los del ceño fruncido, no me da ni asomo de pena. Que el malo es demasiado tonto para ser un genio, que el bueno tiene cara sieso, que el otro es un Batman que usa armas de fuego (¿Batman con Ak47? ¿seriously?...) y en general que ya puede jurar y perjurar que es titánico duelo, pero los he visto con más pasión, enjundia o interés en una simulación de Tekken para consola.

Cagüen!!! Que un puede ser friki, enamorado de la idea de Superman, como salido, de mente calenturienta, pero siempre, siempre necesita que le engañen eficientemente si quieren llevarle al huerto al que está deseando ir. Y este producto de porno friki que es Batman vs (no “v” que “v” solo no hace el versus) Superman, es de nuevo, lástima, una mierdecilla que apenas sirve para pasar el calentón heróico-comiquero.
He dicho, : )
(y ahora, claro, diréis vosotros)