20 de agosto de 2010

De "Io sono l'amore" a "Los Mercenarios", sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las 20.000 pesetas (al cambio, 120 euros)

Imagínate cenar en un restaurante de diseño, de estos caros con el plato muy grande y las raciones muy pequeñas. Con comida cuyos nombres tardas más en pronunciar que lo que tardas en comértelos: "mousse de arroz con terciopelo de alga nori y erizos" (cuidado, q te atragantas!).

Te puede engañar la presentación, muy historiada, pero al final, oiga! ¿no veníamos aquí a comer??? Pues esto y ná' es lo mismo.

Io sono l'Amore es exactamente eso. Cine cocinado para epatar, pero sin sustancia real. Mucha imagen de "Casa y Jardín", mucho fotografía de complementos "ya llega el verano al Cutre Inglés!" y al final, sales del cine rabiando de hambre de historia, de que alguien te cuente algo (y que no sea un coñazo, oiga).


Y Tilda Swinton es una gran actriz (me encantó su papel en Michael Clayton). Pero por muy gran actriz que sea y aunque quiera cumplir la fantasía cuarentona de tirarse a un chaval al aire libre en la Toscana..... no necesito verlo, rodado encima por uno que parece un ruso de aquellos que se pasaban media película con primeros planos y ninguna acción, porque dicen que la procesión va por dentro,... la procesión, la juerga, todo en realidad, va por dentro, porque por fuera es la cara de un nota, de un colega, de una chati, con sus poros y sus granos y ..... Vaya coñazo de película.

Y ahora hablemos del otro extremo del cine, para nada de salas Alphaville o Renoir, o semejantes, sino la sala 7 del multicine de turno, palomitero y sin pretensiones, y comprobaremos que los extremos se tocan.

La historia que ha dirigido ahora Silvester Stallone, "Los Mercenarios", es un clásico.
... La clásica mierda, que hiede intemporalmente, a través de los años y los siglos, y sigue siendo marrón y naciendo a la vida con formas que van desde lo cilíndrico obtuso a la miríada de proyectiles y el salpicón con tropezones.

Cuando sea mayor, quiero ser Stallone... ¡Qué coño!, ¡quiero ser Stallone ahora!
Es un buen actor, un gran actor, que ha hecho papeles muy bien hechos como en Fist, Símbolo de Fuerza, o en las primeras de las respectivas sagas de Rocky y Rambo (Acorralado). ¿Qué también ha hecho mierdas, como aquella bazofia de El Especialista o esta misma de ahora? Sí, pero le ha dado pasta. Recuerdo lo que me dijo el director de cine Ozores en una entrevista (sí, yo conocí a Ozores, que por cierto también hizo su versión del potro italiano: "Yo Hice a Roque III"): "hice películas muy buenas, con una gran respuesta de crítica pero que no iba a ver ni el Tato... y luego hice las películas de Esteso y Pajares, que han sido un éxito de público y taquilla" (no es cita literal, sino una reconstrucción de mi memoria, ... de esto hace 18 años, ná menos)
Volviendo a Stallone, está más cachas a los 64 años de edad de lo que yo he estado o estaré en mi puñetera vida! Maza'o total! ¿Que se ha forrado a esteroides? Bueno, pero no va a participar en las Olimpiadas, no? Y no se ha muerto tampoco, verdad? Así que hazte un lado y dame un poco de Jintropin, a ver si cambio la tableta de chocolate de dentro a fuera, y se me pone cuerpo serrano (de ibérico cerdo ya lo tengo ahora).
El título de la peli "the expendables" le viene que ni pintado. Es absolutamente desechable, perdible, olvidable... De hecho si la desechas, pierdes y olvidas, eso que ganas. Aunque es difícil olvidar lo que nos recuerdan mil veces en mil películas. Porque el guión tiene menos sorpresas que un antiguo capítulo de El Equipo A (el de la tele, de George Peppard y compañía). Salen muchos tíos duros haciendo de tíos duros (de manual es el intercambio de "lindezas" entre Stallone y Schwarzenegger, al que pone fin Bruce Willis preguntándoles "si se van a comer la polla el uno al otro o qué?", sic). Todos los tíos duros de los 80, menos los que han dicho que no (Steven Seagal, q es asquerosillo, y Van Damme, del que dicen que es homo y tal vez por eso se depila y no porque lo exija el guión)...
Eso no es "la nueva masculinidad", que dicen los guays, es el macho de to'a-to'a la vida, testosterona prototípica y estereotipada. Curioso porque creo que todos ellos (Stallone y cía) son tíos listos fingiendo ser idiotas para un montón de idiotas que van por la vida haciéndose los listos: el macarrazo q va al videoclússs a sacar una peli de acción, con explosiones y demás, y tiene el coche tuneado, y sale con la Vane, la Yoli y la Juani, y se pone piercing y un tatú (que no tatuaje o tatoo) y luego va a hacer el botellón y lo deja todo hecho una guarrada porque no recoge los cascos de las botellas y.... Bueno, otro tipo de estereotipo, supongo.
Y quién me representa a mí, centímetrosexuá, gordo salidorro complejo y acomplejado, superficial y simple, bueno y malo....? Oño, se me olvidaba: Homer, por supuesto.



Sigamos con el cine que nos llegó en verano: la versión Shaymalan de "Avatar, el último airbender".

En mi opinión, un pecado mortal de rolleras.

Ya sé, que no existe ese pecado mortal. Pero debería existir. ¡Ya lo veo!: a las puertas del cielo, los recién muertos, y San Pedro diciendo "lo siento, pero usted dijo cada persona es un mundo y por ello habrá de ir al infierno" "y usted, que puso un emoticón cuando debería haber dicho algo inteligible e inteligente, al infierno", "usted se quería tirar a la mujer de otro y le dijo que probara el zen, que el zen practicaba el amor libre y que tanto usted como ella eran almas libres, espíritus en búsqueda, ¡al infierno sin pasar por la casilla de salida!"

Bien, pues desbarres aparte, Shyamalan ha cometido un pecado mortal.

La serie de televisión, de dibujos animados, era una preciosidad de guión, una maravilla. Yo le agradezco haber empezado a verla a mis hijos. Y es la demostración más clara que las cosas buenas, las mejores, no son para mayores o para niños: son buenas sin más. Avatar, la serie de Nickelodeón, es de lo mejor que he visto o conocido en cualquier género o para cualquier edad.
Toda mi admiración y mi respeto al genio que parió esa historia. Cuando sea mayor, o ahora mismo ya, quiero ser Stallone, cachas, forrado, buen actor,.... y tener el talento como escritor de Michael Dante DiMartino.

Y ahora vamos al señor Shyamalan, nuestro pecador. Firma el guión de su peli, y es lo único que hace bien, porque cualquier parecido con el original (originalísimo) es pura coincidencia. Qué bodrio, dios mío, qué forma de joder una historia, dejarla sin sustancia (y ya van tres las películas con el mismo problema), matar cualquier profundidad en los personajes....!
El doblaje le ayuda (¿de quién son hijos los que ponen las voces? pues, aunque se empeñaran en que querían eso como regalo de su cumpleaños, yo no les habría dejado hacerlo... para lo que aportan, mejor volver al cine mudo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenida sea la libre expresión de ideas... Ahora bien, no necesariamente lo que digas será compartido por mí, ni lo daré por cierto, válido o bueno.
Sin embargo, qué gusto tener gente que acude a mi convocatoria (soy muy simple)